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Lic. Nora Cavagna, Dr. Adrián Sapetti
Ha resultado larga y dificultosa la búsqueda de una solución
eficaz, segura, fácil de administrar e indolora, para el
tratamiento de la disfunción eréctil. Todas las halladas
antes del citrato de sildenafil, si bien fueron más o menos
efectivas, lo cierto es que actuaban de forma tal que no requerían
la presencia de la pareja, y para producir la erección no
hacían falta la estimulación ni el deseo sexual como
en este caso.
Por ello muchas mujeres se sentían excluidas del proceso.
Debido a lo cual siempre se habló más del paciente
disfuncional pero poco de su compañera. El grado de participación
de ella en la producción del síntoma, su mantenimiento
y resolución, resulta fundamental con este tipo de tratamiento.
Además de las dificultades que se experimentan para el ejercicio
de la genitalidad, esta disfunción presenta severas consecuencias
para la salud mental: culpa, disminución de la autoestima,
agresividad, ansiedad, depresión. Sintomatología que,
con cierta frecuencia, se presenta así mismo en la pareja.
Además de conflictos maritales u obstáculos para el
establecimiento de relaciones interpersonales.
Se mezclan sentimientos de vergüenza y culpa haciendo surgir
el mal humor y la ansiedad que llegan a complicar las relaciones
laborales y personales.
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La OMS considera que la salud sexual es una parte
importante en la vida del individuo para su bienestar tanto
físico como emocional. |
Tanto que la disfunción eréctil sea psicológica
y en ese caso tiende a ser abrupta y a relacionarse con hechos recientes,
apareciendo la erección en algunas circunstancias y en otras
no; o que se deba a causas orgánicas y que ocurra gradual
pero continuamente por un período de tiempo mayor de tres
meses y en la que, el individuo, no experimente ni mantenga una
erección al despertar en la mañana o en las horas
del sueño, el síntoma característico será
un cambio en la calidad de la erección, que se presentará
en la rigidez, en la capacidad de mantenerla o en ambas.
En los primeros tiempos en que se presenta la disfunción,
la mujer no se queja demasiado, más bien trata de comprender,
ser tolerante y buscar soluciones alternativas: sexo oral o manual,
o disfrutar de otros aspectos como caricias o abrazos. Sin embargo,
a un gran porcentaje de ellas, y cuando la problemática se
extiende por un buen período de tiempo, puede terminar produciéndoles
una evitación directa u otra disfunción (deseo sexual
inhibido, anorgasmia). En el caso del varón la primera reacción
habitual es eludir, negar y ocultar el problema, utilizando distintos
artilugios:
• Simular orgasmos cuando la erección comienza a
decrecer
• Eyacular rápidamente
• Dormirse temprano o muy tarde
• Quedarse con la computadora o la TV
• Evitar diálogos sobre el tema con la compañera
• Intentar probarse con otra mujer
El deseo sexual no es automático y es el aspecto más
complejo y vulnerable de nuestra respuesta sexual. Habitualmente
se requiere más de un factor para crear una sensación
de deseo y el inicio de la excitación. La fase del deseo,
en la respuesta sexual, se pone en funcionamiento gracias a distintos
estímulos que de continuar nos introducen en la fase de excitación
sexual:
• Fantasías intrapsíquicas
• Recuerdos de experiencias vividas
• Estímulos visuales
• Sensaciones físicas (contacto genital y no genital)
• Emociones y sentimientos amorosos
También es justo decir que la cama no sólo es un
sitio para el amor, sino un lugar donde se reflejan el resentimiento,
la irritación y las luchas por el poder. Por eso la respuesta
erectiva es un buen barómetro, indicando a menudo lo que
ocurre.
Cuando el químico inglés, Simon Campbell, quien dirigió
el equipo que investigó durante 14 años esta droga,
estuvo en Bs. As. en 1998, dijo que: “esta nueva generación
de fármacos ayudaría a muchas parejas a reencontrarse
con su sexualidad”.
Ahora, a un año de la aparición mundial del sildenafil,
los profesionales de la salud coincidimos en que, los varones en
nuestro país, se están animando más a solicitar
la consulta.
Sabemos que esta droga puede cambiar el panorama de muchas parejas.
Sin embargo, mejorar el funcionamiento sexual, puede llevar a desestabilizar
la relación, inclusive a precipitar una crisis, de allí
que el abordaje terapéutico diádico cobre mayor importancia.
A veces hay temas ocultos con los que la pareja no está
dispuesta a enfrentarse como por ejemplo:
• Un varón le exige a su mujer dejar su rol pasivo
pasando a uno francamente activo para estimularlo cuando ella
no estuvo acostumbrada a dicho rol y no lo desea hacer •
Algunos al redescubrir su potencia sexual tienen la fantasía
de abandonar a su pareja con la que el sexo no funcionaba y comenzar
una nueva vida
Las situaciones son bien diferentes si hablamos de distintos modelos
de parejas (hetero y homosexuales): estables; un primer encuentro
-con las ansiedades que implica-; no conviviente; una relación
paralela; noviazgos; ocasionales.
El sildenafil (también el tadalafilo o el vardenafilo) coloca
al paciente en una posición nueva: es un medicamento que
puede tomarse en secreto. Si lo oculta comienzan una serie de complicaciones
adicionales: cuándo ingerirlo, qué relación
tendrá con las comidas ya que sabemos que las grasas retardan
la absorción en casi un 40%, si podrán tomar bebidas
alcohólicas (puede haber un eventual episodio hipotensivo),
si ella llegará a descubrir que la utilizó. Ante la
pareja tendrá que mostrar que su rendimiento se produce sin
ayuda y, además, él deberá dejarla satisfecha.
Uno de los interrogantes a tener en cuenta es: este varón,
¿qué hará ahora que logra una erección
satisfactoria? ¿Apresurará los tiempos, se detendrá
a pensar en una erótica diferente, que contemple las diferencias
de género? ¿Disfrutará de todo el tiempo que
el sildenafil le concede para gozar él y hacer gozar a su
compañera de la sexualidad? ¿Podrá ser un varón
más tierno, más flexible, que se permita más
cosas en la relación afectiva? ¿Será la espera,
la tensión previa a la situación orgásmica,
un factor fundamental en el goce? Porque si la única preocupación
es la potencia eréctil se quiebra ese suspenso y la tensión
de la erótica, consiguiendo de esa manera una relación
falicizada, unidimensional, empobrecedora del vínculo.
A veces el varón puede con su pareja y con otras no. Jugando
la ansiedad, culpa y dificultades para establecer un compromiso
emocional. En cambio con su mujer no hay que rendir examen.
Caso contrario con su esposa falla por su hostilidad reprimida,
y ella colabora con desinterés y falta de estímulo,
entonces con una prostituta o amiga, tiene menores exigencias y,
habiendo una adecuada estimulación, logra mantener su erección
sin dificultad.
Hemos detectado temores y fantasías de las mujeres antes
y después del consumo del fármaco:
• Miedo a que se muera al tomar la pastilla
• Temor a la infidelidad y al SIDA
• Que deseen tener relaciones con otras mujeres que no conocieron
su pasado disfuncional
• No poder seguir el ritmo y los deseos de ese varón
que ahora aumentó su actividad sexual
• Que el varón se sienta rejuvenecido y busque otra
pareja más joven y atractiva
• Que se haga adicto al fármaco
Algunas mujeres más liberales e informadas le piden al hombre
que la tome. En cambio si tienen una estructura más rígida
piensan que él tendrá que erectar solamente con la
presencia de ellas. Cuando se dan cuenta que el medicamento consiguió
algo de lo que ellas eran incapaces, surgen la envidia y la competencia,
dificultando el tratamiento.
En general quienes se venían tratando con inyecciones intracavernosas
y cambian por el sildenafil, sienten alivio ya que debían
padecer incomodidades, a veces lesiones en el pene, y el temor al
priapismo. Otros extrañan la mayor rigidez que lograban con
las drogas vasoactivas y la no necesidad de estímulo.
En algunos, el sildenafil es importante para lograr una segunda
erección y orgasmo (cosa no siempre sencilla de conseguir
en los adultos mayores). Varones no disfuncionales –tema que
fue debatido en el último Congreso de la APA en Washington
(1999)- lo están utilizando como un mejorador de su respuesta
eréctil.
Si bien el advenimiento de este fármaco marca un avance extraordinario
en la ayuda a pacientes con disfunción eréctil debemos
recordar que la meta final no es sólo lograr erecciones rígidas
sino restaurar una función sexual deteriorada.
De acuerdo a nuestra experiencia clínica durante este año,
pudimos observar que, en general, los efectos producidos por la
medicación muestran una mayor unión entre los miembros
de la pareja, potenciando una sexualidad más rica y creativa.
Anteriormente a la aparición de esta medicación oral,
ya contábamos con la psicoterapia sexual integrativa que
ayuda a desarrollar un erotismo más pleno y a resolver conflictos
en la dinámica vincular de la pareja disfuncional. A tal
punto que pacientes medicados con sildenafil por colegas de otras
especialidades, recurren posteriormente a consultas sexológicas,
queriendo elaborar una problemática que entienden va más
allá de un mero síntoma erectivo.
SILDENAFIL + TERAPIAS SEXUALES
Desarrolladas por un equipo médico- psicológico con
especialización en sexología clínica.
Son terapias breves y focalizadas en las que preferentemente se
trabaja con ambos miembros de la pareja, pero también hay
técnicas para tratar a personas solas.
De todas maneras esta forma de terapia
sexual es compatible, complementaria y sinérgica con
el sildenafil, con suplementos que mejoran la erección
y con tratamientos psicofarmacológicos que, como bien
es sabido, muchos de ellos suelen producir disfunciones sexuales.
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