¿Qué debemos hacer para evitar contagiarnos de una infección de transmisión sexual?

La aparición del HIV (virus de la inmunodeficiencia humana), con su dosis de terrorismo sexual, ha introducido abrupta y nuevamente en el discurso cotidiano el tema de las Enfermedades transmisibles sexualmente (ETS), mal llamadas venéreas (en triste e injusto homenaje a la sublime Venere, la diosa Venus). Esto trajo temores, incertidumbres, dudas, prevenciones o abstenciones en los nuevos contactos y aún en los ya instalados. Si bien otras enfermedades pueden ser curables el SIDA por ahora no lo es, lo cual nos ha complicado tanto a los médicos como a los pacientes y esperamos de una vacuna para frenar su desarrollo.

Quizás sea una obviedad, pero debemos mencionar que las personas que mantienen relaciones frecuentes con diversas parejas son las que más probabilidades tienen - por la repetición del impacto- de contraer estas patologías (ETS). O sea que si hay mucha variación y promiscuidad también hay más riesgo. Una de las preguntas sería: "¿si salgo con una nueva pareja: cómo puedo darme cuenta que tiene algo que me contagie?" Si pensamos que son muchas las ETS y muy variados los síntomas y signos que presentan, habría que ser médico especialista para detectarlas aunque hay ciertas evidencias que nos pueden orientar. Pero en todos los casos la salvedad primordial es:
HAY QUE USAR PROFILÁCTICO

Mas lo cierto es que, a pesar de todo lo que se ha hablado, hay muchas personas (especialmente varones) que rechazan el preservativo y algunas mujeres se dejan convencer por el discurso insostenible de estos individuos.

Si sabemos o sospechamos que esa persona con la cual empezamos a salir ha cambiado muchas parejas y ostenta una vida sexual muy alternante y prolífica sabemos que tiene más posibilidades de haberse contagiado y éste sería el primer elemento a tener en cuenta. Pero puede darse el caso que uno no sepa cuál es la vida sexual de su nuevo partenaire y entonces hay algunos datos que no podemos soslayar:

1.  Si hay lastimaduras o manchas en la piel (palma de las manos y de los pies especialmente), erupciones o llagas y lesiones ulceradas en zona genital que nos pueda hacer pensar en lesiones sifilíticas.

2.  Si hay secreciones ("flujo") en la vagina, amarillentas o blancuzcas, que pueden ser malolientes; propias de los hongos, las tricomonas y la gonococcia (blenorragia).

3.  Si hay supuraciones a través del orificio de la uretra, o sea el orificio externo, que nos haga pensar en una blenorragia o gonorrea (llamada popularmente "purgación").

4.  Si hay irritación y enrojecimiento con granitos en el glande que podría indicar una infección bacteriana o micótica (hongos) del pene.

5.  Si sabemos que esa persona se queja de ardor miccional, vaginal o vulvar (vaginitis, herpes, tricomoniasis).

6.  Si se rasca con frecuencia en la zona pubiana, propio de una micosis o de la pediculosis ("ladilla", un tipo de piojo que ataca el vello del pubis).

7.  Si hay erosiones pequeñas en zona genital o ganglios (granulomas, chlamydias, SIDA).

8.  Si vemos lesiones en forma de vesículas, a veces asociadas con ardor o dolor, puede suponerse un herpes virus, sobre todo cuando es recurrente y aparece periódicamente.

9.  Si esa pareja tiene fiebre persistente puede hacernos pensar que padece una virosis de tipo hepatitis B ( también se puede presentar ictericia - color amarillo- ), por SIDA o, incluso, por chlamydias.

10. Si notamos una coloración amarillenta de la piel y conjuntivas junto a diarreas y dolores abdominales nos orientarán hacia una hepatitis B (que es altamente contagiosa por vía sexual).

11. Cuando detectamos la presencia de verrugas en el glande del pene o en la vulva, a veces con picazón y ardor, que nos haga suponer un HPV (virus del papiloma humano).

12. Si notamos que hay rascado por picazón de la piel o mucosas anal o vulvar podemos pensar en ciertas parasitosis

Como habrán visto no es tan fácil detectar todos o algunos de estos síntomas ni tampoco podemos tener una actitud médica con cada pareja que salgamos pero sí alertarnos cuando algo de lo mencionado salta groseramente a la vista y tomar algunas prevenciones mínimas (además del uso imprescindible del condón) que podrían ser:

  • Un buen lavado genital, con abundante agua y jabón, tanto antes como después del contacto sexual.

  • Orinar después del coito (actúa como arrastre y limpieza)

  • No realizar penetraciones vaginales luego de una penetración anal

  • El uso del profiláctico es fundamental aunque, en muchos -por desgracia-, no es aceptado. Si el varón tiene problemas con su uso pues pierde la erección podrá usar sildenafil (Viagra) indicado por un médico.

Sobre el uso del profiláctico habría que aclarar varias cosas:

  • Nunca usarlo cuando haya estado abierto antes pues se deteriora si se lo guarda fuera de su envase original o se lo mantiene en lugares calurosos y húmedos

  • No usarlo si estuvo cerca de una fuente de calor

  • No utilizarlo si detectamos una rotura o pinchadura o si ha pasado su fecha de vencimiento

  • Sólo desenrollarlo en el momento de colocarlo y hacerlo cuando el pene está en erección, cuidando de dejar un espacio pequeño en la punta para que no haya presión seminal en el momento de la eyaculación

  • Al retirarlo luego de eyacular se tendrá el cuidado de sostener con los dedos la parte posterior (donde está el anillo) para evitar que se quede en la vagina con eventual derramamiento de semen dentro de ella.

  • Descartarlo luego de usarlo

  • Si se usa un lubricante íntimo para evitar erosiones en la pared vaginal o anal que produzcan una puerta de entrada a infecciones, NO se deberá usar un lubricante que sea un derivado del petróleo (lanolina, vaselina o similares) y sí los indicados para tal fin.

  • Si se realiza una penetración anal nunca se debe efectuar luego una penetración vaginal, salvo cambio del profiláctico o, si no se lo usó, lavar el pene con agua y jabón, porque de lo contrario se corre el riesgo de producir vaginitis por entrada de gérmenes intestinales

Ante la duda, mejor usar preservativos

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