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Hace
ya muchos años que Freud nos alertaba que “la pulsión no
tiene objeto”: tanto se podía posar en una hermosa mujer,
un elegante caballero o bello mancebo, como en un animal,
en un pie o una prenda (“Procúrame un pañuelo de su seno,
una liga para el amor que siento”, decía el genio de Goethe).
Pero Sigmund no soñaba, como lo hacía Philip K. Dick –en
una novela que inspiró al film Blade Runner-,
“con ovejas eléctricas”; eran los tiempos donde la
PC no entraba ni en su interpretación de los sueños.
¿Sitios en la Web del fetichismo
del pie, donde en lugar de senos rubicundos y sugerentes glúteos,
son reemplazados por pies de diversas formas y tamaños, o
aquellos donde se promueve el cross-dressing, el sadomasoquismo,
incluso la paidofilia? ¿Podríamos hablar de un cibernarcisismo,
de un ciberonanismo, donde el cibermasturbador
se complace frente a las imágenes siempre cambiantes del Internet
cual Narciso frente al arroyo?
Vemos hombres casados que se autoestimulan
frente a páginas pornográficas; jovencitos que rebuscan entre
los desnudos de las famosas o anónimas; sitios swingers
donde parejas buscan parejas; mujeres insatisfechas
que buscan Apolos en las pantallas del monitor; páginas hardcore
para heterosexuales, homo y bisexuales, transexuales, transgéneros,
metrosexuales; fuera de toda censura, sin “horario de
protección al menor” y en continuado.
Pero no todo es embriagarse frente
a la computadora y evitar los contactos reales para quedarse
en la fascinante virtualidad: con las máquinas llegaron los
chats, las teleconferencias y las videocam
donde individuos, a distancia, pueden excitarse mutuamente
“a través de la red”. No obstante, esto que mucha
gente critica nos resulta sumamente útil en el trabajo con
los pacientes, ya sea con los fóbicos sexuales y/o sociales
que hasta les cuesta hablar por teléfono y se animan, a veces
alentados por los psicoterapeutas que se abren a estos nuevos
dispositivos de tratamiento, a contactarse con chicos o chicas,
bajando los niveles de ansiedad que les produce intentar cortejar
a alguien. Por lo cual, ¿podríamos estar hablando de nuevos
rituales de cortejo computacional? Varones que se hacen pasar
por mujeres o viceversa, maridos celosos que, descubriendo
el password de sus esposas, se hacen pasar por melifluos
seductores para sorprenderlas in fraganti. Recuerdo
un caso así, donde ella coqueteó por el chat, sin saberlo,
con el marido quien, encapuchado en las sombras de un nickname,
ocultaba su identidad pero, cuando él, o su alter ego, la
invitó a salir, ella le respondió que “hasta allí llegaba
el juego y que le era fiel al marido”. ¡El burlador burlado!
Recuerdo ahora dos jóvenes –que
no llegaron a conocerse-, él sordomudo y ella con serios problemas
motores, quienes gracias a la posibilidad del chat
pudieron lograr conectarse con chicas y chicos, para luego
salir al espacio real, una vez que ganaban confianza en la
virtualidad, y sus interlocutores “podrían aprender a aceptarlos
y quererlos tal cual eran”, en frase de él, agregando
ella: “pero si yo de entrada les digo que tengo una discapacidad
salen corriendo”.
“Adiós a la impotencia: compre
sildenafil, tadalafilo y vardenafilo por Internet, sin pasar
por el médico, envíos a domicilio”, “el remedio chino
para mejorar las erecciones de manera natural”, “elongación
peneana (¡penis enlargement!) por ejercicios y métodos naturales”,
“cure su eyaculación rápida con nuevos medicamentos en pocas
horas” o “cure su impotencia con la Pomada do Peixe elétrico
da Amazonia” (SIC, ¡algo así como una anguila del Amazonas!);
“aumente su capacidad de seducción, vuélvase irresistible
con las feromonas, ahora con ¡nueva fórmula!” (en frasquitos
y botellitas de colores)....
¡Quién no ha recibido cientos
de estos e-mails que prometen por la Web soluciones
mágicas y misteriosas! He visto muchos pacientes que compraron
Viagra por Internet, con o sin delivery a domicilio
(¡a veces debían ir a buscarlos a departamentos, estaciones
de servicios, bares!); alguna que otra cirugía; bombas de
vacío para agrandar el miembro; métodos orientales, árabes,
japoneses (¡nunca un vulgar método latino!) para lograr el
orgasmo o aumentar un par de centímetros y levantar la moral
de alicaídos varones que hoy consumen -sólo en Argentina –
más de 12.000.000 anuales de comprimidos de sildenafil, vardenafilo
y tadalafilo, las tres medicaciones para combatir la impotencia.
Y pronto saldrá un medicamento para tratar la Eyaculación
Precoz, otro para la anorgasmia y falta de deseo en las mujeres.
Para la andropausia y la menopausia ya los tenemos a disposición.
También la Web nos ha permitido
hacer psicoeducación y educación sexual a través de páginas
de divulgación científica en Psiquiatría y Sexología, donde
hay miles de consultas de distintos tenores y temáticas demostrando
la orfandad y el oscurantismo que aun hoy embargan a los seres
de este ciberplaneta. En nuestro sitio www.sexovida.com ya hemos superado las 200.000
visitas mensuales, lo que habla de la avidez por el conocimiento
sexológico que alivia, que tranquiliza, que estimula.
No seré yo quien se oponga a los
avances tecnológicos y cibernéticos, sólo me preocupo ante
la venta y promoción de tratamientos anónimos o disfrazados
tras una imagen falsa de un médico inexistente (vemos un señor
en guardapolvo blanco, con el estetoscopio colgando, embargado
en una prístina sonrisa) que hagan poner en riesgo la salud
de los consultantes quienes, desesperados y angustiados por
sus disfunciones o problemáticas, caen presos de mercaderes
de la salud.
| Mientras “sueñan los androides con ovejas eléctricas”
que las pantallas de los monitores no nos hagan olvidar
el placer de los cuerpos que se tocan, que se acarician,
que se besan, que copulan, que se emocionan en un largo
abrazo, interminable y, realmente, pasional. |
* Dr. Adrián Sapetti, médico
psiquiatra, sexólogo clínico, Director de www.sexovida.com
Nota del editor: se sugieren
como lecturas complementarias los artículos: Fetichismo,
Parafilias, Fobias
sexuales, El Metrosexual,
Ensayo sobre la masturbación,
Pornografía y cuerpo de mujer,
Eyaculación precoz,
Impotencia, Anorgasmias
femeninas, La testosterona,
Menopausia, Algunas
prevenciones en el uso del Viagra.
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