El mito del himen

Luciana, 21: ¿Puede haber rupturas del himen sin tener relaciones sexuales?
Claudio, 23: Si el himen tapa la vagina ¿cómo sale la sangre en la menstruación?
Agustín, 17: ¿Qué es el himen?
Cinthia, 21: ¿La primera relación sexual en una mujer es siempre dolorosa y sangrante?

Uno de los mitos que siguen teniendo vigencia es el referido al himen. Lo que dice Claudio es una fantasía muy común en los jóvenes, y en los adultos incluso: el himen obtura toda la entrada vaginal. En realidad es una membrana elástica, un residuo embrionario sin ninguna utilidad, que bordea la pared vaginal pero sin ocluirla. Por ende, no hay ningún problema para que salga la menstruación. Cuando sí la ocluye totalmente -hecho por suerte raro -, se denomina himen  imperforado: la sangre no baja, se acumula en el útero (hematocolpos) y es necesario hacer una intervención quirúrgica. Pero en la inmensa mayoría de los casos el himen es como un borde que permite con toda facilidad la penetración peneana salvo que, por poca lubricación o por miedo, se torne incómoda o molesta.

Una penetración puede ser dolorosa la primera vez, incluso para ambos, si se hace de una manera brusca y sin una lubricación vaginal, fisiológica o externa (aconsejo, en ciertos casos, lubricar también el pene). Esta es una razón mucho más valedera que la ruptura del himen; incluso, muchas veces, no hay ni dolor ni pérdidas sanguíneas o es en mínima cantidad. El himen se puede "romper" en prácticas gimnásticas, equitación, ciclismo o durante algún esfuerzo.

De todas maneras la conservación del himen hasta el matrimonio, que llevaba en algunos casos a intervenciones aberrantes como darle unos puntos en la vagina de mujeres que no eran vírgenes para simular que lo fueran, hoy ya no es un bien tan preciado como otrora, salvo para machistas recalcitrantes, viejos dinosaurios del pasado que de esta manera quieren seguir detentando el dominio y control sobre las mujeres.

Por supuesto, que una joven quiera llegar virgen al matrimonio, con su himen conservado, es una decisión soberana que siempre hay que respetar. Los Sexólogos no promovemos que los jóvenes deban mantener relaciones sexuales precozmente, pero sí propugnamos que puedan llegar a hacerlo en un marco de seguridad, confianza y afecto, cuando lo deseen, sin imposiciones ni prohibiciones.

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