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por el Dr. Gerardo Giménez Ramírez y la
Dra. Luz Jaimes Monsalve*
(Nota
del Editor: este trabajo recibió el 1er Premio a la mejor presentación
en Poster en el XI Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual,
en Margarita, Venezuela, octubre 2002).
El tabú anal inhibe a la mayoría de las personas
de pensar, hablar y aprender acerca del uso sexual del ano. A continuación se
enumeran 9 puntos que la mayoría de varones y mujeres aún no saben acerca
de la sexualidad anal.
1. El Coito Anal
es la forma menos practicada de la sexualidad anal.
Hay muchas formas de disfrutar eróticamente
el ano. Las técnicas más comunes incluyen tocar el orificio anal mientras se
masturban o manipulan los genitales de su pareja; o estimular el ano de su pareja
durante el coito, o el método oral-genital.
Algunas personas disfrutan la sensación
de un dedo -propio o de su pareja- insinuado en el orificio anal y rotado suavemente.
Otros prefieren la inserción de un dildo o vibrador en el orificio o canal anal
hasta el recto. Muchos varones, incluso heterosexuales, prefieren esta forma
de penetración.
El método oral-anal se conoce popularmente
como Rimming. La idea como tal les disgusta a algunas personas. Otras disfrutan
practicándolo o permitiéndose a sí mismos esta manera especial de estimulación
anal.
2. La Estimulación Anal, incluyendo
el coito, no es dolorosa si se hace apropiadamente.
La creencia que el coito anal tiene que
doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte
del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Lo mismo es en el área anal.
Con su alta concentración de terminales nerviosas, el ano puede producir dolor
extremo cuando es maltratado. Aún así, puede seguir siendo una fuente de gran
placer.
Cuando un dedo, objeto o pene
se introduce en el ano, los músculos anales se contraen, como si estuviesen
combatiendo una invasión. Habrá dolor si las parejas no esperan que estos músculos
se relajen. Bajo suficiente estrés, estos colapsarán y el dolor cederá, a menos
que se haga daño posteriormente. Pero cualquier "placer" provisto por este tipo
de actividad sexual deriva de la ausencia de disconfort.
El placer anal máximo requiere
la eliminación de todo dolor o traumatismo físico de la experiencia anal. La
autoprotección por parte de la pareja pasiva involucra decir "no" hasta estar
lista para proceder. El "estar lista" es una combinación de relajación física,
usualmente ayudada por muchas caricias y toques anales lentos y suaves, y el
deseo. Ocasionalmente, los músculos de la región anal están relajados, pero
la pareja pasiva todavía no está en disposición de ser penetrada. La estimulación
debe remontar sólo en proporción al grado de receptividad.
3. El Coito Anal puede
ser disfrutado aún si ha sido constantemente incómodo en el pasado.
Sólo el suficiente deseo no
necesariamente garantiza un coito anal placentero. Tampoco es siempre la razón
para una falta de interés o deseo por este tipo de práctica sexual una experiencia
incómoda previa.
La tensión crónica del ano es
la causa más común de disconfort anal durante su estimulación. Las hemorroides
y la constipación usualmente son un signo de esta condición. La tensión
puede ser aliviada tocando el ano y familiarizándose con él. Un momento ideal
para explorar el orificio anal es mientras se toma un baño o una ducha. La respiración
profunda también afecta los músculos anales. Contraer y relajar el ano es otra
forma de aprender a relajarlo. Cualquiera que disfrute la masturbación podría
querer experimentar con alguna forma de estimulación anal, a pesar que deba
parar si siente algún tipo de disconfort.
Para muchas personas, el momento
crucial en la estimulación anal es cuando se permite a la pareja masajear el
ano entendiendo que no se intentará la penetración. Entonces, quien recibe las
caricias anales puede concentrarse sólo en el placer que es capaz de generar
esta zona erógena.
4. Dos anillos musculares
llamados esfínteres rodean el orificio anal y cada uno funciona independientemente.
El esfínter externo es controlado
por el sistema nervioso central, como los músculos de la mano, por ejemplo.
Se puede tensar y relajar este esfínter cuando se desee.
El esfínter interno es muy diferente.
Este músculo es controlado por el sistema nervioso autónomo, el cual gobierna
funciones como los latidos del corazón y la respuesta al estrés. El esfínter
interno refleja y responde al temor y ansiedad durante las prácticas anales.
Estos causarán que el ano se tense automáticamente aún si la pareja pasiva está
tratando de relajarse. Por ello, tomar precauciones acerca de la seguridad y
el confort es esencial en este caso. Aún si la persona se siente cómoda durante
el coito anal, puede que necesite aprender el control voluntario sobre su esfínter
interno con el fin de relajarlo a voluntad. Hacerlo requiere insertar
regularmente el dedo, quizás en la ducha o durante el baño cada día, y sentir
el esfínter interno. El músculo cambia espontáneamente y en respuesta a la conducta.
En este caso, simplemente el poner atención es más importante que tratar de
relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno
voluntariamente.
5. La Estimulación
Anal provee muchas formas de placer.
La más alta concentración de
terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal mismo. Un dedo puede
centrarse especialmente de forma efectiva. Cuando un objeto o pene es insertado
más allá del orificio anal dentro del recto, se involucran otros placeres. La
porción externa del recto, al igual de la vagina, tiene varias terminaciones
nerviosas. La interna responde mayormente a la presión. Algunas personas disfrutan
sentir la presión y plenitud una vez que entienden que estas sensaciones no
presagian un movimiento intestinal inminente.
En los varones, la próstata
-la cual se relaciona con la pared anterior del recto, unas pulgadas hacia adentro-
puede ser una fuente de placer cuando
se masajea con un dedo, un objeto o un pene. También, el extremo inferior del
pene o "bulbo" está cerca del orificio anal y es estimulado indirectamente por
la mayoría de tipos de prácticas anales.
El placer anal puede ser tanto
psicológico como físico. El tabú anal se agrega a la emoción de lo prohibido.
Otras personas consideran al ano como un lugar secreto y especial. Compartirlo
con la pareja es un acto de apertura y entrega.
6.
La Estimulación Anal puede guiar al orgasmo.
Probablemente, las mujeres lo
hacen a través de las contracciones de los músculos pélvicos y una pequeña minoría
por la pura sensación de ser penetradas analmente. Cuando los varones experimentan
un orgasmo de punto de partida anal tienden a centrarse en la próstata. No hay
duda que también están respondiendo a la estimulación directa del bulbo del
pene.
Es más probable que los orgasmos
producto de la estimulación anal se presenten cuando los participantes son absorbidos
completamente por sus sensaciones y fantasías. Una manera cierta de anticipar
tal orgasmo es determinarse a tener uno. Buscar un orgasmo anal creará nuevas
presiones e interrumpirá el placer.
Debe recordarse que la mayoría
de las personas requieren estimulación genital directa para alcanzar el orgasmo.
Además, pocas personas tienen orgasmos sólo con la estimulación anal.
7. La dieta contribuye
con el disfrute de la Sexualidad Anal.
Las evacuaciones regulares son
la principal función del ano y el recto. Debe haber suficiente fibra en la dieta
de una persona para que sus heces sean suaves, voluminosas y bien formadas.
Esto permite que una evacuación se produzca sin fuerza ni esfuerzo. Las evacuaciones
forzadas irritan los tejidos anales, causando disconfort y agregan tensión muscular.
Frutas frescas, vegetales, granos enteros, o bran (salvado) no procesado son
fuentes importantes de fibra.
8. Diferentes reglas
de higiene se aplican a la vagina y el recto.
Como el coito puede ser vaginal
o anal, muchas personas asumen las mismas reglas y las aplican tanto para la
penetración vaginal como anal. A pesar que ambos canales están cubiertos por
mucosas (tejidos suaves), son radicalmente diferentes. El recto no produce lubricación
como la vagina sino sólo una pequeña cantidad de moco. Por eso, la penetración
anal requiere de un lubricante. Deben evitarse
los aditivos químicos. Los lubricantes de base acuosa (en forma de gel) son
compatibles con el látex.
La principal función del recto
es actuar como pasaje para las heces. Pero las heces no están almacenadas normalmente
en el recto excepto justo antes de una evacuación. Pequeñas cantidades de heces
pueden permanecer en el recto, especialmente si las heces no están bien formadas.
Un lavado anal antes del coito ayudará a algunas personas preocupadas por la
limpieza de esa zona a relajarse.
9. El Coito Anal
puede ser perfectamente seguro, aún beneficioso.
Todos los otros riesgos se centran
en las infecciones de transmisión sexual (ITS o ETS). Cada una de
las comunes -gonorrea, sífilis, herpes- puede afectar el ano. Los parásitos
intestinales y las bacterias usualmente son transmitidos cuando la materia fecal
entra en contacto con la boca o vagina de alguien, más probable a través del
método oral-anal.
El SIDA ha complicado el asunto.
El VIH puede pasar del semen o sangre de una persona infectada al torrente sanguíneo
de su pareja a través de pequeñas fisuras en el tejido rectal durante el coito.
Para evitar este riesgo, el coito anal y el método oral-anal no deben practicarse
de modo casual. Aquellos que disfrutan del coito anal siempre deben usar un
preservativo. El método oral-anal siempre debe ser llevado a cabo
con una barrera de látex. Por supuesto, en una relación monógama
entre 2 personas sanas, el riesgo de enfermedad transmitida analmente es reducido.
Miles de varones y mujeres con
problemas médicos anales han recuperado su salud anal desafiando sus actitudes
negativas. Esta aproximación es indispensable para un disfrute erótico total
del ano.
* Dr. Gerardo Giménez Ramírez,
Dra. Luz Jaimes Monsalve
Médicos Sexólogos. Caracas, Venezuela
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