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Dra. Silvia Salomone y cols.
- Reg. Prop. Intel. 288.400 -
"Haciendo
historia"
Según Alejandro Korn, filósofo argentino
(1860-1936): "La Historia es una valoración de la actividad
humana". Por ende, la visión de conjunto, considerando
el marco referencial psicosociopolítico, económico y cultural
de cada época, es la única posibilidad de comprender el fenómeno
multifactorial y de extrema complejidad que se llama prostitución,
que existe, existió y, tal vez existirá en sus más variadas
modalidades conforme a la evolución de las sociedades. El
vocablo prostitución viene del latín PROSTO = sobresalir;
PROSTITUTIO-ONIS (fem.)= acción y efecto de prostituir o prostituirse.
Y prostituir procede del latín PROSTITUERE = exponer a una
persona públicamente a toda especie de lascivia y sensualidad,
a la deshonra pública, corromperla, pervertirla.
En un atisbo de recorrido histórico del negocio
del amor mercenario encontramos remotos antecedentes embrionarios
de la prostitución, algunos de los cuales citamos:
En la isla de Palaos, archipiélago de Oceanía en la Micronesia,
si dos consortes tenían desavenencias, la mujer se iba al
"bais" o asociación de hombres jóvenes, de la cual
el marido podía recuperarla pagando grandes sumas de dinero
o bien, perdía todos sus derechos sobre ella, quien debía
continuar viviendo allí hasta que otro hombre decidiera "comprarla";
en Melanesia, la prostitución se aplicaba como penitencia
a las mujeres de mala conducta, que vivían en casas especiales
pertenecientes al jefe de la tribu, quien recibía parte de
sus ganancias como "renta del Estado"; en la Costa
de Oro africana se reunían varios jóvenes para comprar una
esclava que colocaban a trabajar de "prostituta"
en una choza, alimentándola y recibiendo todas sus ganancias;
en la India, las leyes sagradas de Manú permitían y aconsejaban
prostituirse a las mujeres que carecían de hermano y/o miembros
próximos de la familia. Pero para el resto de las mujeres
estaba prohibido el ejercicio de este "oficio" y
penado con el rechazo de vida en el mundo superior; en la
isla de Cefalonia, 4 siglos a. de C. su tirano jefe "usaba"
a todas las mujeres antes de casarse; y en muchos de los pueblos
primitivos, dar "albergue" a todo viajante o extranjero
que llegaba a la casa, incluido el alimento, el descanso,
el lecho marital y el ofrecimiento de su esposa y/o hija/s,
era augurio de "dicha" para esa familia, siendo
el dueño del lar recompensado por los Dioses y también por
el "hospedado" mediando especias, bienes y/o dinero.
Esta prostitución hospitalaria o doméstica es considerada
como la primera manifestación del fenómeno. No obstante, algunos
investigadores alegan a una instancia previa o de la llamada
prostitución salvaje o elemental, época en la cual la hembra
se entregaba al macho a cambio de una parte de su caza o pesca,
o algún adorno brillante, siendo las uniones sexuales efímeras
sin mediar contratos o vínculos conyugales, el sexo masculino
imperaba como soberano aún mediando la fuerza, la castidad
no existía como valor moral y la reproducción humana era sólo
producto de un hecho instintivo.
Con una visión parcializada de los hechos de entonces, podemos
inferir que la necesidad de supervivencia y/o la codicia:
¿eran los móviles para el ejercicio del meretricio?, ¿era
meretricio o simplemente una modalidad de estructura social
con mucha similitud a la actual?
Ante el posterior nacimiento de los cultos a las deidades,
los astros y los fenómenos naturales, surge la práctica de
la prostitución sagrada o religiosa, durante la cual la mujer
"entregaba su virginidad y recato", ya sea a los
Dioses o sus "Delegados en la Tierra" -sacerdotes,
semidioses y personajes de abolengo divino creados por el
Hombre- para obtener "el favor de esas divinidades".
Es el "Génesis sagrado de la casta", desarrollado
en ceremonias secretas de toda índole, en templos levantados
en honor a esos ídolos, enmascarando así la prostitución ejercida
por los sacerdotes de todos los cultos y una base de sustentación
supersticiosa y mágica profundamente arraigada en tiempos
del paganismo.
Cuando el patriarcado se instaura socialmente,
la prostituta pasa del templo a la calle y la sacerdotisa
se transforma en cortesana. |
Con el correr de los siglos surgen los conductores
y legisladores que intentaron tolerar o reglamentar o proscribir
la prostitución, en pos de solucionar la problemática social
devengada de su existencia. Así nace la prostitución legal
o civil. En paralelo y, gracias a las múltiples idas y venidas
sobre el tema en un continuo de metamensajes que se dieron
en todos los égidos sociales, aparece la prostitución privada,
con sus diferentes modalidades, relaciones y secuelas: rufianismo,
trata de blancas, proxenetismo, enfermedades de transmisión
sexual, desvalorización del género femenino, desestructuración
de los roles y valores vinculares, estado de confusión y apetito
anárquico por la búsqueda de nuevas alternativas para la concreción
de un encuentro sexual excitable.
Con Nemrod, fundador y Rey del Imperio Babilónico en el 2300
a. de C., se dictó la primera "Ley sobre Comercios Carnales";
los espléndidos "Jardines de Semiramis" o babilónicos
o "campo de la prostitución", eran el escenario
para la cultura del desenfreno donde los integrantes de una
familia se prostituían entre sí previa entrega carnal a terceros;
los antiguos armenios erigieron el Templo de Anaitis, Diosa
de la Voluptuosidad, al cual asistían los
homosexuales;
las mujeres romanas recrean los mitos de Adonis y Príapo como
contrapartida a su Venus; los Fenicios crearon a Astarté,
el primer dios pagano bisexual; los Persas tenían un ejército
de danzarinas asalariadas que seducían a sus contrarios, los
Lidios, mecanismo por el cual terminaron venciéndolos; el
Antiguo Egipto contaba con leyes simples y primitivas que
amparaban la prostitución, siendo Alejandría su centro más
importante y algunas figuras representativas:la Hija de Ramsés
I prostituida en los lupanares públicos o la Hija de Cheops,
vendida a sus amantes que deberían entregar cada uno un bloque
de piedra o equivalente a fin de concluir la más grande de
todas las pirámides.
Auseanos y Adimarquinos, según el "Padre de la Historia"
-Herodoto de Halicarnaso del siglo V a. de C.-, eran pueblos
promiscuos en los cuales sus habitantes convivían a modo de
ganado y al estar crecidos sus hijos, los llevaban a la "Asamblea"
donde eran "adjudicados a los hombres con quienes tenían
mayor semejanza o afinidad". Conductas similares tenían
los Liburnios en la Iliria. En Judea el bestialismo y la homosexualidad
eran parte de la diversidad de comportamientos sexuales practicados
junto a la prostitución. Solón, uno de los Siete Sabios de
Grecia, fundó el Dicterión, casa de prostitución a cargo del
Estado ubicada en Atenas, convirtiéndose en el primer "Administrador
Prostibulario Oficial". En Siracusa, como en tantas otras
ciudades de la época, la prostitución organizada autorizaba
únicamente a las mujeres públicas a exhibirse y destacar su
belleza, acicalamientos vedados a las mujeres honestas. La
Isla de Lesbos -cuna del lesbianismo- abrió su Escuela a cargo
de la histórica Safo, con adeptas que se disputaban premios
a la belleza física y la voluptuosidad.
Ya decía Demóstenes, el más famoso de los oradores
griegos (384-322 a. de C.) sobre la prostitución:
"....tomamos una cortesana para nuestros placeres,
una concubina para los cuidados diarios que nuestra
salud exige, y una esposa para tener hijos legítimos
y una segura guardiana de nuestra casa...." |
Una verdadera división de tareas compatible
con una estructura de tipo laboral, entroncada en un esquema
de régimen de pupilaje, modelo que aún con todas las variantes
posibles encaja - después de tantos siglos - en nuestra realidad.
Donde exista ausencia de polarización sexual en una sociedad
demandante de mecanismos adecuados para el encauzamiento de
todos los instintos y devenires sexuales de sus integrantes,
que gozan de un estado de indiferencia, abolición del libre
desarrollo natural del pudor y la seducción, gran inmadurez
afectiva, y falta de educación en y para el tema de "lo
sexual", conjuntamente con un verdadero estado comunitario
de "peligro moral" afianzado en la miseria, el abandono,
la orfandad, la promiscuidad, la vagancia, la mendicidad,
la deserción escolar y los hábitos pre-delictivos, entre otras
causales, existirá el gran negociado de la prostitución, cuyos
protagonistas -femeninos o masculinos- hoy día en nuestro
medio son cada vez más jóvenes, se encuentran más expuestos
a nefastas consecuencias sanitarias, forman parte del gran
grupo de "marginados" y están condenados al desdén,
la impotencia y el usufructo de otros, sin olvidar que la
dupla trabajador/a sexual-cliente= víctima-victimario/a y
viceversa, se da actualmente en un contexto dinámico donde
ambas partes están prostituidas y entrampadas en la misma
red.
Bs. As., Argentina, 1992/1994.
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