Dra. Ma. Malen Pijoan Molinas
[1]
Dr. Martín Angel Piana
[2]
Artículo
publicado por la Revista de la Sociedad Argentina de Sexualidad
Humana -SASH-,
Año
18- nº 1, abril 2005
Resumen:
La enfermedad de La Peyronie,
también llamada Induración Plástica del Pene (I.P.P.),
es un trastorno del tejido conectivo que afecta a la túnica
albugínea del pene. Conceptualmente es una cicatriz patológica
que puede ocasionar retracción peneana en estado de reposo
y curvatura durante la erección. Sigue siendo un enigma
explicar su etiología ya que todas las hipótesis siguen
siendo inciertas.
El objetivo de este trabajo
es proveer una actualización bibliográfica del tema respecto
al manejo clínico y terapéutico de estos pacientes, tratando
de describir los fármacos orales y tópicos ensayados y las
tácticas quirúrgicas empleadas, cotejando los conceptos
ya establecidos con los de la literatura actual.
Palabras claves: Enfermedad
de La Peyronie – Induración plástica del pene –
Pene corvo.
Abstract:
The Peyronie´s disease, which
is also called plastic penis induration, is a connective
tissue disorder that affects the penis albugineous tunic.
It is a pathologic scar that could produce penis retraction
when it is not erected and curvature when it is erected.
Actually, it´s etiology is an enigma as all the hypothesis
are still uncertain.
The aim of this work is to
provide a bibliographic actualization of the clinic handling
and treatment of these patients. We will describe the already
tested oral and local medication and the surgical technics,
comparing the concepts with the present literature.
Key words: Peyronie´s
disease - Plastic penis induration – Bent penis.
Introducción.
La enfermedad de La Peyronie
es un trastorno del tejido conectivo que afecta a la túnica
albugínea del pene, sin extenderse al tejido eréctil adyacente.
Conceptualmente es una cicatriz patológica de la albugínea
peneana que puede ocasionar en estado de reposo retracción
peneana, y en erección curvatura y retracción. Un porcentaje
relativamente bajo de pacientes presentan asociado disfunción
sexual eréctil. Las alteraciones en la configuración peneana
obedecen al hecho de que la lesión primaria, la placa de
fibrosis, posee características mecánicas distintas a la
albugínea (escasa distensibilidad).1
Es un trastorno de etiología,
epidemiología e historia natural desconocidas, a pesar de
que existen referencias documentadas sobre la misma desde
tiempos muy antiguos.2 Hoy día se admite que
se trata de una enfermedad inflamatoria adquirida.
Un poco de historia....
La enfermedad de La Peyronie
fue descrita en un tratado de trastornos de la eyaculación
por Francoise Gigot de La Peyronie (1678-1747), cirujano
de Luis XIV, en 1753, en un trabajo denominado “algunos
obstáculos que impiden la normal eyaculación del semen”.
El caso descrito correspondía a un sujeto que debido a una
estenosis uretral eyaculaba retrógradamente en su vejiga.
Presentaba una especie de "cuentas de rosario"
(nódulos) que recorrían toda la cara dorsal del pene y hacían
que éste se incurvara dorsalmente durante la erección.3
No es la primera referencia
que de la misma se tiene, ya que en 1561, Vesalio y Falopio
se intercambiaron correspondencia sobre un paciente que
consultó a ambos para contrastar opiniones y que padecía
de una dolencia que bien podía ser Enfermedad de La Peyronie.4
El mérito de Francoise Gigot
de La Peyronie es reconocido, y la enfermedad hoy día es
conocida por su nombre, aunque también se puede utilizar
terminología histopatológica y denominarla como: "induración
plástica de los cuerpos cavernosos”, “fibroesclerosis
del pene”, “cavernositis fibrosa”, “esclerosis
cavernosa”, “o esclerosis de la albugínea cavernosa".5
En 1879, Paget fue el primero
en relacionar esta afección con la enfermedad de Dupuytren,
creyendo que la gota era la causa común.6
Epidemiología.
Los escasos datos epidemiológicos
pueden ser atribuidos a que la enfermedad no es amenazante
para la vida, y el sujeto que la padece tiende a ocultarla,
por pudor y/o desconocimiento. La enfermedad predomina en
la 4ª a 6ª década de la vida.7
Etiopatogenia. Historia natural de la enfermedad
de La Peyronie.
A pesar de no poder precisar
a ciencia cierta el inicio de la enfermedad, la mayoría
de los autores coinciden en que la degeneración fibrótica
de la túnica albugínea esta precedida por un fenómeno inflamatorio
que podría estar desencadenado por un proceso vasculítico,
inmunológico, un traumatismo, o una colagenopatía.
En su historia natural, hay
un primer período de invasión donde la placa puede progresar
en forma silenciosa denotando lentamente la existencia de
la curva o la retracción del pene, o sintomática, presentando
dolor en la erección o durante la penetración; un período
de estado que puede durar meses o años en donde los síntomas
que predominan son los originados por la fibrosis, tales
como la curva, la retracción del pene y los estrechamientos,
llegando en ocasiones a provocar impotencia. Este período
se puede interrumpir por brotes o progresiones de la enfermedad
o menos frecuentemente por la regresión. Los períodos de
invasión dolorosa o rebrotes tienen un alto componente inflamatorio.
Algunos pacientes pueden presentar,
además, asociadas con estos síntomas, la retracción de
la aponeurosis palmar (Dupuytren), plantar (Ledderhorse)
y la fibrosis del cartílago del lóbulo de la oreja.
Gelbard, reporta un 13% de pacientes
con resolución espontánea de las placas, sin haberles efectuado
tratamiento.8
En 1990, Pinto y cols. reportan
una serie de 40 pacientes controlados durante 4 años y observaron
una regresión del 100% para el dolor, 30% para la placa
y del 25% para la curvatura; constataron además, disfunción
sexual entre un 30 y 40% de los casos con recuperación espontánea
de la erección en el 30% de ellos entre los 12 y 24 meses.9
La disfunción sexual eréctil
no constituye el punto final de la progresión de la enfermedad
de La Peyronie. Los pacientes con esta afección están condicionados
por diferentes factores orgánicos y/o psicológicos que pueden
ocasionar, por sí mismos, impotencia.
Hipótesis etiológicas.10
El origen incierto de este trastorno
de la albugínea peneana, hace que sean numerosos los factores
de riesgo implicados. Entre ellos podemos nombrar: factores
genéticos, autoinmunes, traumáticos, vasculares (aterosclerosis/hipertensión),
metabólicos (diabéticos, hipercolesterolemia), uso crónico
de ciertos fármacos (beta-bloqueantes), alcohol, idiopática,
etc. Es posible
que estos diferentes factores iniciadores puedan conducir
a un fin común, ya que los hallazgos anatomopatológicos
de las placas fueron similares en todos los pacientes con
enfermedad de La Peyronie, independientemente de los factores
que pudiesen haberla iniciado.
Para tratar
de explicar el por qué en unos sujetos se desarrolla la
enfermedad de La Peyronie y en otros no, se ha especulado
con varias hipótesis que exponemos en el cuadro 1.
Cuadro 1. teorías implicadas en el origen de la
enfermedad de La Peyronie.
La hipótesis más aceptada actualmente se basa en el hecho
de que las placas son el resultado de traumatismos o micro-traumatismos
en pacientes con predisposición genética.
En general la fibrosis se limita a la albugínea sin invadir
o reemplazar el tejido eréctil. Si bien se desconoce por
qué algunos pacientes con placas son potentes y otros no,
se supone que el mecanismo por el cual se puede producir
una disfunción eréctil es por alteración del sistema córporo-oclusivo
en la zona de la placa.
Cuadro clínico.
La aparición de una placa fibrótica
asintomática, o asociada en algunos casos con dolor en la
erección, curvatura de diferentes grados o disfunción sexual
eréctil, constituyen las formas habituales de presentación
clínica.
La enfermedad de La Peyronie
se debe diferenciar de otros procesos fibróticos de los
cuerpos cavernosos como son las fibrosis difusas que aumentan
la consistencia del tejido eréctil ocasionado por la diabetes,
la inyección de drogas vasoactivas, las secuelas del priapismo,
como así también con otras curvaturas peneanas como las
observadas en el pene corvo, la hipospadia, los tumores
inflamatorios periuretrales y con el infrecuente sarcoma
de los cuerpos cavernosos.
Las cuatro formas de presentación
clínica (asintomática, con dolor, curvatura de distintos
grados e impotencia) solas, o asociadas, así como la consideración
del período en el cual se encuentra la enfermedad (de invasión,
de estado, de progresión o regresión), serán tenidos en
cuenta para determinar la conducta terapéutica.
Localizaciones típicas.
La placa se localiza con mayor
frecuencia en la cara dorsal del pene lo que hace que este
se curve dorsalmente en la erección. Las placas ventrales
y laterales son más raras pero su impacto en la dificultad
coital es mayor, ya que la desviación que producen apartan
más al pene del ángulo natural de la penetración. Si las
placas se sitúan en varios sitios contrapuestos o se insinúan
por el tabique pectiniforme es posible que no se produzcan
incurvaciones, aunque sí un franco acortamiento del pene
durante la erección.11
Evaluación diagnóstica.
El interrogatorio estará orientado
a conocer el tiempo de evolución de la enfermedad, sus manifestaciones,
su forma de comienzo (brusco o insidioso), así como las
circunstancias relacionadas con el mismo, como por ejemplo
un traumatismo coital algunas veces recordado por el paciente.
Exploración física.
El examen semiológico del pene
constituye el elemento más importante para el diagnóstico.
El pene en estado de flacidez es completamente normal a
la inspección en la inmensa mayoría de los casos. Es la
palpación, la que nos permite determinar el número, tamaño,
extensión y consistencia de las placas/induraciones. La
palpación de nódulos en la cara ventral nos habla de afectación
septal, pero la uretra nunca hasta ahora, se ha visto involucrada
en el proceso.
Foto del pene erecto
(auto fotografía):
Técnica propuesta por Kelami
en 1983, es sencilla, no invasiva y destinada a documentar
perfectamente la alteración morfológica del pene. Con éste
en erección, el paciente o su pareja toman fotografías desde
arriba, de frente y de perfil para objetivar la incurvación
en las 3 direcciones del espacio. Especialmente indicadas
para aquellos pacientes que presenten una curva invalidante
para la penetración y en quienes se planee un tratamiento
quirúrgico. Es además, un documento gráfico, que queda incorporado
a la historia del paciente y sirve para comparar la evolución
o el resultado postoperatorio.12
Radiografía simple:
Destinada a evaluar la situación
evolutiva de la placa. Debe ser realizada preferentemente
con técnica de mamografía (penegrafía), pudiendo observar
imágenes radio-opacas correspondientes a las placas calcificadas,
hecho considerado como último período anatomopatológico
de la enfermedad, lo cual tiene sentido pronóstico.
Ecografía:
Método simple y de bajo costo.
Con ella podemos visualizar imágenes hiperecóicas desde
2 milímetros y medir su diámetro longitudinal y antero posterior.
La presencia de sombras sónicas nos orienta a la presencia
de una calcificación de la placa. Los transductores ideales
deben ser lineales de 10 Mhz. que permiten una profundidad
de 3 cm.
Cavernosografía dinámica
con o sin bomba de infusión:
Este estudio tiene su principal
indicación en indicar los probables sitios de alteración
del mecanismo córporo-oclusivo, pudiendo además ser de utilidad
para delinear la extensión de la placa, pero rara vez aporta
datos que cambien la decisión terapéutica.
Resonancia Nuclear Magnética:
La combinación de campos magnéticos
y ondas de radio frecuencia sin radiaciones ionizantes permite
observar bajo la acción de drogas vasoactivas, la retracción
de la albugínea y la posible infiltración del septum intracavernoso.
Este estudio es muy costoso y tampoco aporta datos que justifiquen
su uso sistemático.
Biopsia:
En individuos jóvenes donde
puede existir la posibilidad de un sarcoma, si la lesión
no es característica, una biopsia puede estar indicada.
Bibliografía.
- Jordan, G.H.: Peyronie’s
disease. Atlas Urol. Clin. North Am., 1: 93, 1993.
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54: 748, 1982.
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Men. De L’Acad. Roy de Chir pág 425, 1743.
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- Lechtenberg, R. y Ohl, D.:
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- Gingell, J. y Desai, K.:
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The disposition and function of elastic and collagenous
fibers in the tunic of the corpus cavernosum. J. Urol.,
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- Pinto, A. F.;
Pinto, A. C.; Tullii, R. y Degni, M.: Natural history
of Peyronie’s disease. Int. J. Impotence Ress.,
2 (Suppl. 2): 49, 1990.
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- Gelbard, M. D.: Peyronie’s
disease. En: Al Hasmat y Das: The penis. Pensylvania,
Lea and Febiger, 1993.
- Kelamy, A.: Autophotography
in the evaluation of functional penile disorders. Urology,
21: 628, 1983.
NOTA DEL EDITOR:
en una próxima entrega se desarrollarán los distintos tratamientos
y el resto de la bibliografía.
Teléfono : 011-1556267174.