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El criterio para
definirlo depende del panel de expertos consultado.El National
Cholesterol Education
Programme (NCEP) en 2001 estableció que se diagnostica
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Venus de Willendorf (30.000 A.C.) |
Síndrome
Metabólico con 3 ó más de los siguientes
criterios:
1. Glucemia basal mayor o igual a 110 mg/dl
2. Obesidad abdominal (centro-abdominal)
1.
Varones: cintura mayor a 102 cm.
2.
Mujeres: cintura mayor de 88 cm
3.
Índice de masa corporal: mayor a 28,8 Kg/m2
3. Trigliceridemia mayor o igual a 150 mg/dl
4. HDL Colesterol
1.
Varones: menor de 40 mg/dl
2.
Mujeres: menor de 50 mg/dl
5. Presión arterial mayor o igual a 130/85 mmHg
También se lo conoce como:
•
Síndrome de Reaven
•
Síndrome X
•
“El quinteto de la muerte”
•
Síndrome de insulino-resistencia
•
Síndrome dismetabólico
•
Dislipemia aterogénica
El
riesgo de la grasa centro-abdominal
De todos ellos,
el de mayor riesgo es la obesidad centro-abdominal: un perímetro
de cintura superior a 102 centímetros para los varones
y a 88 para las mujeres.
¿Por qué es tan dañina la grasa que se
deposita en zona abdominal? "Porque al no responder a
la insulina, se metaboliza en forma diferente de la grasa
de otras partes del cuerpo –explicó en un reportaje
el doctor Isaac Sinay, jefe del Centro de Endocrinología
y Metabolismo del Hospital Francés-. Se divide más
rápidamente en glicerol y ácidos grasos, que
por un lado hacen que el hígado aumente la producción
de glucosa y triglicéridos y por otro hacen que el
músculo consuma menos glucosa."
“¿Cómo responde el páncreas para
evitar que aumente los niveles de glucosa en sangre? Pues
produciendo más insulina” -completó Sinay-.
“Pero este mayor volumen de insulina a su vez aumenta
la reabsorción del sodio, lo que tiende a elevar la
presión arterial." (Diario La Nación, 28
de enero 2004).
Existe una clara evidencia de la progresión en paralelo
entre la insulino-resistencia y la disfunción endotelial
y esto predice eventos cardiovasculares. Sabemos de la disminución
en la producción de óxido nítrico (ON)
que esto acarrea. El ON promueve la relajación del
músculo liso cavernoso y la vasodilatación,
inhibe la agregación plaquetaria y la trombosis tanto
como la adhesión de los monocitos, la inflamación
y oxidación, procesos que dañan la pared vascular.
En cambio, la angiotensina II promueve daño vascular.
La insulino-resistencia está muy ligada con la adiposidad
visceral y datos recientes sugieren que los ácidos
grasos libres son responsables de esta asociación.
Proteínas derivadas de la secreción del adiposito,
denominadas adipokinas, cumplen un rol importante en el desarrollo
de la insulino-resistencia. La disfunción endotelial
aparece relacionada con otros marcadores como la Proteína-C
reactiva, la adinopectina y el factor alfa de necrosis tumoral
(TNF-alfa). Ahora se está estudiando el de la leptina.
Si bien la adinopectina pareciera atenuar la inflamación
vascular, sus efectos son reducidos a su mínima expresión
en pacientes obesos o que padecen Síndrome Metabólico.
| Todos
estos factores también producen disfunción
endotelial en los cuerpos cavernosos y en el clítoris. |
Mecanismos de disfunción endotelial
en el Síndrome Metabólico
• Aumento de ácidos grasos
• Aumento de adipokinas proinflamatorias: TNF, leptina
• Aumento del estrés oxidativo
• Aumento de la oxidación de las LDL
• Disminución de la HDL
• HTA
• Hiperuricemia
• Hiperglucemia
La hiperglucemia, las dislipemias y la HTA,
tan frecuentemente asociadas a la obesidad producirían
un daño progresivo del endotelio del tejido cavernoso
alterando la generación de óxido nítrico,
impidiendo la relajación del músculo liso cavernoso,
y modificando la cascada de acciones que producen la vasodilatación
y la erección.
Durante la flaccidez el músculo liso
cavernoso –por efecto del sistema adrenérgico
sobre receptores alfa1 post-sinápticos y alfa2 pre
y post-sinápticos- está contraído lo
que hace que el flujo de sangre sea bajo. Cuando se produce
el estímulo erótico y la excitación sexual,
por vías parasimpáticas y ocitocinérgicas
–siempre y cuando el tono adrenérgico esté
disminuido- se envía información a neuronas
no adrenérgicas/no colinérgicas y al endotelio
de las arterias del pene, se libera óxido nítrico
a partir del aminoácido L-Arginina –vía
citrulina- por efecto de la enzima óxido nítrico
sintetasa, provocando que los vasos del pene se dilaten por
acción de la guanilato ciclasa, resultando en un nivel
aumentado de GMPc, con el ingreso de una mayor cantidad de
flujo sanguíneo. A su vez, se produce, por un doble
mecanismo –uno activo y otro pasivo-, la compresión
de las venas por donde retorna la sangre, generando, como
consecuencia, una rigidez suficiente.
Toda lesión de la íntima endotelial,
o del músculo cavernoso, o del mecanismo de contención
venosa puede producir dificultades en la erección del
pene, del clítoris y la vagina. Cuanto más FRM,
mayor es la probabilidad de desarrollar una disfunción
endotelial. El obeso que fuma, tiene más posibilidades
de padecer una disfunción sexual. Si va sumando otros
factores de riesgo la tasa de incidencia suele ir en aumento:
la HTA y la diabetes duplican y triplican, respectivamente,
el riesgo de padecer algún grado de Disfunción
Eréctil.
Las alteraciones del eje hormonal androgénico y tiroideo
en estos pacientes pueden colaborar afectando el área
del deseo y la excitación. Las consecuencias cardíacas
y vasculares del exceso de peso, el sedentarismo, y sin duda
alguna, los efectos negativos de ciertos fármacos (antidepresivos
y antipsicóticos, antihipertensivos, antiandrógenos,
diuréticos), pueden modificar también la respuesta
sexual.
Es por ello que, en el abordaje diagnóstico y terapéutico
de la Disfunción Eréctil de pacientes obesos,
serán considerados integralmente estos factores psicosexológicos,
orgánicos y medicamentosos para modificarlos cuando
puedan ser revertidos ya que son las primeras medidas a tener
en cuenta frente a la Disfunción Sexual.
Factores a modificar
1- Orgánicos:
Permiten disminuir la severidad de la disfunción y
favorecen una mejor respuesta terapéutica a la medicación
indicada para su problema sexual.
- Disminuir el exceso de peso.
-Cambios en estilos nutricionales: repartir las comidas en
menores cantidades y menos espaciadas entre una ingesta y
otra; incluir el desayuno (para “salir del ayuno nocturno”
y evitar la hipoglucemia que produce hambre exacerbada); disminución
de calorías totales, de hidratos de carbono simples
y de grasas saturadas. Preferir alimentos integrales. Aumento
de ingesta de ensaladas, de frutas, de pescados de mar y de
fibras dietarias (salvado de avena y de trigo). Disminuir
la sal en las comidas.
- Corregir la hipertensión, el colesterol y triglicéridos
elevados, la hiperglucemia.
- Modificar hábitos como el tabaquismo o el alcoholismo.
- Promover la actividad física controlada.
- Es imprescindible el control médico periódico.
El Dr. Juan Vidales, en su artículo
“El comer mal y las enfermedades” (www.sexovida.com),
nos dice: “¿Qué hace el refinamiento de
los carbohidratos? Simplemente separa a las proteínas
y las elimina: al extraerse el azúcar de la remolacha
se elimina el 100% de la proteína; al molerse el trigo
entero se pierde el 11,2% de las proteínas originales;
en el procesamiento del arroz se elimina el 30% de la proteína
y al pelarse y hervirse las papas se pierde hasta el 16% de
las proteínas.
La Acción Dinámica Específica (ADE) es
el aumento de calor producido por el gasto de energía
que se produce por el sólo hecho de comer, digerir
y absorber cada alimento. Depende de: cantidad de alimento
ingerido, metabolismo basal y estado nutricional del individuo.
La ADE es menor si el alimento no tiene fibra. Cuanto mayor
sea la ADE mayor será la producción de calor
y el gasto energético en absorber ese alimento y por
lo tanto se perderán muchas calorías que bajo
otra forma del alimento el organismo las ganaría en
peso. Los alimentos ricos en fibra tienen una alta ADE.
Los obesos son quizá los más perjudicados por
las dietas publicitadas, hacia ellos se destina una batería
de fraudes nutricionales y curas milagrosas que difícilmente
al hombre común le hayan pasado inadvertidas. Desde
las manipulaciones dietéticas basadas en proteínas
y grasas (cetogénesis), dietas hipocalóricas
extremas, electroestimuladores localizados, choques eléctricos
musculares, hasta píldoras de espirulina (un alga),
anfetaminas y peligrosos bloqueantes de la absorción,
que aunque de acción transitoria, provocan un síndrome
secundario de mala absorción.
Pero basados en la obesidad y el sobrepeso específicamente,
las palabras dieta o régimen son vocablos que se utilizan
para definir una prescripción alimentaria con un principio
y un final, de allí que al comenzar a practicarla se
está comenzando también a pensar en lo que se
va a poder comer cuando se termine la dieta o régimen;
por lo que las dietas se reinician, se cambian, se modifican
y se abandonan. Hay un fenómeno que tiene que ver con
nuestra filogenia y es que existe un reflejo muy antiguo,
que se cree proviene de la época de las cavernas, allá
donde era fácil encontrarse con períodos de
hambruna y el organismo se debía acostumbrar a guardar,
así como guardan los osos cuando hibernan para poder
aguantar sin comer. Cuando iniciamos una dieta generalmente
perdemos muchos kilos en pocos días y luego se nos
hace más difícil. Pero al abandonarla y volver
al tiempo a intentarla, nuestro organismo memoriza aquel reflejo,
lo interpreta como un período de hambruna y comienza
a guardar y depositar grasa haciendo difícil la pérdida
de peso”.
* Dr. Adrián
Sapetti
Nota del
editor: este artículo se ha dividido en tres partes, las que
se publicarán en sucesivas entregas.
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