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151 Parejas tratadas con
el método de una sola sesión prolongada en comparación
con la terapia sexual clásica
Dr. León Roberto Gindin, Lic.
Alcira Camillucci.
Publicado en: REVISTA DE PSIQUIATRIA FORENSE,
SEXOLOGÍA y PRAXIS (AAP), Año 4- Vol.2, 1997
Sumario
Durante los años 1986 y 1995
se trataron 151 parejas de matrimonios no consumados (MNC),
en el Centro de Educación, Terapia e Investigación en Sexualidad
(CETIS) de la ciudad de Buenos Aires. Los autores proponen
que el MNC se considere una nueva entidad clínica distinta
de las disfunciones sexuales tradicionales. El 74,7% de los
casos fueron causados por trastornos de la mujer, el 16,1%
por desarreglos del varón, y el 9,2% por dificultades sumadas
de ambos miembros de la pareja. Los síndromes más frecuentes
fueron el vaginismo y la dispareunia en la mujer, y la fobia
y la dificultad eréctil en el varón. Los autores describen
un nuevo método en una sesión intensiva y prolongada con un
96,5% de resultados exitosos, y las ventajas de la brevedad
y la ausencia de deserciones cuando se comparan con las terapias
sexuales tradicionales. El equipo terapéutico estuvo
formado por un médico sexólogo como coordinador, una psicóloga-sexóloga,
una ginecóloga-sexóloga y un urólogo-sexólogo. El nuevo método
incluye educación sexual, terapia sexual con técnicas bioenergéticas
y psicocorporales, ejercicios de Kegel, dilatadores mecánicos
vaginales, drogas con efecto antifóbico e inyecciones intracavernosas
con fármacos erectogénicos en algunos casos.
Introducción
En la literatura médica no se
encuentran datos de la frecuencia del matrimonio no consumado
(MNC) en la población general. La falta de información se
debe a que este síndrome no se reconoce en las clasificaciones
de enfermedades, y porque las parejas lo ocultan con vergüenza
a la familia y los médicos, o el desarreglo se presenta bajo
las denominaciones de deseo hipoactivo, fobias,
vaginismo, disfunción eréctil primitiva, eyaculación ultrarrápida,
asexualidad del adulto o esterilidad. En 1989, Bachman y colaboradores
estudiaron 887 pacientes ginecológicas y encontraron vaginismo
en el 6% de los casos. En 1991, Gindin y Granja estimaron
que los MNC representaban el 3% de los 6.000 pacientes estudiados
por síntomas sexuales en el Centro de Educación, Terapia e
Investigación de la Sexualidad (CETIS) de Buenos Aires.
El MNC se define como el trastorno
que presenta una pareja que, pese a intentar la realización
del coito de manera regular (por lo menos una vez a la semana),
no pudo lograr nunca la penetración intravaginal, luego de
un lapso que nosotros hemos fijado arbitrariamente en cuatro
meses. Los motivos de los MNC se clasifican en: de origen
orgánico, por enfermedades o anomalías anatómicas, y por ansiedad
sexual de causa psicosocial; se advierte al lector que los
casos que presentaremos en este trabajo se diagnosticaron
como psicogénicos.
Matrimonios
no consumados
La expresión "matrimonio no consumado" o "matrimonio blanco"
proviene de la literatura jurídica y religiosa (como una causa
de disolución del vínculo marital para los católicos). El
concepto privilegiaba el objetivo copulativo-procreador y
se aplicaba con connotaciones descalificatorias del desempeño
sexual de la pareja. Con la intención de utilizar una terminología
menos humillante y más precisa, algunos autores emplean las
expresiones de "pareja no consumada", "noviazgo
no consumado" o "imposibilidad coital vaginal".
Los autores pensamos que el MNC
debería ser considerado como una nueva entidad clínica, y
distinguirse de las tradicionales disfunciones sexuales. No
se trataría de un vaginismo al que se le suma una disfunción
erectiva reactiva, sino que consistiría en un vínculo disfuncional
donde cada uno de los miembros de la pareja trae una historia
individual de miedo a la intimidad, y una erotofobia compartida
que justifican el síntoma. Se ha referido que la desinformación
sexual, las situaciones traumáticas infantiles, las fallas
en la constitución de la organización genital y la inmadurez
de la pareja se suman para crear un vínculo con elementos
de masoquismo y sabotaje mutuo del erotismo.
En los estudios de las personalidades
de los miembros de la pareja de los MNC, se ha relatado que
las mujeres con vaginismo tuvieron madres autoritarias que
les impusieron que el sexo era pecaminoso y no se podía hablar
de ese tema. Las pacientes con erotofobia exhiben escasa curiosidad
sexual, piensan que su vagina es pequeña y vulnerable e imaginan
que la penetración resultará dañina e hiriente. Ellas asocian
de modo inconsciente el sexo con el sufrimiento y la muerte.
En el mismo sentido, Silverstein relata que las mujeres con
vaginismo tuvieron padres abusadores, dominantes, violentos,
pero también seductores que las obligaban a ser "buenas
niñas" y evitar las expresiones de agresividad. La autora
añade que en la adultez estas mujeres mostraban la tendencia
a escoger partenaires con sus mismas características de gentileza,
pasividad y ausencia de agresión. En un trabajo de Nadine
Grafeille, se describen las personalidades de los maridos
de las mujeres con vaginismo como sexualmente inhibidos (impotentes
o eyaculadores precoces), con intenso horror a la castración,
homosexualidad latente, y una moral de tipo masoquista como
consecuencia de una crianza represiva y de rasgos de carácter
de tipo obsesivo. Otros autores describen a estos sujetos
como monogámicos, fieles y protectores, que representarían
el rol de madre frente a sus esposas.
Tratamientos
El MNC de causas psicogénicas
se ha atendido con educación sexual; psicoterapia analítica,
en la cual se tratan las dependencias parentales patológicas;
hipnoanálisis, con evocación de traumas sexuales de origen
remoto; psicoterapia de la pareja con abordaje sistémico,
psicodrama; técnicas bioenergéticas y psicocorporales con
movimientos, ejercicios, estimulación dramática y masajes;
procedimientos cognitivos para cambiar la percepción del erotismo
y resolver la incompetencia, la dependencia y la fusión de
la pareja; la sugestión y la hipnosis con relajación y fantasías
desensibilizadoras; programas conductistas de Masters y Johnson
con desensibilización sistemática; ejercicios de Kegel que
pueden controlarse con biofeedback por electromiografía; dilatadores
vaginales ideados por Shaw en 1954; drogas con efecto antifóbico
por vía oral, y fármacos con acción erectogénica por la vía
intracavernosa.
Nuestra
metodología
En CETIS, de Buenos Aires, utilizamos
dos abordajes para el tratamiento del MNC psicogénico: la
terapia sexual clásica y el nuevo método intensivo de una
sesión prolongada.
En la terapia sexual clásica
el programa se adapta a los desarreglos específicos del paciente
portador del síntoma y al tipo de patología del vínculo de
pareja. Cuando se diagnostica ignorancia sobre el erotismo
se proporciona información y se corrigen los mitos antisexuales.
Los problemas de la pareja se atienden con el modelo sistémico.
La ansiedad y la hipertonía muscular se tratan con sugestión
hipnótica y técnicas corporales de relajación, y el vaginismo
con los ejercicios de Kegel. Los pacientes son entrevistados
en muchas sesiones, se les prohíbe el coito para reducir la
ansiedad, y se les indican "las tareas para la casa"
clásicas de las terapias sexuales.
El método intensivo en una sesión
prolongada, que hacemos en seis a ocho horas, nos fue sugerido
en 1990 por el sexólogo venezolano Fernando Bianco, y nosotros
lo adoptamos para el tratamiento del MNC cuando los pacientes
tenían premura por solucionar el síntoma, cuando provenían
del interior o del exterior del país, o en ocasión de fracasar
con las técnicas tradicionales. Posteriormente, los resultados
exitosos nos hicieron considerarlo como el tratamiento de
primera elección para todos los casos que consultaron. El
procedimiento en una sola sesión se indica en disfunciones
sexuales psicogénicas y en parejas bien avenidas que se aman;
y se contraindica en caso de trastornos sexuales orgánicos,
en psicosis, cuando hay desinterés en la curación, o cuando
algún miembro de la pareja tiene un vínculo muy importante
con un tercero. Se ha comentado que la técnica corta evita
el desarrollo de las defensas fóbicas que hacen fracasar la
terapias prolongadas.
Metodología
El tratamiento de las 87 parejas
asistidas con el nuevo método se inició con entrevistas con
fines de diagnóstico y tratamiento, con frecuencias de 1 a
3 sesiones en 21 casos, de 4 a 6 sesiones en 62 casos, y de
6 a 10 encuentros en 4 casos.
El grupo terapéutico estuvo dirigido
por un médico sexólogo (R.G.), que asumió el rol de jefe del
equipo, realizó las entrevistas diagnósticas, coordinó el
trabajo de los especialistas, realizó psicoterapia, prescribió
las drogas antifóbicas, y, en ocasiones, los fármacos por
vía intracavernosa. También participó una psicóloga-sexóloga
(A.C.) que realizó psicoterapia y técnicas psicocorporales
y bioenergéticas. Contamos con una ginecóloga-sexóloga que
realizaba el estudio de los genitales para descartar organicidad,
examen con espejo, indicaba los procedimientos anticonceptivos,
enseñaba los ejercicios de Kegel, y ayudaba a insertar los
tutores/tampones en la vagina. Finalmente un urólogo-sexólogo
intervenía para descartar organicidad en el desarrollo sexual
del varón, y en casos especiales inyectaba drogas erectogénicas
por la vía intracavernosa *.
Al finalizar las entrevistas
se establecían las condiciones necesarias para el tratamiento
en una sola sesión:
a) Anticoncepción oral o garantizada
por el varón (condón), para centralizar el interés en el placer
y el coito.
b) Medicación antifóbica durante
los quince o veinte días previos al ensayo terapéutico con
antidepresivos selectivos de la recaptación de la serotonina
(ISRS): fluoxetina hasta llegar a 20 mg diarios, o ansiolíticos:
del tipo del alprazolam en dosis crecientes hasta 10 mg diarios.
c) Prohibición del coito durante
el período de espera.
d) Ejercicios de Kegel, que consisten
en contracciones y relajaciones de los músculos pubococcígeos
durante los días de espera.
e) Prácticas con los tutores/tampones.
f) Pedimos que nos llamen telefónicamente
dos veces antes de la sesión terapéutica para que nos cuenten
sus expectativas y problemas durante ese tiempo.
g) Solicitamos el pago previo
de nuestros honorarios tres días antes de la sesión con el
objeto de garantizar la concurrencia y el tiempo del equipo
necesario para la sesión del día acordado.
h) Sugerimos que concurran el
día de la sesión con ropa cómoda o de gimnasia y si van a
intentar el coito en un lugar que no fuera su casa traigan
también ropa para cambiarse. También pedimos que traigan un
juego de tampones mini y maxi.
Desarrollo
de la sesión
Las tareas comenzaban temprano
en la mañana con una entrevista a ambos miembros de la pareja
revisando las situaciones y actitudes pasadas en los últimos
quince o veinte días. Se hablaba también de las expectativas
generadas por esta sesión (media hora). Luego se los separaba.
Cuando la mujer era la portadora
del síntoma trabajaba con el terapeuta sexual aprendiendo
a relajar sus músculos pubococcígeos y perineales. En presencia
del terapeuta, hacía ejercicios de abrir y cerrar las piernas,
de relajación corporal, de tensión y distensión corporal -algunos
hipnóticamente inducidos- durante algo más de una hora y media.
También realizaba ejercicios de Kegel. Se observaba claramente
cómo la paciente iba reduciendo sus tensiones musculares y
miedos. Esto se hacía evidente en los ejercicios por el grado
de apertura de las piernas y la distensión corporal. Luego,
la paciente era vista por la ginecóloga, con la que hacía
prácticas de colocar tampones/tutores juntas.
Cuando el varón era el portador
del síntoma la metodología era similar, pero se ponía más
énfasis en el trabajo sobre sus miedos y ansiedades, y se
daban indicaciones precisas a la pareja sobre las técnicas
de estimulación para que el varón alcanzara la erección.
Finalmente, la pareja era invitada
a ir a un lugar especial (hotel alojamiento de las cercanías)
para intentar tener una relación sexual completa. Se reiteraba
una serie de recomendaciones:
a) Una hora de juegos sexuales.
b) La paciente debe mostrar cómo
resulta capaz de introducirse tampones o tutores en la vagina
para reasegurar sus logros.
c) Se sugiere una excelente lubricación de los genitales.
d) Se aconseja la posición con
la mujer arriba para reducir la angustia y crear una sensación
de control de la situación por parte de ella.
e) Se anticipa la posibilidad
del fracaso, y se les instruye que la experiencia puede ser
repetida el primero o el segundo día para mejorar el desempeño.
Antecedentes
En CETIS, entre los años 1990
a 1996, el equipo de los autores estudiaron y trataron a 151
parejas con MNC.
De las 151 parejas: 64 (42,4%)
fueron tratadas con la terapia sexual clásica, y 87 (57,6%)
se atendieron en sesiones intensivas y prolongadas.
Las parejas realizaban juegos
eróticos que excluían la copulación, y sobre 60 mujeres registradas
se observó que 42 casos (70%) experimentaban orgasmos, y 18
de ellas (30%) eran anorgásmicas. En las 42 mujeres orgásmicas
el modo de alcanzar el clímax se clasificó en: 4 casos sólo
por estimulación propia, 16 casos sólo por estimulación del
compañero, 1 caso sólo por estimulación oral, 6 casos sólo
por frotación del pene, y 15 casos de varias formas.
Se estableció que 83 casos (95,40%)
no utilizaban anticonceptivos, y sólo 4 parejas (4,59%) empleaba
anticonceptivos antes de iniciar el tratamiento.
A continuación se exponen sólo
los datos de las 87 parejas tratadas con el método intensivo:
los promedios de edad de las parejas fueron: 28 casos (32,18%)
de 20 a 30 años; 57 casos (65,51%) de 31 a 40 años; y 2 casos
(2,29%) con más de 40 años. Los lugares geográficos de procedencia
se referían a Capital y Gran Buenos Aires: 61 parejas (70,11%),
interior del país: 24 parejas (27,58%), y el exterior: 2 parejas
(2,29%). En dependencia del estado civil las parejas se clasificaron
en: 57 casos (65,51%) de casados legalmente, 22 casos (26,43%)
de uniones de convivencia, y 7 casos (8,04%) de novios.
Resultados
y discusión
En el Cuadro 1 se muestran los
resultados terapéuticos con el método de muchas sesiones.
La proporción de éxitos terapéuticos resultó insuficiente
porque un tercio de los casos se indicaron distintos
procedimientos anticonceptivos para evitar la ansiedad al
embarazo indeseado: formas orales (56 casos), formas inyectables
(2 casos), DIU (un caso), diafragma (2 casos), óvulos (14
casos), método de Billings (2 casos), preservativo (2 casos)
y ningún anticonceptivo (8 casos).
| CUADRO
Nº 1 |
| Resultados
de casos de MNC tratados en muchas sesiones (más de
10) |
| Resultados |
Número |
% |
| Abandono al comienzo |
9 |
14 |
| Abandono durante el tratamiento |
12 |
19 |
| Exitos terapéuticos |
43 |
67 |
| Comenzaron el tratamiento total |
64 |
100 |
Con el objeto de reducir la ansiedad
se prescribieron psicofármacos a sólo un miembro de la pareja
en 68 ocasiones, y a ambos miembros en 7 ocasiones. Las drogas
más las parejas abandonaron el tratamiento al inicio o durante
el proceso de atención. Los fracasos de esta técnica nos alentaron
en la búsqueda de nuevos procedimientos para resolver el síntoma.
En el Cuadro 2 se hace evidente
la superioridad de la nueva técnica que alcanza un 96,5% de
resultados exitosos. En 12 casos se registraron efectos desfavorables
que consistieron en: ocho varones con aneyaculación y eyaculación
retardada, un caso de dispareunia e irritación por el tutor
vaginal y una menstruación inesperada.
CUADRO
Nº 2 |
Parejas
con MNC tratadas con sesión prolongada |
| Resultados |
Número |
% |
| Logro del coito con penetración |
84 |
96.5 |
| No logro del coito con penetración (fracaso
terapéutico) |
3 |
3.5 |
| Total |
87 |
100 |
La mayoría de los coitos exitosos
ocurrieron en los intentos del primer día, pero un 11% de
los casos resolvieron el síntoma el segundo día y tiempo posterior.
Estos resultados demuestran el éxito rápido del método intensivo
y un número no despreciable de curaciones luego del segundo
día del inicio de la sesión prolongada (véase el Cuadro 3).
CUADRO
Nº 3 |
Momento
de los resultados exitosos |
| Tiempo |
Número |
% |
| Primer día, primer intento |
59 |
70 |
| Primer día, segundo intento |
13 |
15 |
| Primer día, en el hogar |
3 |
4 |
| Segundo día, primer intento |
3 |
4 |
| Días posteriores |
6 |
7 |
| Total |
84 |
100 |
En 41 parejas se pudo establecer
que el 90,2% se mantenían unidas, habían reducido su erotofobia
y eran capaces de copular de modo regular; la mitad de las
parejas tuvieron hijos; y sólo el 9,7% se separaron con índices
de divorcialidad inferiores o iguales a los de la población
general (véase el Cuadro 4).
CUADRO
Nº 4 |
Seguimiento
de las parejas (Se pudo conocer en 41 casos) |
| Resultados
a largo plazo |
Número |
% |
| Continúan con buena sexualidad |
37 |
90.2 |
| Parejas que tuvieron hijos |
21 |
51.2 |
| Separación de la pareja |
4 |
9.7 |
El Cuadro 5 nos muestra el tiempo
que las parejas tardaron en solicitar la asistencia profesional
para resolver su imposibilidad para el coito. Si aceptamos
que nuestra definición de cuatro meses para resolver el MNC
es válida, se hace evidente que la solicitud para recibir
tratamiento resulta generalmente tardía, y sospechamos que
algunos no lo hacen nunca. La mayoría de las parejas (66%)
consultan entre el primero y segundo año del trastorno, y
un 20% entre los siete y los quince años de la imposibilidad
para el coito. La tardanza en iniciar el tratamiento confirma
la erotofobia mutua, la complicidad con el síntoma y el bloqueo
para la búsqueda de ayuda propio de este tipo de vinculación
disfuncional. Las causas más comunes que llevaban a consultar
fueron las amenazas de disolución del vínculo y el deseo de
tener un hijo.
CUADRO
Nº 5 |
Tiempo
de intentar la cópula, antes de la consulta |
| Tiempo |
Número |
% |
| 5 a 11 meses |
11 |
13 |
| 1 a 3 años |
29 |
33 |
| 4 a 6 años |
29 |
33 |
| 7 a 10 años |
11 |
13 |
| 11 a 15 años |
6 |
7 |
| Más de 15 años |
1 |
1 |
| Totales |
87 |
100 |
En el Cuadro 6 se describen las
causas del MNC según el género sexual. La mayoría de los casos
(74,7%) correspondieron a disfunciones femeninas, un 16% a
desarreglos del varón, y un 9% a inhibiciones compartidas
por ambos miembros de la pareja. La literatura refiere que
las parejas toleran más fácilmente la imposibilidad coital
de la mujer que la del varón, el cual generalmente entra en
crisis y arrastra a su partenaire a la desesperación.
CUADRO
Nº 6 |
Causas
del MNC, según el género |
| Género |
Número |
% |
| Origen femenino |
65 |
74.7 |
| Origen masculino |
14 |
16.1 |
| Origen combinado |
8 |
9.2 |
| Total |
87 |
100 |
En el Cuadro 7 se muestra que
el vaginismo y la dispareunia representan las tres cuartas
partes de las causas femeninas de MNC. El 18% de los desarreglos
de la mujer se diagnosticaron como fobias al coito y deseo
sexual inhibido. Finalmente, el 8% de los casos se
clasificaron como una combinación de las entidades anteriores.
CUADRO
Nº 7 |
Causas
femeninas del MNC tratadas con sesión prolongada |
| Entidades |
Número |
% |
| Vaginismo y dispareunia |
48 |
74 |
| Fobias sexuales y deseo sexual inhibido |
12 |
18 |
| Desarreglos mixtos |
5 |
8 |
| Total |
65 |
100 |
En el Cuadro 8 se exponen las
causas del MNC atribuidos a disfunciones sexuales del varón.
En orden de frecuencia se observan las fobias sexuales, la
disfunción erectiva, la eyaculación ultraprecoz (eyaculatio
ante portas) y los desarreglos mixtos cuyo denominador
común resulta la ansiedad sexual.
CUADRO
Nº 8 |
Causas
masculinas del MNC tratadas con sesión prolongada |
| Entidad |
Número |
% |
| Fobia sexual |
6 |
43 |
| Disfunción erectiva |
4 |
29 |
| Eyaculación ultraprecoz |
1 |
14 |
| Causas mixtas |
2 |
14 |
| Total |
14 |
100 |
Conclusiones
Pensamos que el MNC representa
una nueva entidad clínica que se compone de disfunciones sexuales
y desarreglo de los vínculos eróticos, que acuden con gran
demora a solicitar tratamiento. La causa de los MNC del tipo
psicogénico resulta la ansiedad sexual que se expresa como
fobias al coito, vaginismo, dispareunia, disfunción
eréctil y eyaculación
precoz. En nuestra serie predominaron las causas femeninas
de MNC y la entidad más frecuente fue el vaginismo y la dispareunia.
El nuevo método de sesión intensiva y prolongada resulta más
exitoso y da lugar a menos deserciones que los programas de
terapia sexual clásicos.
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*Comentario
del director de la página:
Hay que destacar que este importante
trabajo fue hecho con pacientes tratados entre los años 1986-1995
cuando no contábamos con el citrato de sildenafil,
medicación oral para el tratamiento de la disfunción eréctil. En el momento actual nos ha permitido reemplazar
total o parcialmente las drogas intracavernosas en el tratamiento
de las disfunciones erectivas.
Dr. Adrián Sapetti
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