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A través de preguntas hechas
en sexovida.com, -algunas de las cuales he contestado en Consultorio-,
quisiera aclarar algo sobre este punto. En mi libro "Sexualidad
en la pareja" (Sapetti - Rosenzvaig, Editorial
Galerna, 1987) consignaba otras consultas hechas a través
de la radio o correo de lectores:
-
Julia,
31: ¿el coito anal puede traer algún problema orgánico
o psicológico?
-
Silvia,
26: ¿las relaciones contra natura producen trastornos?
-
Benjamín,
48: ¿es morboso o natural?
-
Juan,
42: ¿es posible que la mujer llegue al orgasmo con el
coito anal?
-
Gustavo,
23: ¿por qué la mujer se niega al coito anal?
-
Jaime,
42: ¿puede producir esterilidad en el hombre?
-
Ana,
22: ¿qué recaudos hay que tomar?
-
Carlos,
42: cuando yo era chico mi padre me decía que con el coito
anal "la leche" se le iba a los pulmones de
la mujer, me parece que es un disparate.
-
Leonardo,
25: ¿por qué los homosexuales alcanzan el orgasmo en el
coito anal?
-
Luisa,
39: ¿cómo se puede evitar el contacto con la materia fecal
cuando se tienen relaciones por el ano?
-
Cacho,
32: cuando hago el amor con mi mujer me gusta que me meta
el dedo en el ano, ¿eso es homosexualidad?
-
Alcira,
32: los varones que piden a las mujeres de manera insistente
tener relaciones anales, ¿son de tendencia homosexual?
-
Manuela,
45: si la mujer tiene hemorroides, ¿puede ser perjudicial?
Por la variedad de preguntas
vemos que la penetración por vía anal suscita placeres, inquietudes,
fantasías y temores. La moderna Sexología no tiene nada en
contra de este tipo de relaciones, siempre y cuando sean con
acuerdo mutuo y produzcan placer para ambos en un marco de
seguridad y cuidado. Por lo tanto, si se siguen ciertas normas
y recaudos no trae consecuencias físicas ni psicológicas.
Por supuesto que, si hay hemorroides o alguna fisura anal,
puede traer aparejado dolor, molestia o sangrado.
UN
POCO DE HISTORIA
Se solía llamar "sodomía"
(palabra derivada de Sodoma, ciudad mítica que, junto a Gomorra,
según la Biblia, fue destruida por Jehová debido a sus desenfrenos
sexuales -incluso hay un libro del marqués de Sade llamado
"Los 120 días de Sodoma"-) o "contra natura",
dado que era considerado como natural sólo aquello que tenía
fines reproductivos. Todo lo que se salía de esos cánones
era visto como pecaminoso; por ejemplo se decía que los pactos
con el demonio se sellaban con un coito anal o beso en las
nalgas. La masturbación
corrió una suerte parecida. Llama la atención que distintos
países atribuían a sus vecinos esta práctica como si fuera
algo ajeno y extraño: así los franceses hablaban del "vicio
inglés" y los ingleses del "vicio francés",
y los árabes del "vicio persa" y viceversa. En muchas
situaciones se usaba esta práctica para preservar -hipócritamente-
la virginidad y evitar embarazos indeseados. Además
del Marqués de Sade, muchos autores como Bocaccio, Chaucer,
Petronio o Rabelais han descripto este tipo de prácticas en
sus inolvidables obras. Hoy no se acepta el término de antinatural
ni el de contra natura para las prácticas con penetración
anal (digital o peneana), viéndolas como un juego erótico
o variante
sexual.
CUIDADOS
A TENER EN CUENTA
Haré mención
de los recaudos que se deben tener en este tipo de juego erótico:
-
Por
tratarse de un esfínter muscular tiende a ofrecer resistencias
por lo cual debe procurarse una buena relajación corporal
-
Como,
a diferencia de la vagina, no se autolubrica, deberá ser
utilizada una crema o gel
lubricante no irritante, para tal fin, tanto en
el pene o dedo como en el ano
-
Realizar
la penetración de manera cuidadosa y suave, paulatina
(a veces es conveniente dilatar primero con un dedo antes
de la introducción del pene), retirándose si la compañera,
o compañero, refiere un dolor intenso que no tolera o
si hay fuerte resistencia
-
El
uso del profiláctico es muy importante pues la mucosa
rectal es una vía de entrada de virus y bacterias
-
Jamás
realizar una penetración vaginal luego de la anal, ya
que se corre el peligro de contaminar la vagina con flora
bacteriana proveniente del recto y que el pene llevaría
consigo; de querer hacerse debería usarse otro profiláctico
o, en caso de no usarlo, efectuar una higiene cuidadosa
-
Nunca
penetrar contra la voluntad de la pareja
En ocasiones hay resistencias
o negativas a hacerlo por el dolor, otras por preceptos morales
o religiosos, o porque no resulta placentero. Una de las causas
de disgusto, en ambos, puede ser la presencia de materia fecal
al retirar el pene. Algunos pacientes homosexuales me han
referido que utilizan enemas previas para limpiar la zona,
pero este método no es de muy frecuente uso.
ALGUNOS
MITOS Y VERDADES
Si un varón exige a toda costa
mantener relaciones anales, a pesar que a su compañera no
le guste o, francamente, le disguste, no podríamos tildarlo
de homosexual, pero sí que no respeta los deseos de su mujer.
El coito anal no produce esterilidad
en el varón pero se han descripto uretritis por el contacto
con las bacterias del intestino.
Lo que sí sabemos es que, la vía
rectal, en mayor proporción que la vaginal, es una accesible
puerta de entrada para los virus (HIV, Hepatitis).
El orgasmo
de la mujer por la penetración anal en principio no
se lograría de no mediar una estimulación clitorídea, ya sea
con la mano o por frotamiento contra la cama; aunque hay mujeres
que logran el clímax por estimulación de la mamas o con fantasías
hasta llegar al orgasmo. Pero lo más frecuente es que no prefieran
aquella vía para obtener el orgasmo. Alguien decía, tal vez
un filósofo popular, que "es la prenda que todos los
varones piden pero pocas mujeres conceden".
Los varones llegan al orgasmo
con penetración anal debido a que suelen realizar un estímulo
manual genital (ellos mismos o sus compañeros/as ) o frotándose
contra la cama. Además el pene o el dedo, a través de la pared
del recto, estimularía la próstata
y se ha hablado que, en los varones, también existiría un
Punto G situado cerca de la uretra pero, en realidad, se está
hablando de la región prostática, a la que no es fácil acceder
pues hay que realizar la introducción anal digital y tocar
la próstata a través de las paredes del recto, cosa que a
muchos varones les molesta o rechazan francamente. Hay quien
describe mayor excitación con la estimulación y masaje de
este punto con más rápida erección y mayor intensidad en la
respuesta orgásmica con un eyaculado de chorro continuo y
vigoroso.
Hay muchas parejas heterosexuales
que utilizan la práctica de introducirse mutuamente los dedos
(incluso algunos llegan a usar falos artificiales) en el ano,
en forma suave y con uñas cortas: esto puede resultar excitante
ya que es una importante zona erógena, y no es "algo de homosexuales"
ya que el homoerotismo no se define por una práctica sino
por la elección de objeto sexual (pensado en términos freudianos)
que se lleva a cabo: sería una variación dentro del acto amoroso
heterosexual.
Por último también podemos decir
que las prácticas anales no son obligatorias ni podemos decir
que "quienes no las hacen son unos reprimidos":
también se puede llevar una vida sexual muy satisfactoria
sin mantener relaciones anales.
Dr. Adrián Sapetti
Centro Médico de Sexología
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