Iniciación sexual* (Parte III)

Nota: con este artículo terminamos la serie sobre la iniciación sexual de los jóvenes (y los no tan jóvenes).

"la odalisca rubia" - F. Boucher - 1752Iniciación traumática

Marcela: 21 años: ¿Qué importancia puede tener para la vida sexual futura una iniciación traumática?

Rodrigo, 18 años: ¿Un mal inicio puede marcar a una persona para toda la vida?

Una vivencia traumática (palabra que deriva del griego trauma = herida o perforar) es, según Laplanche - Pontalis, un acontecimiento de la vida de una persona caracterizado por su intensidad y por la incapacidad del sujeto de responder a él en forma adecuada. Consecuentemente, produce trastornos y efectos patógenos duraderos en el psiquismo. Son emociones que sobrepasan la tolerancia de la persona y su capacidad de controlarlas y elaborarlas psicológicamente.

El trauma designa, ante todo, un acontecimiento personal de la historia del sujeto, cuya fecha puede establecerse con exactitud, y que resulta subjetivamente importante por los efectos penosos que puede desencadenar; no puede hablarse de acontecimientos traumáticos de un modo absoluto, sin tener en cuenta la susceptibilidad propia de cada individuo.

De las experiencias sexuales que pueden ser vividas como traumáticas podríamos mencionar: relaciones incestuosas, violaciones, abusos sexuales, una seducción homo o heterosexual de un adulto a niñ@s o jóvenes, haber sido sorprendidos durante el acto sexual, que a consecuencia de ese único acto sexual se haya producido un embarazo no deseado que culminó en aborto, la iniciación con un compañero brutal y desconsiderado, etc. A pesar de la innegable importancia de un hecho de este tipo, la psicología contemporánea ya ha dejado de considerar que una sola causa pueda determinar cómo ha de ser la futura vida de ese individuo. Hoy se prefiere hablar de la multicausalidad (Freud hablaba de sobredeterminación) y no de una mera relación causaefecto entre el hecho traumático y las vivencias sexuales posteriores.

Inicio con prostitutas

César, 14 años: ¿Cuál es la diferencia entre debutar con una prostituta o con una amiga?

Mariano, 17 años: ¿No es mejor empezar con prostitutas para aprender?

La diferencia básica está dada, apelando a las condiciones arriba mencionadas, por el marco de seguridad afectiva, de confianza mutua, de amor y, también, por la posibilidad de una mayor estabilidad y frecuencia de encuentros con esa pareja.

En el caso de las prostitutas a muchos jóvenes les preocupa la posibilidad de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual. Esto no le ocurre con la amiga pero, en contrapartida, lo inquieta el temor a embarazarla. De todos modos, no creemos que sea necesario empezar con prostitutas, ya que la experiencia nos dice que, tanto en jóvenes como en adultos, es un mal aprendizaje.

Citaremos algunas frases elocuentes referidas a este tipo de debut sexual:

  • "Todo fue muy frío..."

  • "Me decía: vamos pibe que se hace tarde..."

  • "Era en una obra en construcción y estaba oscuro... ella me agarró y eyaculé enseguida... yo no la vi, no supe cómo era..."

  • "Entré aterrado y no atinaba a hacer nada, ella me dijo que me tranquilizara, pero afuera mis amigos empezaron a golpear y a gritar: ¡apurate flaco!..."

  • "Me asusté tanto que no pude hacer nada; cuando salí, por supuesto conté que lo había conseguido."

  • "Yo debuté en una plaza con una que conocí en la calle, y al poco de terminar llegó la policía y nos llevó a los dos. A mí me largaron en seguida pero a ella le dijeron que le aplicarían el ‘artículo’ y se quedó adentro."

  • "Fue en el depósito de papá y cuando uno de los chicos estaba adentro y nosotros jugábamos a las cartas, llegó mi viejo y nos corrió a todos del lugar..."

La primera vez

Mario, 21 años: ¿Una mujer puede quedar embarazada en una primera relación sexual?

Terminantemente decimos que sí, más aún: puede quedar embarazada aunque no medie penetración y desfloración, ya que si el varón termina cerca de la vagina los espermatozoides pueden ascender aprovechando la lubricación vaginal. Así que siempre se impone el uso de métodos anticonceptivos. También puede contagiarse una ETS por lo que se impone el uso del preservativo.

Paola, 19 años: ¿Es común que una mujer acabe en su primera vez?

Como en todas las primeras experiencias en el ser humano hay que darse tiempo para ir descubriendo las posibilidades placenteras, que no necesariamente llegan en los primeros contactos. Recuerda como fueron torpes los primeros pasos, la primera vez que escribiste, el primer beso, el primer baile. Pues bien: en el debut puede ser que tengan una experiencia orgásmica, pero lo habitual, debido a la gran expectativa y ansiedad que entraña esta situación, es que el tan famoso orgasmo no aparezca.

Hemos recopilado algunas frases sueltas de nuestras pacientes, hablando de sus inicios sexuales, éstas nos darán una idea clara de lo conflictivo que pueden llegar a ser bajo ciertas circunstancias:

  • "Yo tenía tanto terror en quedar embarazada que no sentí nada..."

  • "Cuando fui de luna de miel estaba asustada, ¡no sabía cómo era! Mi marido pudo hacerlo recién al cuarto día..."

  • “Él no se quería poner el condón y yo tenía pánico de contagiarme de algo, al final lo usó pero no pude gozar...”

  • “La verdad es que me dolía, era como un ardor y mi novio lo hizo un poco brutal, yo pensé que eso no la valía la pena, por suerte luego la cosa fue mejorando.”

  • "Estábamos en el zaguán de casa y con mi novio tratábamos de hacerlo parados. De pronto vimos la luz del dormitorio; yo tuve pánico de que mi padre nos descubriera..."

Este es un pequeño muestrario de iniciaciones no muy gratas, pero bastante comunes, especialmente algunos años atrás.

Quisiéramos consignar como dato curioso -o no tanto- que la célebre "noche de bodas" muchísimas veces es frustrante debido a la inexperiencia, ansiedad y desconocimiento de ambos; incluso sabemos de casos en los que el matrimonio volvió virgen de !a luna de miel. Hoy, a decir verdad, los jóvenes no llegan a esa noche "tan vírgenes" (en todo sentido) como antaño. En cuanto a los varones que prolongan su virginidad, a pesar de que quieren consumar el coito con penetración, hemos hablado extensamente en el artículo sobre Varones vírgenes.

Sandra, 17 años: ¿Puede ser que una mujer no sangre luego de la primera relación sexual?

Sí, es posible. Antes dijimos que puede presentarse un sangrado escaso; muchas veces incluso no hay bajada de sangre. Este es un hecho que no reviste importancia, salvo en aquellas culturas donde se exige que la sábana aparezca ensangrentada luego de la noche de bodas. En ellas las madres previsoras aconsejaban a sus hijas llevar una bolsita con sangre de pollo para derramarla en el momento adecuado. En otro artículo de esta sección hemos hablado del Mito del himen.

Graciela, 26 años: ¿Cuál es la causa de que, en una primera relación, el hombre no haga (sic) erección?

Hay diversas circunstancias que hacen mella, aun "en el más mentado". Estas pueden ser condiciones de ansiedad, exigencia de satisfacer a la mujer, temor a embarazarla o lastimarla, medio ambiente desfavorable, una actitud poco colaboradora de la pareja, miedo al fracaso. Todo esto puede incidir en el buen funcionamiento del varón, así como puede también inhibir a la mujer. Lo importante es que luego no se magnifique este hecho al punto de que se constituya en algo obsesivo y definitivo: que alguien no haya podido alguna vez no es sinónimo de que no podrá nunca.

Clorinda, 23 años: ¿Es cierto lo que leí en una revista de que muchos hombres se han iniciado con animales? Me parece una aberración.

Esto que a Clorinda le parece una aberración es común en los medios rurales, donde el aislamiento es tal que lleva a tener esporádicos contactos con animales; hecho que, por otro lado, aparece descrito desde los tiempos bíblicos. En dos hermosas películas, como Padre Padrone y La balada de Narayama se pueden observar actos como los mencionados. De todos modos, no es ni lo mejor ni lo más aconsejable como experiencia sexual; aunque es infrecuente que este tipo de contactos persistan a lo largo de la existencia de un individuo, salvo que nunca pueda tener posibilidad de relacionarse con una mujer.

Los varones y las vírgenes

Daniel, 18 años: ¿Un hombre se debilita sexualmente si tie­ne relaciones con una virgen?

Andrea, 19 años: ¿Existe el rechazo del varón ante una virgen?

El temor de los hombres ante la virginidad femenina es un hecho tan antiguo como la misma historia de la humanidad. El misterio de esa cavidad oscura gruta donde el falo del hombre penetra a ciegas ha intimidado y llevado a construir complicados rituales de desfloración, que antiguamente incluían la presencia de sacerdotes especializados en llevar a cabo esta tarea, la cual aunque parezca extraño, cumplían con enorme sacrificio.

Además, uno de los más antiguos tabúes se refiere al contacto con la sangre femenina emanada de la vagina: se suponía que tenía poderes maléficos y podía ocasionar debilidad, enfermedad y hasta la muerte. Aun hoy en algunas tribus australianas la penetración de una virgen se hace a distancia, valiéndose de instrumentos de madera o marfil.

En tiempos de la Grecia antigua o del Imperio romano era costumbre que algunas mujeres cedieran su virginidad en honor al dios de la fecundidad (Príapo), sentándose sobre el falo erecto de la estatua que representaba al dios. En tribus africanas aun persisten estas prácticas de desfloración ritual con falos usados por los brujos. En muchos casos, el mismo padre de la novia se encargaba de esta práctica antes de donársela al marido (en esas cultura la mujer se consideraba un mero objeto propiedad del padre, cedida al dominio del esposo).

En el Medioevo el señor feudal podía ejercer el llamado derecho de pernada, que consistía en tomar a la novia luego del oficio del matrimonio y desflorarla antes que el marido. Esta tradición se derivó en su inicio del temor ante el contacto con la sangre de la virgen, pero posteriormente quedó reducida a una mera práctica despótica.

En la actualidad, algunos varones, mantienen estos temores ancestrales magnificados en los fóbicos pero, por suerte para las mujeres, son los menos, y hoy ya no se busca ningún intermediario, sea sacerdote, chamán, estatua o caudillo lugareño para cumplir esta función, que no debilita al varón ni "contamina con impurezas".

Nota: para esta serie de artículos se utilizaron algunos textos de "Sexualidad en la pareja" (Sapetti - Rosenzvaig, Editorial Galerna, 1987).

* Dr. Adrián Sapetti
Autor de “El sexo y el varón de hoy” (Emecé)
Centro Médico Sexológico
TE: 4552-0389 / 4555-6865
Página web: www.sexovida.com

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