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“Tenemos de alguna manera
dos cuerpos superpuestos sobre los mismos órganos. El placer
sexual no está simplemente ligado a la función de los genitales;
la boca sirve tanto para besar como para comer y para comunicar
la palabra... Se confirma entonces que no es fácil para nadie
servir a dos amos a la vez.”
Jacques-Alain Miller
Venus de Willendorf (30.000 A.C.)
Cuerpo, imagen y sexualidad
Es bastante común que nos pregunten
si la obesidad dificulta las relaciones sexuales. Si bien
muchos obesos no tienen problema alguno, en general la obesidad
puede representar una doble problemática: desde el punto de
vista de la salud y de la estética.
Algunos obesos nos refieren que
evitan los encuentros eróticos para "que no los vean
así", y de tal manera ocultan su cuerpo, no deseando
que los observen desnudos; también hay otros en quienes la
"gordura" es un mecanismo de defensa para evitar
los encuentros afectivos y eróticos: "como estoy gordo
no puedo entablar un vínculo", cuando la dificultad es
previa al sobrepeso. Obviamente que, si bien Eros sucumbe
ante estos conflictos con la corporalidad, no podemos dejar
de mencionar que el excesivo peso representa un factor de
riesgo cardiovascular (en mayor medida en el varón, aunque
en la menopausia la mujer se equipara al varón). Hay un concepto
mítico de “los gordos como seres alegres, felices, que
gozan de la vida y el sexo” y, tal vez, sea así en algunos
casos. Pero si hablamos de la obesidad franca y no de "unos
quilos de más", es sabido que aumenta la morbi-mortalidad,
lo cual cuestionaría el mito del “gordito que no tiene
problemas”.
Algunos sectores de la sociedad
discriminan a los obesos, de ambos sexos, con actitudes humillantes
o vejatorias: en el colegio (donde son objeto de bullying
–hostigamiento escolar, “toreo, verdugueo”- por parte
de los compañeros); en la universidad; en el ámbito laboral
o familiar; causando sentimientos de inferioridad, exclusión
y depresión, que llevan, en algunos casos, a un descuido general
en la apariencia y a complicar aún más la sexualidad.
Las relaciones sexuales también
se dificultan por vía indirecta: baja autoestima, rechazo
a su propio cuerpo y a la pareja, sentimientos de desvalorización
("sé que a ella/ a él no le gusta más mi cuerpo",
suelen decir), lo que muchas veces se trasunta en una disminución
de la libido y en deseo
sexual hipoactivo. En el varón, incide tanto en lo
estético como en el mayor padecimiento de enfermedades cardiovasculares.
Las causas hormonales de la obesidad
no suelen ser las más frecuentes aunque sabemos que el hipotiroidismo
-más común en mujeres- puede traer aparejado un doble efecto:
aumento de peso y disminución del apetito sexual. La caída
androgénica y la suba de prolactina puede denotarse en pérdida
de la masa muscular y feminización corporal (ginecomastia,
p. ej.).
Hay grados de obesidad en que,
los varones, no llegan a verse los genitales por la adiposidad
abdominal y se dificultan ciertas posiciones coitales. Suelen
tener tan desajustadas las variables metabólicas (colesterol
y triglicéridos altos, diabetes -incluso sin tratar-, hipertensión)
asociadas a la vida sedentaria que, en muchos casos, deriva
en un cuadro de impotencia franca (no olvidemos que en la
respuesta erectiva hay un componente vascular importante)
la cual, por supuesto, debe ser tratada específicamente, mas
deben corregirse los factores de riesgo como condición indispensable;
al punto que los tratamos en conjunto con los nutricionistas
y clínicos.
Remarcamos que la obesidad no
es solamente un problema estético sino fundamentalmente sanitario.
En un trabajo sobre Sildenafil
y factores de riesgo presentado en el Congreso de
la American Psychiatric Association –APA- (Chicago,
2000) en más de 90 pacientes, mostrábamos cómo Sildenafil
era más efectivo si no había factores de riesgo mayores (FRM):
entre ellos estaba la obesidad, que casi siempre va acompañada
con hipertensión arterial (HTA),
sedentarismo, colesterol alto, a veces diabetes.
La obesidad opone una mayor resistencia
al corazón y a las arterias constituyendo un factor de riesgo
para la hipertrofia cardiaca, las enfermedades coronarias,
la disfunción sexual y la hipertensión arterial. No nos olvidemos
que nuestro aparato cardiovascular está diseñado para una
determinada superficie y peso. Cuando el peso es mayor a un
25-30% (lo que constituye la obesidad franca) le ofrece una
pared por delante y el corazón se esfuerza. Respecto al peligro
en las relaciones sexuales el consenso es que una persona
con varios FRM puede padecer un evento cardiovascular durante
el acto si, p. ej., al subir dos pisos por escalera a paso
rápido (esfuerzo similar al de un coito) presenta dolor en
el pecho o fuerte fatiga (sensación de falta de aire marcada)
o no alcanza a 6 Mets en la ergometría. Ahora, si este obeso
(u obesa) puede realizar ese esfuerzo o más (hay quienes hacen
danzas, gimnasia aeróbica, fútbol, tenis, llegando o superando
los 6 Mets) sin síntomas, no habría este tipo de problemas
con las relaciones sexuales. Obviamente que si aparecen palpitaciones
o le sube la presión arterial (detectado a veces por fuertes
dolores de cabeza ubicados generalmente en la región cervical
posterior) debería suspender el acto.
Pueden utilizarse posiciones
con menos gasto: como ser él abajo, boca arriba, y que la
mujer sea la que se mueva (o al revés si es mujer), y disminuir
la intensidad del bombeo o del movimiento pélvico. De todas
maneras los obesos y obesas deberían hacerse controles médicos
(examen clínico, ECG y ergometrías –llegado el caso
estudios de perfusión miocárdica-, Doppler de cuello, análisis,
Rx de tórax) por razones de salud general, no sólo por su
vida sexual.
"Este síntoma de la impotencia me salvó la vida, porque
no hubiera consultado por la obesidad, por el colesterol alto
ni por el tabaquismo, y menos por mi vida sedentaria. Me doy
cuenta que me había abandonado".
J. C., 48, un paciente
Algunas definiciones
La obesidad es una condición
de carácter crónico, modificable a través de diferentes medidas
o hábitos de vida. Hoy es definido como un índice de masa
corporal mayor de 30. El índice de masa corporal (IMC), body
mass index, es el resultado de dividir el peso en kilogramos
del cuerpo por el cuadrado de su altura en metros.
Los valores entre 18 y 25 indican peso normal, entre 25 y 30 sobrepeso, y
más de 30 obesidad.
La Disfunción Eréctil (DE) es
la incapacidad de lograr y/o mantener una erección lo suficientemente
rígida que permita una relación sexual satisfactoria, y suele
ser la expresión de otras afecciones, psicológicas u orgánicas.
En el estudio epidemiológico
realizado en Massachussets, USA, en el año 1993, con una cantidad
cercana a 1300 varones de entre 40 y 70 años, fue demostrado
que el sobrepeso duplica la incidencia de Disfunción Eréctil.
No menos importante, habitualmente
asociado a los factores psicológicos, en mayor o menor grado,
existe en el paciente obeso, una serie de trastornos metabólicos
que pueden influir en la respuesta vascular y hormonal necesarias
para una adecuada respuesta eréctil.
Es común encontrar pacientes con obesidad con varios FRM asociados: diabetes,
dislipemias, HTA, tabaquismo,
exceso de grasas saturadas y colesterol en la dieta, vida
sedentaria, depresión (2 a 3 veces más frecuentes en las mujeres).
Todos estos factores, concurrentes o no –en algunos casos configuran el
llamado Síndrome Metabólico-, son favorecedores de lesión
de las capas internas de las arterias (endotelio), con pérdida
de la elasticidad y a veces con estenosis, parcial o total,
de las mismas. De allí podemos pensar que, si hay una disfunción
eréctil de causa vascular, eso sería un indicador de que podría
haber problemas en otras arterias del organismo, tal vez también
en las arterias del clítoris y en las que irrigan la vagina.
Muchos pacientes –como el caso del testimonio de J.
C.- jamás se hubieran acercado al médico por su obesidad,
por ser grandes fumadores, por tener hipercolesterolemia,
la glucemia o la presión altas, ni porque tenían angor
o parestesias en miembros inferiores al caminar, pero sí lo
hacen cuando presentan episodios de disfunción eréctil.
* Dr. Adrián Sapetti
Nota del editor: este artículo
se ha dividido en tres partes, las que se publicarán en sucesivas
entregas.
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