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Expandiendo el arsenal terapéutico
Introducción
Las drogas antiepilépticas (DAEs) han estado a
nuestra disposición por más de cien años, y durante este tiempo han revolucionado
el tratamiento de la epilepsia, una enfermedad común y frecuentemente discapacitante.
Con el desarrollo de las nuevas generaciones de DAEs (incluyendo topiramato)
no sólo se ha obtenido una importante comprensión de las diversas manifestaciones
de la epilepsia y del mecanismo de acción de las nuevas drogas en las crisis
convulsivas y los síndromes epilépticos, sino que también ha crecido el
conocimiento de la compleja interrelación entre la epilepsia y otras enfermedades
psiquiátricas.
Se ha descubierto que un grupo de DAEs (por ejemplo, carbamazepina, valproato,
fenitoína) son de utilidad en varios trastornos psiquiátricos episódicos. Estos
incluyen psicosis, trastornos esquizoafectivos, trastornos del ánimo y de ansiedad,
y otras patologías de la conducta como los trastornos de la alimentación,
y perfiles de conducta agresivas en pacientes no psicóticos. La prevalencia
de estas patologías es alta, estimándose que sólo los trastornos del ánimo y
de ansiedad afectan a un 10% de la población de los EE.UU.
Los trastornos psiquiátricos episódicos, especialmente los del ánimo, son particularmente
graves por su alta morbilidad y mortalidad por suicidio. Por ejemplo, la tasa
de suicidio entre los pacientes con trastorno bipolar es 15 a 20 veces superior
que en la población general.
El trastorno bipolar es una condición compleja que se asocia a sintomatología
diversa. En la práctica clínica, la polimedicación es la regla, en la cuál
los estabilizadores del ánimo se emplean como tratamiento de base siendo complementados
con antipsicóticos en la fase aguda de la manía y con antidepresivos en
la fase depresiva. En la actualidad existe insatisfacción en cuánto a
los tratamientos empleados debido a su limitada eficacia y alta incidencia de
efectos adversos que resulta en una pobre adherencia al tratamiento.
El tratamiento estabilizante del ánimo más utilizado es el litio, pero a pesar
de su lugar bien establecido en la terapéutica del trastorno bipolar, menos
de la mitad de los pacientes se mantienen estables en evaluaciones de seguimiento
a largo plazo. Incluso, un gran número de pacientes con trastorno bipolar o
con otras patologías episódicas no responden al tratamiento con litio 1.
Evidentemente existe la necesidad de mejorar el arsenal terapéutico para controlar
los trastornos psiquiátricos episódicos, y las investigaciones con nuevas DAEs
(lamotrigina 2-3, gabapentin 4 y topiramato
5-6-7-8-9 ) son promisorias para los pacientes con estas patologías
graves y potencialmente fatales.
El topiramato - es una nueva DAEs que exhibe efectos antimaníacos y estabilizadores
del ánimo con limitados efectos colaterales. La asociación de reducción
del peso corporal y el Indice de Masa Corporal (IMC) son características
únicas y muy apreciadas del topiramato especialmente en esta área terapéutica
en que es habitual la asociación con fármacos con potencial para inducir aumento
ponderal.
Química del topiramato
El topiramato fue sintetizado por primera vez en
1980 y se introdujo como medicación antiepiléptica oral en 1996. Es el primero
(y hasta ahora el único) miembro de una nueva clase de DAEs- los monosacáricos
sulfamato-substituídos 2. El nombre químico de topiramato es sulfamato
2,3:4,5-di-O-(1-isopropilideno)-B-D-fructopiranosa. (Fig.1).
Farmacocinética de topiramato
Absorción
Topiramato
se absorbe en forma rápida y bien. Después de la administración oral de 100
mg de topiramato a personas sanas, se alcanzó una concentración plasmática máxima
(Cmax) de 1,5 mg/ml en 2 a 3 horas (T max). Basados en la recuperación de la
radioactividad de la orina, el grado promedio de absorción de una dosis oral
de 100 mg de topiramato marcado con C14 fue de por lo menos el 81%. No hubo
un efecto clínico significativo de la comida en la biodisponibilidad de topiramato.
Generalmente, 13 a 17% del topiramato se une a proteínas plasmáticas. Se ha
observado que con concentraciones plasmáticas superiores a los 4 mg/ml existe
una pequeña capacidad de topiramato de ligarse a eritrocitos. El volumen de
distribución varía en relación inversa a la dosis. El volumen promedio de distribución
aparente fue de 0.80 a 0.55 l/kg para una dosis única variable entre 100 y 1200
mg. Se detectó una variación por sexo en el volumen de distribución, con valores
para mujeres de alrededor del 50% de aquellos observados en hombres. Esto se
atribuyó al mayor porcentaje de tejido adiposo existente en pacientes del sexo
femenino pero no posee consecuencias clínicas.
Metabolismo
Topiramato
no se metaboliza extensamente (=20%) en voluntarios sanos. Se metaboliza hasta
un 50% en pacientes que reciben concomitantemente tratamiento antiepiléptico
con drogas conocidas como inductoras de las enzimas metabólicas. Se han aislado
6 metabolitos, formados por hidroxilación, hidrólisis y gluconización, detectados
e identificados en plasma, orina y heces de humanos. Cada metabolito representa
menos del 3% de la radioactividad total excretada. Después de la administración
de topiramato marcado con C14. Dos metabolitos, que conservan en gran parte
la estructura de topiramato, fueron testeados y se encontró que poseen poca
o ninguna acción anticonvulsivante.
Eliminación
En humanos,
la principal ruta de eliminación de topiramato inalterado y de sus metabolitos
es por vía renal (por lo menos 81% de la dosis). Aproximadamente el 66% de la
dosis de topiramato marcado con C14 se excretó sin cambio por orina dentro de
los 4 días posteriores. Después de dosis de 50 mg y 100 mg de topiramato administrados
dos veces al día, el aclaramiento renal medio fue de aproximadamente 18 ml/min
y 17 ml/min, respectivamente. Hay evidencias de reabsorción tubular renal. Esto
está sustentado por estudios realizados en ratas donde topiramato se administró
conjuntamente con probenecid y se observó un incremento significativo del aclaramiento
renal de topiramato. El aclaramiento plasmático en humanos es de aproximadamente
20 a 30 ml/min después de una administración oral.
Topiramato mostró una baja variabilidad, con respecto a las concentraciones
plasmáticas, entre los pacientes y por lo tanto, tiene una farmacocinética predecible.
La farmacocinética de topiramato en voluntarios sanos es lineal con un aclaramiento
plasmático que permanece constante y un área bajo la curva de concentración
plasmática que aumenta en forma proporcional a la dosis con un rango de dosis
entre 100 y 400 mg administrados en una única dosis oral. A los pacientes con
función renal normal les puede llevar entre 4 y 8 días alcanzar concentraciones
plasmáticas estables. La Cmax promedio después de dosis múltiples de 100 mg
dos veces al día por vía oral, administradas a voluntarios sanos fue de 6,76
mg/ml. Después de la administración de dosis múltiples de 50 y 100 mg
de topiramato, 2 veces al día, la vida media de eliminación del plasma fue en
promedio de 21 horas aproximadamente.
La administración concomitante de dosis múltiples de topiramato, 100 a 400 mg
dos veces al día, con fenitoína o carbamacepina, muestra aumentos en las concentraciones
plasmáticas de topiramato proporcionales a la dosis administrada.
El aclaramiento plasmático y renal de topiramato disminuye en pacientes con
función renal deteriorada (CLCR < 60 ml/min).El aclaramiento plasmático
disminuye en pacientes con enfermedad renal terminal y en pacientes con daño
hepático moderado o severo. En cambio, se mantiene inmodificable en personas
de edad avanzada en ausencia de una patología renal subyacente. Como resultado,
se esperan concentraciones plasmáticas más elevadas estables de topiramato para
una dosis dada en pacientes con disfunción renal en comparación con aquellos
con función renal normal. Topiramato se elimina eficazmente del plasma mediante
hemodiálisis.
Interacciones Medicamentosas
El topiramato
no causa ninguna interacción farmacocinética significativa con otras drogas.
En particular no altera la farmacocinética de la carbamazepina ni de su metabolito
activo (31). Se ha determinado un pequeño aumento (de alrededor del 13%) de
la eliminación plasmática del valproato que es clínicamente irrelevante.
De todos modos, como con muchas otras drogas, la concentración plasmática en
estado de meseta del topiramato se reduce con la co-administración de fenitoína
o carbamazepina como resultado de la inducción enzimática a nivel hepático (31,
32). De todas maneras, la farmacocinética plasmática de topiramato permanece
lineal y proporcional a la dosis en presencia de la administración simultánea
de inductores de enzimas hepáticas.
De cualquier modo topiramato podría reducir los niveles plasmáticos de fenitoína,
digoxina o los compuestos estrogénicos de los anticonceptivos orales combinados.
Se recomienda realizar dosajes, pero los efectos sobre los niveles plasmáticos
de fenitoína y digoxina no han tenido relevancia clínica, y tampoco han ocurrido
fallas en la acción anticonceptiva entre 52 mujeres que tomaban anticonceptivos
orales y topiramato para un total de 13,3 pacientes/año en las pruebas clínicas.
La farmacocinética de topiramato se puede resumir de la siguiente manera:
-
No hay interferencia de los alimentos
en la absorción
-
Biodisponibilidad = 80%
-
Mínima unión a proteínas (< 20%)
-
Eliminación principalmente renal
(>65%)
-
Vida media de alrededor de 21 horas
-
Cinética lineal y predecible
-
Pocas interacciones farmacocinéticas
con otras drogas
Mecanismos de acción de anticonvulsivos con efectos
potenciales en enfermedad bipolar
El Kindling* como modelo de epilepsia
Post and Udhe(5) postularon que la actividad de
un fármaco en el modelo kindling de
epilepsia puede correlacionarse con la efectividad clínica en trastornos bipolares.
-
Carbamazepina
y valproato resultan activos en el modelo kindling y resultan efectivos
en el trastornos bipolar, incluyendo el subtipo ciclador rápido.
-
Topiramato
reduce la severidad de las crisis y acorta la duración de la postdescarga en
la amígdala de ratas sometidas a este modelo
* Kindling
(estimulación eléctrica repetida de baja intensidad) Fenómeno descripto
por Goddard en 1969 (Kindling del inglés: que se activa y crece gradualmente).
El cambio en la excitabilidad neuronal observado por Goddard y que se manifiesta
por el aumento progresivo de la postdescarga, aparición de espigas interictales
y cambios conductuales que culminan con la aparición de crisis convulsivas generalizadas,
en ocasiones también de aparición espontánea.
Canales de Na+ Voltaje dependientes
El ingreso excesivo de Na+ a las neuronas puede
ser correlacionado con episodios maníacos o depresivos
El agregado de 1-100uM de topiramato a un cultivo
de neuronas de hipocampo de rata con actividad de descarga epileptiforme espontánea
produce una reducción en la duración de las descargas espontáneas y en el número
de los potenciales de acción generados en cada descarga. Topiramato (20uM) también
reduce la frecuencia de los potenciales de acción producidos por una corriente
eléctrica despolarizante. Estos efectos se corresponden con el bloqueo fármaco-dependiente
de los canales de Na+ voltaje dependientes.
Inhibición mediada por GABA
Los niveles plasmáticos de GABA podrían disminuir
en ciertos pacientes con depresión bipolar o unipolar o durante los episodios
maníacos.
-
Valproato
eleva los niveles de GABA en todo el cerebro y potencia las respuestas del
GABA
-
Topiramato
modula los efectos del neurotransmisor inhibitorio ácido gamma aminobutírico
(GABA)
-
Aumenta
la síntesis de GABA
-
Aumenta
la liberación neuronal de GABA
-
Inhibe
la degradación de GABA
-
Aumenta
los efectos del GABA sobre sus receptores
En
los cultivos de células granulares cerebrales de ratón, concentraciones terapéuticas
de topiramato incrementan la tasa de ingreso del ion Cl- inducida por GABA.
Hallazgos similares se han
producido en estudios electrofisiológicos de neuronas corticales en las que
topiramato demostró un aumento concentración-dependiente del ingreso del ion
Cl-. (8,9).
La elevación del umbral convulsivo asociado al
topiramato no es inhibida por el antagonista de los receptores benzodiazepínicos
(flumazenil) indicando que topiramato se une a un sitio receptor diferente del
GABA A
Otros mecanismos
de acción de topiramato
El neurotransmisor excitatorio más abundante en
el cerebro es el glutamato. Existen tres clases diferentes de receptor glutamatérgico,
uno de ellos, llamado receptor AMPA (ácido alfa-amino-3-hidroxi-5-metilisoxasol-4
propiónico) /kainato es antagonizado selectivamente por topiramato. Específicamente,
topiramato reduce la corriente ingresante en respuesta al agonista AMPA kainato
sobre estos receptores, por ejemplo, en cultivos de neuronas de hipocampo de
rata. En contraste, en concentraciones 20 veces superiores, topiramato no posee
virtualmente ninguna actividad sobre los receptores glutamatérgicos NMDA (10).
Topiramato tampoco tiene efectos conocidos
sobre el tercer tipo de receptores glutamatérgicos, los llamados receptores
metabotrópicos.
Topiramato tiene un débil efecto inhibitorio sobre
algunas isoenzimas de la anhidrasa carbónica (AC), de acuerdo a la evidencia
obtenida en estudios en animales (11). Los inhibidores de la AC en conjunto
han demostrado típicamente una actividad anticonvulsivante, pero el mecanismo
de este efecto aún no ha sido establecido. Existe evidencia experimental que
demuestra que la inhibición de la AC no constituye un factor significativo en
la actividad antiepiléptica de topiramato. Sin embargo la acetazolamida, un
inhibidor de la anhidrasa carbónica ha demostrado ser útil en el trastorno bipolar.
-
Modulación negativa de la actividad
de los canales de Ca++.
-
Las corrientes de Ca++ a través de los canales voltaje-dependientes
juegan un importante papel en el control de la excitabilidad neuronal. Algunos
DAEs bloquean los canales de Ca++ tipo T, y esto podría justificar su acción
antiepiléptica (12). Existe evidencia reciente que indica que topiramato
ejerce un efecto modulatorio negativo sobre los canales de Ca++ tipo L y
N, reduciendo el monto total de corriente que fluye a través de estos canales
en determinadas condiciones. Esto también contribuiría a su actividad antiepiléptica.
Como DAE, topiramato combina todas las clases de
actividad farmacológica que se cree contribuyen en la eficacia antiepiléptica.
Esto podría explicar la alta eficacia clínica de la droga en epilepsia y su
potencial efecto sobre los trastornos psiquiátricos episódicos.
Necesidad insatisfecha en el trastorno bipolar
La proliferación de estudios con antidepresivos,
antipsicóticos y DAEs pone de manifiesto la necesidad de mejorar las estrategias
terapéuticas en los trastornos psiquiátricos episódicos.
El trastorno bipolar es una patología grave y relativamente frecuente. Las estadísticas
sobre la prevalencia del trastorno bipolar tipo I son variables, pero la prevalencia
general a lo largo de un año se calcula en alrededor de 1,6%. Se ha estimado
que la prevalencia para el trastorno bipolar tipo II es menor que para el tipo
I, pero existe una tendencia creciente a considerar que el trastorno bipolar
tipo II está significativamente subdiagnosticado. Probablemente muchos
pacientes con diagnóstico de depresión unipolar realmente sufran un trastorno
bipolar tipo II y no responderán adecuadamente a los antidepresivos.
Una elevada proporción de pacientes con trastorno bipolar (aproximadamente 25%)
intentarán suicidarse en algún momento de su enfermedad (alrededor del 10 al
15% lo logrará), y existe también un considerable estrés en la familia como
consecuencia de tener que afrontar las diferentes fases de la enfermedad. Los
tratamientos actuales resultan sólo totalmente efectivos en la mitad de la población
afectada. Además algunos de estos tratamientos (especialmente el litio) son
difíciles de usar, tienen estrechos márgenes de seguridad y desagradables o
incluso peligrosos efectos colaterales (1). Estos efectos colaterales incluyen
el incremento de peso, el que se asocia particularmente a litio y valproato
así como la sedación observada con valproato y carbamazepina.
Tratamientos actuales para
el trastorno bipolar
Las estrategias actualmente utilizadas
para el tratamiento del trastorno bipolar pueden resumirse de la siguiente manera:
1er paso: Litio y valproato
como principales estabilizadores del ánimo
2do: estabilizadores del ánimo de segunda línea (carbamazepina)
3ro: antipsicóticos para las fases maníacas-psicóticas benzodiazepinas
a corto plazo para las fases agitadas- antidepresivos para las fases depresivas.
El litio fue introducido por
primera vez en 1948 para el manejo de la manía, pero su utilización no fue ampliamente
difundida hasta los años 60. Actualmente constituye un pilar terapéutico, amortiguando
las oscilaciones del ánimo y disminuyendo la amplitud de dichas oscilaciones.
De todas maneras, es un agente difícil de utilizar porque tiene un estrecho
margen terapéutico, y pequeñas sobredosis pueden llevar a potenciales efectos
adversos de gravedad como daño cerebral (ataxia, temblor, disartria), convulsiones,
psicosis tóxicas, síncope, falla circulatoria, daño renal, oliguria y bocio.
Por lo tanto, es de buena práctica el dosaje periódico de la concentración plasmática
de litio (litemia). Por otro lado, hoy se reconoce que los pacientes con
respuestas iniciales excelentes al litio comienzan a experimentar disminución
de la eficacia con el transcurso del tiempo.
Los anticonvulsivantes valproato y carbamazepina han sido introducidos para
el manejo de los trastornos bipolares. Aparentemente los pacientes prefieren
estos dos fármacos en lugar del litio porque la tolerabilidad tiende a ser mayor.
En el trastorno bipolar tipo I ciclador rápido, el valproato sería más efectivo
que el litio (16), y es también efectivo en la manía aguda, estados mixtos y
manía secundaria (23). La carbamazepina también es efectiva en la manía aguda,
estados mixtos y manía secundaria aunque existen dudas sobre su efectividad
sobre los cicladores rápidos. Es una práctica habitual el agregar valproato
o carbamazepina al litio, si el litio por sí sólo, no resulta completamente
efectivo. Existe evidencia que demuestra que la carbamazepina actúa de manera
sinérgica con el litio (19).
Los neurolépticos tradicionales también son de relevancia durante los episodios
de manía aguda, especialmente en los pacientes que desarrollan psicosis. De
todas maneras, los neurolépticos típicos producen serios efectos colaterales
a nivel neurológico (efectos extrapiramidales (SEP), y disquinesia tardía (DT).
De los nuevos antipsicóticos, tanto la clozapina como el risperidone han demostrado
ser efectivos agentes antimaníacos, y conllevan menos riesgo de producir SEP
o DT que los neurolépticos típicos.
También los antidepresivos ocupan su lugar para el tratamiento de las fases
depresivas del trastorno bipolar. Tanto los antidepresivos tricíclicos como
los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son efectivos
en ese caso (1).
Las medicaciones ansiolíticas tales como el lorazepam y clonazepam se adicionan
en algunas ocasiones a los estabilizadores del ánimo con el objetivo de controlar
el insomnio y la agitación durante los episodios maníacos. Sin embargo, existen
reservas para su uso debido a la posibilidad de provocar desinhibición, el riesgo
de dependencia y la falta de eficacia de las benzodiazepinas en la profilaxis
del trastorno bipolar. En general se recomienda su discontinuación en forma
gradual, dentro de las 2 a 3 semanas de haber alcanzado en control adecuado
de los síntomas maníacos.
Tendencias en el manejo del trastorno bipolar
Existe una significativa tendencia hacia el uso
de las DAEs como estabilizantes del ánimo en el trastorno bipolar. Esto es el
resultado de cierta insatisfacción con el litio debido a su pobre tolerabilidad,
y a la vez al incremento de las evidencias de la eficacia de las DAEs en los
trastornos psiquiátricos episódicos. Por otro lado el gran desarrollo farmacológico
ocurrido en los últimos años con la introducción de nuevas DAEs abre nuevas
alternativas potenciales para contar con agentes más eficaces y mejor tolerados.
De igual modo, los antipsicóticos atípicos han comenzado a reemplazar a los
neurolépticos típicos debido a su perfil superior en cuanto a los efectos colaterales
y a su mayor eficacia en el tratamiento de los síntomas psicóticos. Los mejores
perfiles en cuanto a los efectos adversos también son la causa del incremento
en la utilización de los ISRS en reemplazo de los antidepresivos tricíclicos
para el tratamiento de los componentes depresivos.
Razones para el uso de topiramato en enfermedad
bipolar
El valproato y la carbamazepina son efectivos tanto
para el tratamiento de la epilepsia como de los trastornos psiquiátricos episódicos,
especialmente el trastorno bipolar.
Al igual que el valproato y la carbamazepina, topiramato bloquea los canales
de Na+ y es efectivo en los modelos de kindling.
También al igual que valproato, topiramato aumenta las respuestas neuronales
inhibitorias al GABA. Esto podría ser particularmente significativo ya que en
algunos pacientes se ha encontrado una disminución en la concentración plasmática
de GABA durante los episodios depresivos o maníacos del trastorno bipolar.
Además topiramato es un antagonista sobre los receptores glutamatérgicos tipo
AMPA en el cerebro. La importancia de este hecho es que el glutamato es el neurotransmisor
excitatorio por excelencia en el cerebro, y esta propiedad adicional podría
explicar porque topiramato tiene gran eficacia en la epilepsia. Topiramato también
es un inhibidor de la AC, y modula la actividad de los canales de Ca++ de tipo
L y N, acciones que podrían también contribuir a los efectos estabilizantes
del ánimo (29).
Estos razonamientos podrían resumirse así:
-
Muchas DAEs son efectivas en los
trastornos psiquiátricos episódicos
-
Topiramato tiene una elevada eficacia
antiepiléptica
-
Topiramato
combina las propiedades farmacológicas de las dos DAEs más utilizadas en
los trastornos psiquiátricos (valproato y carbamazepina)
-
Topiramato
posee mecanismos de acción adicionales potencialmente beneficiosos para
el tratamiento de los trastornos psiquiátricos episódicos.
Eficacia de topiramato en enfermedad bipolar
Información Clínica
Datos extraídos de diversos ensayos clínicos abiertos
sustentan la hipótesis de la eficacia de topiramato en enfermedad bipolar en
distintas formas y estadios de presentación de la enfermedad.
| AUTOR |
AÑO |
ESTUDIO |
PACIENTES |
RESULTADOS |
| Calabrese |
1998 |
Monoterapia Aguda |
11 |
50% de reducción en Escala Y - MRS |
| Mc Elroy |
1998 |
Mantenimiento adyuvante |
51 |
52% de pacientes mejorados |
| Marcotte |
1998 |
Mantenimiento adyuvante |
58 |
62% de pacientes mejorados |
| Kusamakar |
1998 |
Ciclado Rápido |
16 |
56% pacientes mejorados |
| Hussain |
1998 |
Depresion BP |
25 |
64% pacientes mejorados |
| Chengappa |
1999 |
Mania Tratamiento Adyuvante |
18 |
60% pacientes mejorados |
Manía Aguda
En un ensayo en manía aguda, Calabrese JR. y col.
administraron topiramato como monoterapia a 11 pacientes refractarios. Estos
pacientes no habían respondido a litio. Topiramato fue administrado luego
de 3 días de lavado de las medicaciones previas. Topiramato se inicio a dosis
de 50 mg/día. La dosis fue incrementada de a 50 mg cada 3 a 7 días hasta
alcanzar la dosis óptima (dosis máxima fue de 1800 mg/ día). Se permitió
el uso de lorazepam 4 mg/día hasta el control de la agitación. En el 50% de
los pacientes se observó una reducción de los síntomas maníacos de acuerdo a
la Escala de Evaluación de Manía de Young. También se observó una mejoría
en el nivel de funcionamiento y en la Escala de Evaluación Global.
En otro ensayo Chengappa y cols administraron topiramato a dieciocho pacientes
con trastorno bipolar tipo I (DSM-IV) [manía (n = 12), hipomanía (n = 1), episodio
mixto (n= 5) y cicladores rápidos (n=6)], y 2 pacientes con trastorno esquizoafectivo
tipo bipolar resistente a los tratamientos con los estabilizadores de
ánimo disponibles. El tratamiento se inició con topiramato, 25 mg/día,
incrementando 25-50 mg cada 3 a 7 días hasta una dosis objetivo de 100 a 300
mg/día, mientras el resto de las medicaciones se administraron a dosis constantes
durante 5 semanas. Al finalizar el ensayo, 12 pacientes (60%) respondieron,
por ej.: 50% de reducción en los puntajes de la Y-MRS y evaluación mejor
o mucho mejor en la Escala CGI. Tres pacientes mostraron una mejoría
leve, cuatro no registraron cambios, y uno empeoró de forma mínima.
Cicladores
rápidos/refractarios
De acuerdo a los resultados obtenidos de 3 ensayos
abiertos como tratamiento concomitante se obtuvieron los siguientes resultados:
Kusamakar y cols observaron mejorías significativas dentro del plazo de evaluación
de 3 semanas. Mc Elroy y cols y Marcotte y col. obtuvieron respuestas
favorables en el 52% a 62% de los pacientes en estudios realizados en centros
independientes utilizando diseños similares en un grupo diverso de subtipos
de pacientes con trastorno bipolar.
Depresión
Los pacientes con síntomas depresivos evaluados
en los ensayos de Mc Elroy y Marcotte mostraron resultados similares a los síntomas
maníacos. Hussain y col. estudiaron un grupo de pacientes con trastorno
bipolar Tipo I y II que estaban específicamente en la fase depresiva de la enfermedad. Esta
era una población previamente refractaria y que no había respondido al
tratamiento con 3 tipos de estabilizadores del ánimo diferentes incluyendo la
lamotrigina. Dieciséis pacientes respondieron al tratamiento de los cuáles
11 (55%) evidenciaron mejorías marcadas.
Tiempo
para la respuesta
Si bien aún la experiencia es limitada en trastorno
bipolar, algunos autores (Marcotte y col.) observaron mejorías en los pacientes
en tan solo 72 hs. Otros investigadores obtuvieron respuestas del 50% al
cabo de 2 semanas pero otros pacientes requirieron períodos más prolongados.
Posología
y Titulación
Los estudios realizados en pacientes ambulatorios,
utilizando una estrategia de terapia concomitante con topiramato dirigido a
pacientes con hipomanía, manía, episodios mixtos o deprimidos tuvieron un rango
de dosis objetivo entre 100 a 300 mg/día con una dosis media de 200 mg. Se
recomienda realizar una titulación lenta iniciando con dosis de 25 a 50 mg/día
e incrementando 25 a 50 mg cada 37 días hasta alcanzar la dosis objetivo. Los
estudios realizados con topiramato en epilepsia indican que una titulación de
la dosis muy rápida y hasta dosis más elevadas 400 mg/día inducen
una mayor incidencia de efectos adversos y discontinuación del tratamiento. Estos
ensayos también demostraron que los pacientes en los cuáles fue posible disminuir
la polifarmacia con 2 o 3 fármacos simultáneos a monoterapia, experimentaron
una significativa disminución en los efectos adversos. Sin embargo, en
muchos pacientes bipolares los intentos para reducir la combinación de medicamentos
podrían resultar difíciles de alcanzar en la práctica.
Los comprimidos no deben partirse. Topiramato puede administrarse sin tener
en cuenta las comidas. En raras ocasiones, la adición a fenitoína puede requerir
un ajuste de la dosis de fenitoína para alcanzar un óptimo efecto clínico. La
adición o el abandono de fenitoína y carbamazepina al tratamiento combinado
con Topiramato puede requerir un ajuste de la dosis de éste. Estas recomendaciones
posológicas se aplican a todos los adultos, incluyendo aquellos de edad avanzada,
en ausencia de enfermedad renal subyacente.
Dado que topiramato es removido del plasma por hemodiálisis, se debería administrar
una dosis suplementaria de equivalente a aproximadamente la mitad
de la dosis diaria en los días en que se realiza hemodiálisis. La dosis suplementaria
debería administrarse en dosis divididas al comienzo y al finalizar el procedimiento
de hemodiálisis. La dosis suplementaria puede variar basándose en las características
del equipo de diálisis empleado.
Seguridad
y Tolerabilidad
Los efectos adversos observados en los pacientes
bipolares fueron similares a aquellos reportados por los pacientes con epilepsia.
Como es de esperar con una DAE, los efectos colaterales reportados más frecuentemente
en los ensayos clínicos donde se adicionó topiramato en epilepsia son los que
están relacionados con el sistema nervioso central (SNC). Estos incluyen
enlentecimiento psicomotor, dificultad en la concentración, problemas en el
habla y en el lenguaje (por ejemplo, dificultad para encontrar palabras), y
somnolencia y fatiga. La mayoría son transitorios (no se presentaron más allá
del octavo control médico semanal) y su incidencia está relacionada con la dosis
total y la tasa de titulación del topiramato. También han sido observados efectos
colaterales similares sobre el SNC con valproato y carbamazepina, y se sabe
que pueden ser disminuídos con incrementos lentos de las dosis hasta alcanzar
la respuesta terapéutica buscada. La monoterapia generalmente se asocia con
un perfil más benigno de efectos colaterales que la terapéutica combinada. Por
lo tanto es posible, que una titulación más lenta y una simplificación del régimen
de tratamiento podrían ayudar a minimizar algunos de los efectos adversos asociados
con topiramato.
Topiramato no produce ningún cambio clínicamente relevante relacionado con la
droga en los valores de laboratorio, signos vitales ni parámetros físicos. El
seguimiento después de su comercialización confirma los resultados de las pruebas
clínicas y no ha revelado ningún efecto adverso serio del topiramato que no
hubiera sido detectado en el programa de pruebas clínicas. En más de 350.000
pacientes tratados con topiramato no aparecieron reacciones de hipersensibilidad
graves, toxicidad hepática, hematológica o dermatológica atribuibles a la droga.
De todas maneras, unos pocos pacientes en tratamiento prolongado con topiramato
(1,5%) han desarrollado cálculos renales. La cirugía rara vez es necesaria y
los cálculos, que son pequeños, generalmente se eliminan en la orina.
Monitoreo
de Niveles Plasmáticos
Hasta el momento no existe información acerca de
la relación entre niveles plasmáticos de topiramato y respuesta terapéutica
en trastorno bipolar. Tampoco existen recomendaciones para la realización
de un monitoreo de rutina de los niveles plasmáticos de topiramato.
Precauciones y Advertencias
La suspensión
de topiramato debería realizarse en forma gradual. En estudios clínicos,
las dosis se fueron reduciendo en 100 mg/día con intervalos semanales. En algunos
pacientes, el retiro se hizo con mayor rapidez y sin complicaciones.
La principal vía de eliminación de topiramato no metabolizado y de sus metabolitos
es la renal. La eliminación renal depende de la función renal y es independiente
de la edad. Aquellos pacientes con daño renal moderado o severo pueden tardar
entre 10 y 15 días en alcanzar concentraciones plasmáticas estables en comparación
con 4 a 8 días en aquellos con función renal normal. Como con todos los pacientes,
el esquema de titulación debería realizarse en base a la respuesta clínica (por
ejemplo, control de los síntomas, prevención de efectos colaterales) con el
conocimiento que los pacientes con daño renal conocido pueden requerir un tiempo
más prolongado para alcanzar niveles estables con cada dosis. Algunos pacientes,
especialmente aquellos con predisposición a las nefrolitiasis, pueden encontrarse
frente a un mayor riesgo para la formación de cálculos renales. Se recomienda
una adecuada hidratación para reducir este riesgo. Los factores de riesgo para
nefrolitiasis incluyen antecedentes de formación de cálculos, antecedentes familiares
de nefrolitiasis e hipercalciuria. Ninguno de estos factores de riesgo pueden,
con seguridad, predecir la formación de cálculos durante el tratamiento con
topiramato. Además, los pacientes a quienes se les administre otra medicación
que se asocie con nefrolitiasis pueden estar frente a un mayor riesgo.
Tratamiento a largo plazo
Dado que la experiencia aún es limitada con el
uso de topiramato en trastorno bipolar, la información acerca de su empleo a
largo plazo se basa en estudios realizados en considerables poblaciones de pacientes
con epilepsia.
La evidencia obtenida de pacientes con epilepsia que han sido tratados con topiramato
por hasta 8 años confirma que no existe tolerancia al topiramato- las dosis
que son efectivas al inicio se mantienen efectivas y no necesitan ser incrementadas
con el paso del tiempo. Más aún, no existe síndrome de abstinencia cuando el
topiramato es interrumpido en aquellos pacientes que han recibido tratamientos
prolongados, incluso en aquellos casos en que hubo una interrupción abrupta
del mismo. Los datos acumulados por farmacovigilancia confirman que el topiramato
es bien tolerado. El número de pacientes que han recibido topiramato continúa
creciendo y no se han reportado reacciones adversas graves debidas a la droga.
No existe razón alguna para creer que no sea tan bien tolerada por los pacientes
con trastorno bipolar.
-
En
epilepsia, no se desarrolla tolerancia al topiramato (hasta por lo menos
en 5 años)
-
No
existe fenómeno de abstinencia en los pacientes que han sido tratados con
topiramato por largos períodos de tiempo
-
350.000 pacientes han sido tratados
con topiramato
Beneficios adicionales de
topiramato en enfermedad bipolar
Pérdida de peso y de Indice de masa corporal
(IMC)
El litio, la mayor parte de las DAEs y los antipsicóticos
(en particular el atípico olanzapina) producen aumento de peso que puede conducir
a problemas importantes sobre el cumplimiento del tratamiento, además de la
importante morbilidad asociada. En contraste, en los estudios controlados en
adultos y en los estudios abiertos en epilepsia, el agregado de topiramato se
ha asociado con pérdida de peso.
La disminución promedio ha sido de 1,6-6,5 kg., dependiendo de las dosis, la
duración del tratamiento y del peso inicial del paciente. Esto ha sido confirmado
en un estudio a largo plazo en pacientes epilépticos tratados con topiramato.
La pérdida de peso se evidencia al tercer mes del tratamiento y se mantiene durante
aproximadamente 15 a 18 meses. Es interesante destacar que los individuos con
más sobrepeso (aquellos con un índice de masa corporal de por lo menos 27) pierden
más peso, aproximadamente el 9% del peso corporal inicial. Los sujetos
que reciben dosis más altas pierden más peso y las mujeres adelgazan más
que los hombres. La pérdida de peso fue manifiesta en los pacientes que también
recibían tratamiento con carbamazepina, aunque de menor magnitud.
La información acerca de pérdida de peso y disminución del IMC en
sujetos con trastorno bipolar parece ser consistente también. En el estudio
de Calabrese y col., 3 sujetos con un peso superior a 100 kg. o más evidenciaron
pérdida de peso: 2 sujetos perdieron 2 kg. y un sujeto disminuyó 8 kg. en 28
días. En el estudio de Mc Elroy, al primer mes 29 pacientes habían perdido
en promedio 0.7 kg., llegando a una pérdida de peso promedio de 6.9 kg. al cabo
de 6 meses.
El mecanismo de acción subyacente a este efecto aún no ha sido esclarecido.
Interrogando a los pacientes en cuanto a su apetito y saciedad, algunos pacientes
del estudio de Chengappa manifestaron no haber sentido urgencia hacia la ingesta
de ciertos alimentos (chocolates, snacks, etc.) y se sintieron satisfechos más rápidamente. Otro beneficio
de topiramato se evidenció en los pacientes diabéticos cuya pérdida de peso
contribuyó con el descenso de su nivel de glucemia. Sería prudente evaluar
los riesgos- beneficios del uso de topiramato en pacientes anoréxicos o muy
delgados.
Resumen
La alta eficacia de topiramato en epilepsia
y la evidencia observada hasta el momento acerca de su efectividad en el trastorno
bipolar sugieren que topiramato podría ser útil en los trastornos psiquiátricos
episódicos en general y en el trastorno bipolar en particular. Se considera
que topiramato en general es bien tolerado, de acuerdo a la experiencia acumulada
con más de 350.000 pacientes tratados con esta droga. Su perfil farmacocinético
es adecuado, con una excreción principalmente renal y escasa interacción con
otras drogas, y no existe necesidad de monitorear los niveles sanguíneos. A
diferencia de muchos otros estabilizadores del ánimo, topiramato se asocia con
pérdida de peso, especialmente en individuos obesos. La mayoría de los
efectos adversos ocurrieron al inicio del tratamiento o al incrementar la dosis
y en su mayoría resultaron transitorios. Pruebas a doble ciego continúan
desarrollándose en la actualidad a fin de confirmar los efectos antimaníacos
demostrados en los estudios preliminares con topiramato. El potencial del topiramato
para el tratamiento de los trastornos psiquiátricos episódicos justifica investigaciones
más amplias.
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