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Adaptado y ampliado, de "Sexualidad
en la pareja" (Sapetti-Rosenzvaig, Editorial
Galerna, 1987)
Algunos
aspectos sobre la homosexualidad masculina
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Norberto, 38: ¿los
homosexuales varones llegan al orgasmo?, ¿cómo?
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Armando, 37: ¿los roles
son fijos, hay siempre un activo y un pasivo?
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Javier, 32: estoy casado
y desde hace un par de años tengo muchos deseos de estar con un hombre.
Actualmente tengo esta doble vida. Quisiera saber si hay mucha gente en
mi condición.
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Leo, 50: soy médico
y por mi trabajo he observado en comunidades marginadas que un gran número
de adolescentes recibe dinero por permitir que les succionen el pene adultos
homosexuales. Mi pregunta es: ¿estos chicos también tienen tendencias
homosexuales?
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Carolina, 29 años:
he escuchado que la gente que es encarcelada es violada y salen homosexuales.
¿Es verdad?
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Leandro, 29: ¿los gays
también tienen problemas de erección y de eyaculación precoz?
Durante mucho tiempo se sostuvo que entre los
homosexuales la práctica más frecuente para llegar al orgasmo era la estimulación manual genital mutua, pero la realidad
actual muestra que también se utilizan las relaciones o contactos orales (fellatio)
y la penetración anal acompañada o no de masturbación.
Se dice también que la presión ejercida por el pene o los dedos sobre la próstata
(¿Punto
G masculino?) puede desencadenar el reflejo eyaculatorio.
De una manera u otra, la sensación orgásmica
marca el clímax en una relación homosexual tanto como en una heterosexual
y la experiencia de los sexólogos muestra que pueden estar sometidas al mismo
tipo de disfunciones, tanto erectivas (impotencias)
como eyaculatorias (eyaculación
precoz y aneyaculación o eyaculación retardada) y disminución del
deseo.
Los homosexuales sostienen que los roles son
muchas veces intercambiables, que no existen pasivos y activos absolutos,
pero la experiencia, unida a la observación, indica que hay homosexuales que
desempeñan uno de los roles. Hilda Rais dice que "generalmente
se reproducen los roles masculino-femenino, activo-pasivo, a través de la
identificación con uno de ellos, no sólo en las relaciones sexuales sino en
otras áreas de la vida cotidiana". Por supuesto, y para tranquilizar
a Javier, que también hay muchos casos, por lo que vemos en las estadísticas
y en el consultorio, de relaciones bisexuales, incluso en personas que llevan
una vida matrimonial heterosexual.
En relación con lo que dice Leo entramos en un
problema de neto corte social, lo que se dio en llamar "el pasivo del felator". Generalmente, son muchachos de
baja extracción social, carenciados económicamente, que muchas veces encuentran
sustento monetario con estas prácticas. En sentido estricto, podríamos decir
que tienen una cierta tendencia homosexual, pero también vemos que esta conducta
les preocupa, al punto de no aceptar, muchos de ellos, otro juego erótico
con el homosexual que les paga para "chuparlos".
Debemos destacar que cuando consiguen novias y trabajo, la gran mayoría abandona
este tipo de prácticas, otros continúan con su elección homosexual. Un trabajo
hecho por Albert Reiss, en los suburbios de Londres marca una problemática
bastante parecida a la detectada en jóvenes marginales de nuestros medios
y que se resuelve de una manera similar, es decir, abandonan tal práctica
cuando logran su sustento y se estabilizan con una pareja heterosexual.
En circunstancias de aislamiento como las internaciones
o encarcelamientos prolongados suelen observarse relaciones homosexuales,
que frecuentemente son impuestas y forzadas por presos que ocupan el papel
de cabecillas. En el lenguaje carcelario se habla "del ingreso de un tiernito al que vamos a apretar". Esta
situación de "apriete"
es tan frecuente en las cárceles de hombres como de mujeres o en internados
juveniles. Cuando estas personas salen, a pesar de haber mantenido vínculos
homosexuales, no siempre los continúan fuera de ese entorno que los condicionó.
El temor de los
padres
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Rosa, 54 años: tengo
un chico de 13 años y lo encontré con un amiguito con los pantalones bajos:
¿qué actitud debo tomar?
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Jorge, 40 años: recuerdo
que cuando éramos niños, 10 ó 11 años, realizábamos con la barra una especie
de juego con masturbaciones en grupo y la llamada "cambiadita"
y ni yo ni ninguno de mis amigos elegimos la homosexualidad.
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Henry, 37 años: estoy
preocupado porque mi hijo de 8 años tiene un rol muy pasivo en el colegio:
sé que le pegan y le tocan las nalgas. Tengo miedo de que me salga maricón,
¿qué puedo hacer?
Como bien dice Jorge, es bastante común, como
aprendizaje y exploración, el juego entre pares, sin que esto marque un destino
posterior de homosexualidad. De todas maneras es una situación que no resulta
fácil ni grata cuando los padres la ven. En primer lugar, éstos deberían informarse
con material bibliográfico sobre cuáles son los hábitos de los jóvenes púberes.
En segundo lugar, deben interesarse por el lugar que ocupa su hijo en los
grupos y en el medio familiar. Cuando Henry dice que tiene miedo de que su
hijo de 8 años "salga maricón"
debería revisar él los miedos a la propia homosexualidad. Recordamos varios
casos de padres como éste que, en realidad temerosos de sus propios deseos,
los depositaban en sus hijos de una manera inconsciente. Por supuesto que
muchos niños y adolescentes van mostrando tempranamente las señales de su
elección homoerótica posterior.
En la Carta a una madre norteamericana
Sigmund Freud
da una respuesta brillante a los miedos
que una mujer le plantea respecto a su hijo presuntamente homosexual. |
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