En diálogo con los swingers*
 

"Escena erótica con siete figuras" - Dalí - 1966Nota del Editor: ¡se encendió la polémica! Hemos decidido publicar este comentario enviado por una lectora española. Como no creemos en verdades absolutas ni reveladas es que quisimos dar lugar a esta opinión divergente a las vertidas por Daniel Bracamonte en sus notas sobre el tema.

Estimado Dr. Sapetti, creo que sería justo que publicara también opiniones en respuesta a las cartas sobre los swingers a las que está dando paso. Yo le pongo a continuación una mía. Sería bonito enriquecernos mutuamente, y entender que nadie tiene la verdad, ni lo mejor, sino simplemente SU verdad. Le escribo a continuación la respuesta que por e-mail he dirigido estos días a un hombre que practica el swinger. Él me contaba que hay parejas de "toda la vida" que de repente deciden salir de ahí y tienen sexo con otras personas, yo le comentaba lo siguiente:

"Bueno, eso que me cuentas es increíble. Entiendo lo que dices, por supuesto que yo en la cama con unos hombres atractivos sentiría excitación y ganas de hacerlo (por eso de puritana no tengo nada... no estoy reprimida) eso lo sé, no polemizo por el deseo, sé que todos absolutamente tenemos deseos, fieles e infieles tienen deseos físicos. Pero la persona que decide ser fiel -como es mi caso- o bien no estar con otros hombres (considero que los swingers no son infieles, porque hay acuerdo mutuo) es porque no está siendo sólo-cuerpo. Mi cuerpo es swingers, ¿vale? lo reconozco... Pero YO, que soy mucho más que cuerpo, no. Aunque soy cuerpo, no niego esto, y no acepto divisiones entre cuerpo-alma y cosas así, somos una maravillosa unidad. Pero lo cierto es que estamos como hechos de dos cosas, unidas pero diferenciadas. Me dijiste que habiendo un bosque, no puedes quedarte en un solo árbol. Bien... lo entiendo, hay muchos árboles. Pero a veces sucede que un árbol toma una dimensión especial. Es como si pasaras años yendo con tu enamorada a la sombra de un árbol, día tras día, bajo el mismo árbol. Seguramente si por algún acontecimiento esa pareja no pudiera volver allí, ambos recordarían ESE árbol. Y si pudieran volver, no irían a abrazarse a otro árbol cercano o lejano, sino a ese mismo, porque ha tomado un significado especial, más allá del árbol en sí. Con las parejas sucede igual. Y tú me dirás: claro, yo también siento eso con mi mujer. Pues bien, piensa que nosotros lo sentimos UN POCO MÁS. Hay un umbral que hemos cruzado, que nos hace ser fieles desde la libertad, sin importarnos que a veces un deseo de otro/a se cruce por nuestra mente. No es malo, lo entendemos, no hacemos dramas por eso... pero optamos felizmente y sin frustraciones por la fidelidad.

Es fácil de entender, yo os entiendo a vosotros: algo sucede en esas parejas que deciden ser swingers, que les hace romper el molde tradicional, y se sienten felices de haberlo hecho: obtienen placer con otros cuerpos. Pues bien, hacia el otro extremo lo mismo nos sucede a nosotros: rompemos el molde (tanto de swingers como de infieles) y resulta que somos felices y obtenemos TODO nuestro placer con UNA PERSONA, no con MUCHOS CUERPOS. Hay dimensiones especiales que nosotros estamos percibiendo, y vosotros os estáis perdiendo, y viceversa. La pregunta es: ¿Quién se está perdiendo lo mejor? ¿Quién está construyendo sobre más sólido? Ahí queda esa pregunta.

He hablado últimamente por chat con una mujer que practica el swinger, y en mitad de la conversación le dije si no tenía bastante con su marido, me dijo que sí. Entonces le pregunté que por qué iba con otros, a lo cual me contestó: ¿Y qué harías tú si tu marido te dice que quiere hacer esto, que es vital para él? De lo cual deduzco que no todos los swingers lo hacen "en libertad". A veces la libertad esclaviza y aliena, a veces es "por el otro/a", a veces es (perdón) una mierda, igual que lo son muchos matrimonios tradicionales. La práctica swinger tiene sus páginas oscuras, eso es lo que quiero decir.

Swingers o no, habrá que buscar la única libertad cierta: la que nos hace optar bien, no la que nos engaña bajo apariencias de liberación. Y esto vale para todos."

Un saludo, sigan adelante con la página.

* Olga Rivas, España, 2005

  Diplomada en Magisterio

  Licenciada en Ciencias Humanas y de las Religiones

  olgarivas5@yahoo.com

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