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Adaptado, y ampliado, de "Sexualidad
en la pareja" (Sapetti - Rosenzvaig, Editorial
Galerna, 1987)
La homosexualidad
femenina
| A UNA AMADA
"Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz.Se me traba le lengua.
Un fuego penetrante fluye en seguida por debajo
de mi piel.
No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos.
Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero.
Me vuelvo más verde que la hierba.
Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una
muerta...."
Safo (poetisa griega nacida en la
isla griega de Lesbos, siglo VII a. de J. C.) |
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Elsa,
50 años: ¿Dos mujeres homosexuales pueden tener orgasmos?
-
Mónica, 32 años:
¿Cuándo y por qué una mujer se considera lesbiana?
-
Gabriela, 19 años:
Desde que empecé el secundario me sentía atraída por una
de mis compañeras. En momentos de intimidad nos hemos
acariciado mutuamente los genitales. Me excité mucho.
Siento una gran confusión porque deseo estar con ella,
pero sé que esto no está bien. ¿Esto que me pasa quiere
decir que yo seré toda mi vida una homosexual?
-
Beatriz, 27 años:
¿Las relaciones homosexuales de mujeres cuando se dan
en un marco estable y afectivo son consideradas anormales?
-
Clara, 56 años:
Sin juzgar el derecho de cada uno a usar libremente su
cuerpo, me parece una monstruosidad que una mujer renuncie
a la maternidad: esto va en contra del instinto materno.
El lesbianismo, también llamado safismo (palabras
que derivan de la isla de Lesbos, donde residía la poetisa
Safo), fue severamente perseguido y reprimido durante muchos
años. Por ejemplo: en 1765 en New Haven Colony (EE.UU.) se
las castigaba con la pena de muerte. En ese mismo país, en
1800 se aconsejaba la extirpación del clítoris y los ovarios
de las lesbianas. Aun en ese siglo se consideraba a la homosexualidad
femenina como un crimen o una enfermedad mental y hasta se
han descrito técnicas de lobotomía para dejarlas sin respuesta
sexual (Boblansky M., 1986).
Es claro que la lesbiana cuestiona seriamente
los pilares de esta sociedad: la dependencia con respecto
al varón, el matrimonio, la familia y la maternidad. Si hay
algo que cuesta aceptar, sea la mujer lesbiana o no, es que
decida voluntariamente no ser madre. Hoy se piensa que no
existe un "instinto maternal", algo asignado antes
de nacer que indica que hay que tener, sí o sí, un hijo. La
maternidad tiene que ver con múltiples factores, entre ellos
socioculturales, familiares, biológicos, psicológicos. La
influencia del patriarcado en esto es claro: que un varón
desista de su paternidad no es algo que ofenda a nadie, pero
pobre de aquella mujer que decida algo similar. De todos modos,
podemos agregar que no todas las lesbianas reniegan de la
maternidad: muchas, por el contrario, son excelentes madres.
Para Hilda Rais, una lesbiana arquetípica
es una mujer que elige sexualmente a otra mujer y que "siendo
biológicamente capaz de reproducirse, puede elegir no hacerlo;
que no depende ni sexual, ni emocional, ni económicamente
de un varón, y que tampoco produce para beneficio del mismo".
"Son mujeres que se conducen como varones en un mundo
sin varones".
Hay quien sostiene que las relaciones entre
lesbianas son más estables que la de los varones homosexuales
y probablemente sea cierto. Quizá, lo mismo se podría decir,
por lo menos de nuestra cultura, de las relaciones heterosexuales:
el varón siempre hace gala de promiscuidad y relaciones extramatrimoniales
otorgándose ese derecho en exclusividad para él, y niega para
la mujer la misma opción o, en el caso de que la tomen, las
moteja de prostitutas o inmorales. Muchas parejas de lesbianas
constituyen parejas estables, pero con las características
atribuidas a las heterosexuales: monogamia, fidelidad o infidelidad
oculta.
El placer orgásmico en las relaciones homosexuales
se produce de varias maneras: preferentemente por estimulación
manual u oral clitoridiana, del Punto G o por la utilización de la introducción de los dedos o
de algún artefacto fálico en la vagina.
La mayor parte de los varones piensa que
las mujeres sólo pueden gozar con la introducción de un falo
intravaginal; ni se les ocurre pensar que también suelen gustar,
a veces en mayor medida, de estimulación no penetrante. Por
eso muchas confiesan que llegaron por primera vez al orgasmo,
o lo lograban con mayor facilidad, cuando fueron estimuladas
por otras mujeres: "la
amiga se complace en la certeza de acariciar un cuerpo del
cual conoce todos los secretos y cuyas preferencias les son
señaladas por su propio cuerpo" (S. de Beauvoir).
En relación con la pregunta de Gabriela,
es importante diferenciar tanto en mujeres como en varones
las experiencias ocasionales de la constitución de una identidad
homosexual. En determinado período de la vida, frecuentemente
en la pubertad o ya entrada la adolescencia, sucede que se
efectúan contactos físicos más o menos íntimos que tienen
un sentido básicamente exploratorio y que, habitualmente,
no producen más que un recuerdo, pero en otras ocasiones puede
constituirse en el inicio de una elección homosexual. Será
en definitiva la propia persona la que con el paso del tiempo
y las experiencias vaya determinando la elección final.
Algo importante para volver a destacar es
que no habría que discriminar a nadie por su elección sexual,
sea hetero, homo o bisexual ni indicar terapias
"correctivas" para cambiar la elección sexual.
BIENVENIDA
Amor ha agitado mis entrañas como el huracán que sacude el monte bajo
las encinas.
Se han puesto ya la Luna y las Pléyades. Es media
noche. Pasa el tiempo.
Y sigo durmiendo sola. Viniste. Hiciste bien. Yo
te estaba aguardando.
Has prendido fuego a mi corazón, que se abrasa de
deseo.
Safo (poetisa griega nacida en la
isla griega de Lesbos, siglo VII a. de J. C.) |
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