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Nota
del Editor: ¡se encendió la polémica! Hemos decidido publicar
este comentario enviado por una lectora española. Como no
creemos en verdades absolutas ni reveladas es que quisimos
dar lugar a esta opinión divergente a las vertidas por Daniel
Bracamonte en sus notas sobre el tema.
Estimado Dr. Sapetti, creo que
sería justo que publicara también opiniones en respuesta a
las cartas sobre los swingers a las que está dando paso. Yo
le pongo a continuación una mía. Sería bonito enriquecernos
mutuamente, y entender que nadie tiene la verdad, ni lo mejor,
sino simplemente SU verdad. Le escribo a continuación la respuesta
que por e-mail he dirigido estos días a un hombre que practica
el swinger. Él me contaba que hay parejas de "toda la
vida" que de repente deciden salir de ahí y tienen sexo
con otras personas, yo le comentaba lo siguiente:
"Bueno, eso que me cuentas
es increíble. Entiendo lo que dices, por supuesto que yo en
la cama con unos hombres atractivos sentiría excitación y
ganas de hacerlo (por eso de puritana no tengo nada... no
estoy reprimida) eso lo sé, no polemizo por el deseo, sé que
todos absolutamente tenemos deseos, fieles e infieles tienen
deseos físicos. Pero la persona que decide ser fiel -como
es mi caso- o bien no estar con otros hombres (considero que
los swingers no son infieles, porque hay acuerdo mutuo) es
porque no está siendo sólo-cuerpo. Mi cuerpo es swingers,
¿vale? lo reconozco... Pero YO, que soy mucho más que cuerpo,
no. Aunque soy cuerpo, no niego esto, y no acepto divisiones
entre cuerpo-alma y cosas así, somos una maravillosa unidad.
Pero lo cierto es que estamos como hechos de dos cosas, unidas
pero diferenciadas. Me dijiste que habiendo un bosque, no
puedes quedarte en un solo árbol. Bien... lo entiendo, hay
muchos árboles. Pero a veces sucede que un árbol toma una
dimensión especial. Es como si pasaras años yendo con tu enamorada
a la sombra de un árbol, día tras día, bajo el mismo árbol.
Seguramente si por algún acontecimiento esa pareja no pudiera
volver allí, ambos recordarían ESE árbol. Y si pudieran volver,
no irían a abrazarse a otro árbol cercano o lejano, sino a
ese mismo, porque ha tomado un significado especial, más allá
del árbol en sí. Con las parejas sucede igual. Y tú me dirás:
claro, yo también siento eso con mi mujer. Pues bien, piensa
que nosotros lo sentimos UN POCO MÁS. Hay un umbral
que hemos cruzado, que nos hace ser fieles desde la libertad,
sin importarnos que a veces un deseo de otro/a se cruce por
nuestra mente. No es malo, lo entendemos, no hacemos dramas
por eso... pero optamos felizmente y sin frustraciones por
la fidelidad.
Es fácil de entender, yo os entiendo
a vosotros: algo sucede en esas parejas que deciden ser swingers, que
les hace romper el molde tradicional, y se sienten felices
de haberlo hecho: obtienen placer con otros cuerpos. Pues
bien, hacia el otro extremo lo mismo nos sucede a nosotros:
rompemos el molde (tanto de swingers como de infieles) y resulta
que somos felices y obtenemos TODO nuestro placer
con UNA PERSONA, no con MUCHOS CUERPOS. Hay
dimensiones especiales que nosotros estamos percibiendo, y
vosotros os estáis perdiendo, y viceversa. La pregunta es:
¿Quién se está perdiendo lo mejor? ¿Quién está construyendo
sobre más sólido? Ahí queda esa pregunta.
He hablado últimamente por chat
con una mujer que practica el swinger, y en mitad de la conversación
le dije si no tenía bastante con su marido, me dijo que sí.
Entonces le pregunté que por qué iba con otros, a lo cual
me contestó: ¿Y qué harías tú si tu marido te dice que quiere
hacer esto, que es vital para él? De lo cual deduzco que no
todos los swingers lo hacen "en libertad".
A veces la libertad esclaviza y aliena, a veces es "por
el otro/a", a veces es (perdón) una mierda, igual que
lo son muchos matrimonios tradicionales. La práctica swinger
tiene sus páginas oscuras, eso es lo que quiero decir.
Swingers o no,
habrá que buscar la única libertad cierta: la que nos hace
optar bien, no la que nos engaña bajo apariencias de liberación.
Y esto vale para todos."
Un saludo, sigan adelante con
la página.
* Olga Rivas, España,
2005
Diplomada en Magisterio
Licenciada en Ciencias
Humanas y de las Religiones
olgarivas5@yahoo.com
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