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¿Sabía que los huesos están formados por un tejido vivo que está en constante
renovación? Siempre estamos perdiendo y ganando masa ósea: entre los 30 y 35
años es la fase en que alcanzamos el límite máximo de dicha masa, cuando nuestros
huesos están bastante fuertes y consistentes. Después de esta edad, tanto los
varones como las mujeres comienzan a perder masa ósea de forma gradual.
Durante el climaterio, las mujeres comienzan a perder masa
ósea con mayor intensidad. Esto ocurre porque en esta fase, el ovario deja de
producir el estrógeno, que entre otras funciones importantes es indispensable
para impedir la pérdida ósea. El hueso, así, se torna más frágil y susceptible
a fracturas. Surge entonces el cuadro de osteoporosis, dolencia caracterizada
por el adelgazamiento de los huesos.
La buena noticia es que la osteoporosis
puede ser prevenida y tratada. La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es una
de las formas efectivas de prevención cuando es indicada por un médico después
de haber evaluado los beneficios de la misma con cada paciente en forma particular.
El 25% de las mujeres puede padecer osteoporosis.
Osteoporosis es la disminución de la masa ósea,
tanto mineral como de la matriz orgánica. Esta pérdida ósea ocurre en todo el
esqueleto, tanto en hombres como en mujeres, lo que favorece la aparición de
fracturas espontáneamente o con un trauma mínimo. La verdadera importancia de
la osteoporosis radica en su estrecha relación con la producción de fracturas
y sus complicaciones.
La pérdida de masa ósea en
la menopausia no produce ningún síntoma, la pérdida va aumentando progresivamente
hasta llegar a un grado en el que pueden aparecer fracturas. A partir
de este momento el dolor es el principal síntoma y, en ocasiones, la razón de
acudir a la consulta.
En las mujeres este proceso
se acelera después de la menopausia. Las fracturas vertebrales se dan casi exclusivamente
en mujeres y son ellas las que también muestran una incidencia mayor de fracturas
de la cadera. Tanto el hueso trabecular (vértebra) como el cortical (fémur)
tienen ciclos similares de reemplazo y de pérdida. Sin embargo, el ciclo de
hueso trabecular es más rápido, por lo que es más susceptible a la deficiencia
de estrógeno y por lo tanto, a las fracturas. El 25% de hueso trabecular y entre
el 2% y el 3% del cortical son reemplazados anualmente.
La osteoporosis es más fácil
de prevenir que curar. Por lo tanto es importante tener en cuenta 3 puntos
fundamentales en la prevención de la misma:
Osteoporosis, un mal que avanza
De acuerdo con las
investigaciones, setenta y cinco millones de personas en Estados Unidos, Europa
y Japón padecen de osteoporosis, la enfermedad que más avanza en el mundo juntamente
con el SIDA y el Mal de Alzheimer. Esta cifra involucra a una de cada tres
mujeres postmenopáusicas y a una gran mayoría de los individuos de edad avanzada.
La osteoporosis es
causada por la desmineralización del tejido óseo, lo cual arroja
como consecuencia una mayor fragilidad en los huesos afectados. Esa fragilidad
se traduce en una menor resistencia a las fracturas al punto de que quienes
la padecen no sólo tienen una tendencia mayor a sufrir fracturas, sino
que hasta pueden llegar a sufrir fracturas espontáneas, sin trauma externo
que las motive.
La osteoporosis
es una enfermedad degenerativa, deformante y crónica. Es silenciosa debido
a que, cuando se producen sus primeros síntomas, ya está instalada en el organismo.
Se presenta con mayor frecuencia en la mujer que en el varón, siendo la incidencia
de dos a cuatro veces mayor en el sexo femenino. De acuerdo con estudios recientes,
se estima que en la Argentina la padece un varón por cada tres mujeres.
¿Por qué avanza la
osteoporosis en un mundo en el cual numerosas enfermedades se encuentran
en franco retroceso? Muy sencillo: porque la expectativa de vida se ha alargado
considerablemente en los últimos cien años y las mujeres - principales afectadas
por este mal - viven varias décadas durante la postmenopausia.
En el año 2000, había en el mundo una población de personas mayores de sesenta
años de 590 millones y se estima que, en el año 2025, la cifra alcanzará los
1.400 millones. Hacia el año 2030, habrá 1.200 millones de mujeres de más de
50 años. En la Argentina, en 1995, el número de personas mayores de sesenta
era de cuatro millones y medio y se prevé que, en el año 2025, la población
de la tercera edad habrá alcanzado los cinco millones ochocientos mil.
Causas de la Osteoporosis
Pueden provocarla distintos factores y/o condiciones
clínicas. Las principales son:
- Deficiencia ovárica
- Factores relacionados con la edad
- Trastornos de las glándulas tiroides
y paratiroides
- Función deficiente de las gónadas
(ovarios y testículos)
- Efectos colaterales de drogas,
por ejemplo corticoides, heparina, alcohol
- Tabaquismo
- Inmovilización prolongada, por
ejemplo, debida a enyesado por fractura.
- Dieta pobre en calcio
- Sedentarismo
Cuanto mayor sea la
densidad mineral ósea, mayores serán las reservas óseas y en consecuencia, menor
el riesgo de osteoporosis. Un buen estado nutricional, la práctica
de deportes y actividad física durante la infancia y la adolescencia
tienden a aumentar la Densidad Mineral Ósea, aunque también hay que tener
en cuenta que los factores genéticos pueden tener un papel decisivo en
el nivel de ese índice.
Si a los síntomas -
dolores agudos ubicados generalmente en la zona dorsolumbar, las caderas, los
hombros, las muñecas y las rodillas en etapas más avanzadas se agrega
la repercusión psicológica y en la vida de relación del paciente, se comprende
la magnitud del problema. La depresión, la angustia por el temor de verse imposibilitado
o inválido, la situación de inferioridad ante sus semejantes, son circunstancias
agravantes que complican el cuadro de osteoporosis y hacen más difícil
la recuperación.
De allí la importancia
de los actuales densitómetros (y la realización periódica de la densitrometría
ósea), cuya sofisticación permite resultados confiables en cuanto a medición
de la densidad ósea en aquellas áreas en las que más se manifiesta la osteoporosis:
cadera, columna vertebral, cuello del fémur, antebrazo y muñeca.
El mecanismo de
la enfermedad
El proceso de calcificación en la
formación del hueso está a cargo de los osteoblastos, células responsables
de la producción de hueso nuevo. Pero también existen los osteoclastos,
células encargadas de digerir el hueso existente (reabsorción ósea), para
crear las condiciones de formación de hueso nuevo. Tanto los unos como los otros
están en actividad permanente durante toda nuestra vida. En el hueso
sano, la actividad de los osteoblastos es siempre proporcional
a la de los osteoclastos y, en consecuencia, el hueso está sujeto a un
proceso constante de renovación. Ese proceso se denomina remodelación
ósea.
Cuando la actividad
de los osteoclastos (de reabsorción ósea) predomine sobre la de los osteoblastos
(de formación ósea), el balance será negativo, se romperá el equilibrio y
se allanará el camino para la osteoporosis.
La interrupción de
ese mecanismo nocivo - y su prevención - son el motivo que impulsa el desarrollo
de nuevos tratamientos y fármacos, el más reciente de los cuales es el risedronato,
de particular eficacia comprobada en el tratamiento de la osteoporosis y otras
patologías metabólicas óseas.
La oteoporosis postmenopaúsica
Se calcula que alrededor
del cuarenta por ciento de las mujeres de cincuenta años de edad sufrirán
una fractura debida a la osteoporosis en el curso de su existencia. Otra
cifra justificadamente alarmante: del cinco al veinte por ciento de las víctimas
de fracturas de cadera fallecerán dentro del año de ocurrido el incidente y
más del cincuenta por ciento de los sobrevivientes se convertirán en incapacitados,
muchos de ellos en forma permanente.
Durante la vida reproductiva
de la mujer, dos hormonas sexuales -el estrógeno y la progesterona- cumplen
una serie de funciones fisiológicas esenciales: mantienen la salud del tejido
óseo, proporcionan niveles adecuados de colesterol bueno (HDL), conservan
niveles óptimos de presión arterial, promueven la integridad de los tejidos
vaginales y les brindan la debida lubricación. Además influyen sobre la actividad
vascular en general y en el estado psíquico.
Cuando una mujer se
aproxima a la menopausia lo que por regla general ocurre alrededor
de los cincuenta años- , sus niveles hormonales comienzan a declinar en forma
sostenida. Esa fase, caracterizada por la caída de dichos niveles, que abarca
desde la premenopausia hasta la postmenopausia, recibe el nombre
de climaterio.
Durante la vida fértil
femenina, ambas hormonas -sobre todo el estrógeno- estimulan la remodelación
ósea normal al mantener saludable el metabolismo óseo. En cambio, cuando
después de la menopausia -es decir, la última menstruación- cesa la producción
de estrógeno, se produce un desequilibrio en la función de los osteoblastos
y de los osteoclastos, con evidente predominio de la acción de reabsorción ósea
impulsada por los segundos. Al incrementarse tal acción, comienza a prevalecer
un estado de pérdida ósea, principalmente de la matriz mineral, lo que
provoca una mayor fragilidad de los huesos propiciando un mayor riesgo
de fracturas.
No todas las mujeres
tendrán indefectiblemente osteoporosis después de la menopausia. Es por
eso que se impone individualizar a aquellas que presentan un riesgo
mayor. Entre los factores de riesgo se destacan:
- La raza (están más predispuestas
las mujeres de raza blanca y amarilla que las de raza negra).
- La carga genética (antecedentes
familiares)La ausencia de embarazos (nuliparidad)
- La falta de menstruación (amenorrea)
durante períodos prolongados
- Menopausia precoz (antes de los 45 años) o resección
quirúrgica de ambos ovarios
- La preexistencia de una enfermedad ósea
- El alcoholismo
- El tabaquismo
- El peso inferior a lo normal
- La desnutrición durante la infancia
- El sedentarismo
- Inadecuada (baja) ingesta de calcio
Armas contra la osteoporosis
Existen varios recursos
medicamentosos para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis, las cuales
pueden ser usadas en forma independiente o bien combinada. Se trata de:
- Tratamiento de reemplazo hormonal
(T.R.H.)
- La calcitonina
- Los suplementos de calcio, vitamina D
- Los bisfosfonatos
Las
buenas noticias son que hoy disponemos de recursos naturales (criterios
alimentarios racionales, ejercicios físicos) y medicamentos efectivos
para prevenir y solucionar la osteoporosis. |
Un nuevo régimen con BAJA DOSIS
Hoy disponemos
de un nuevo esquema de TRH combinada oral a baja dosis que
ofrece estrógeno continuo a dosis fijas y minipulsos de
progestágeno, con una única toma diaria de 1 comprimido
Baja dosis:
Se obtienen los beneficios del estrógeno y menor índice
de efectos adversos
Los efectos
adversos más comunes relacionados a la TRH incluyen: dolor
de cabeza, dolor mamario y abdominal.
Algunas mujeres
bajo TRH pueden experimentar sangrado durante los primeros
meses de tratamiento.
La baja dosis
de hormonas puede ayudar a mejorar el perfil de efectos
adversos y aumentar la aceptación y continuidad del tratamiento
por parte de las pacientes, aún cuando los principales síntomas
hayan desaparecido, para poder beneficiarse con los beneficios
a largo plazo
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