Prostitución: "Mujeres marginadas" (Parte III)

Dra. Silvia Salomone y cols. - Reg. Prop. Intel. 288.400 -

pintura de G. Grosza. Situación problema:

La Ciudad de Buenos Aires – Capital Federal - es una megalópolis en cuyo égido se ejerce actualmente la prostitución, cuyas estadísticas estimativas no reflejan la realidad dada la creciente clandestinidad y enmascaramiento de su ejercicio. Si bien es considerada ésta una actividad de trascendencia sanitaria, social y legal, carece de indicadores objetivos producidos por trabajos metódicos de investigación que permitan sustentar programas de intervención responsables y efectivos.

b. Objetivos:

El presente trabajo científico sustantivo, aplicado y metodológico, con diseño de tipo transversal, de casos y controles, tuvo como propósito:

1. el relevamiento de este grupo poblacional, a fin de tomar conocimiento de su actual problemática psicosexual y social, y

2. aportar pautas de abordaje a los distintos profesionales en el area de la Salud, conducentes a mejorar su relación con el paciente.

c. Material y Método:

Se ha realizado el trabajo comparando un GRUPO EXPERIMENTAL de muestreo al azar de 276 prostitutas heterosexuales activas que ejercen su oficio en la Capital Federal, habiendo sido relevadas en 17 establecimientos dedicados al mismo y donde se desarrolla actualmente el 90% de la prostitución total conocida, contra otro GRUPO CONTROL de 312 mujeres en aparente estado de buena salud.

La muestra tuvo una edad promedio de 21 años, con un rango de 17 a 39; la nacionalidad prevalente fue la argentina con un 89,5%, seguida de la brasilera (7%), la paraguaya (2,5%) y la chilena y uruguaya (1%).

Cada unidad de análisis –prostituta- fue evaluada en un primer momento mediante entrevistas libres y semidirigidas, y sometida a un protocolo de investigación, cuyas variables fueron: edad, nacionalidad, nivel socioeconómico y cultural, nivel de convivencia actual, cuidados y actitudes preventivas, fecundidad, antecedentes tocoginecológicos, edad de la primera relación sexual, edad de comienzo en la prostitución, número relativo de pases sexuales diarios, lugar de ejercicio de la prostitución, tipo de coito y nivel de satisfacción durante la práctica laboral y toxicomanías asociadas.

En un segundo momento se aplicó un bateria psicodiagnóstica a 30 prostitutas del “n” de la muestra, constituida por una serie de Tests,  la que sde vio limitada numéricamente por un factor caracterial de desconfianza hacia la investigación.

Del análisis bioestadístico de los datos obtenidos se elaboraron, en un tercer momento, los perfiles de personalidad, y sus características psicosexuales y sociales más relevantes.

d. Resumen de Resultados:

El análisis de la casuística demostró que el Grupo Experimental –PROSTITUTAS- concentró su actividad entre los 20-22 y 23-25 años, con un lento decrecimiento hacia los 38-40 años de edad.

La estratificación en cuatro grupos según su nivel socioeconómico-cultural, evidenció que el nivel IV (el más bajo) tenía una diferencia significativamente mayor (cercana al 50%) que los demás grupos sumados, y muy diferente a la población testigo (OR 5.34 IC 95% 3,54-8,09 para  p< 0,001).

Los niveles de convivencia actual destacaron elevado porcentaje de falta de relaciones parentales entre estas mujeres, quienes viven solas en pensiones u hoteles de baja categoría en un 86% del total.

La media del ingreso mensual puede alcanzar a 2000 pesos actualmente,   con un rango de 500 a 3500, siendo los lugares más extendidos para la práctica de este oficio los hoteles y saunas, y muy raramente otro tipo de ámbito. Estos sitios junto a las confiterías ofician en un 71% como centros de procedencia de clientes, excepcionalmente captados en fiestas o la vía pública.

Con referencia a sus antecedentes tocoginecológicos fue característica la pobre fertilidad de esta población, tanto como la alta prevalencia de abortos provocados (71%), estadísticamente disímil de la utilizada como comparación.

Respecto de la lactancia cumplida satisfactoriamente, los mayores guarismos se detectaron en el grupo de mujeres con antecedentes de paridad y abortos (50%), frente al grupo con paridad sin historial abortivo.

Fue una constante el inicio precoz de relaciones sexuales, acaecido antes de los 18 años en los 2/3 de la muestra estudiada, hecho coincidente con la edad de comienzo en el ejercicio de la prostitución  -entre 17 y 20 años , con una distribución del 54% en la adolescencia tardía y 28,6% en adultez temprana-, siendo excepcional más allá de los 22 años.

En cuanto a métodos contraceptivos y preventivos, fue notorio el amplio uso del preservativo (90% del total) entre las trabajadoras sexuales, con un 10% restante que aún “acepta no usarlos”. Se infiere por ende, que es más eficiente al hábito en esta población de riesgo que en la testigo (OR 6,86 IC 95% 4,70-10,02 para p< 0,001 ).

La prevalencia de antecedentes de ETS fue naturalmente diferente de la población control, como asimismo la actual, cuyas cifras alcanzaron: 13,2% en Sífilis, 11,6% en presencia de HbsAg, 7,02% en HIV confirmado por WB, 0,82% en HTLV - I/II, 10,7% en Gonococcia, 7,38% en Chlamydia, 6,3% en Trichomoniasis, 19,45% en Candidiasis y 8,9% en Gardnerella.

Existió casi similitud en ambas poblaciones –experimental y testigos- en el Grado de Papanicolaou hallado, predominando ampliamente el Grado II.

El Grupo Experimental mostró una muy pobre prevalencia de controles ginecológicos anuales (< de 3 el 60,5%; de 4 a 9 el 9,4%; más de 10 el 6,6% y ninguno el 23,5%) respecto del Grupo Control.

El número de pases sexuales diarios entre las prostitutas tuvo una distribución casi equivalente entre los tres grupos de estratificación utilizados: 37,6% de 1 a 4;  28% de 5 a 7 y 34,4% de 8 a 10. El 37,3% del total mantiene relaciones con extranjeros, dato señalable en cuanto a la propagación de ETS “desde y hacia otros países”.

Del análisis de las prácticas sexuales laborales surgió un elevado porcentaje de coito anal (65%), fellatio en el 100% de los casos, y 87% para la actividad masturbatoria y la eyaculación extragenital. En el 100% de la muestra estuvieron presentes el fetichismo y el exhibicionismo, variantes que surgen por demanda del cliente, al igual que el uso de objetos sexuales extragenitales en un 16%. Las prácticas grupales hetero-homosexuales se dieron en un 83%, la urofilia (3 casos) y la coprofilia (2 casos).

El ejercicio continuado del meretricio en períodos intramenstruo e intragestacional se constató en el 80% de la muestra.

En el 100% de los casos se evidenció que la preocupación dominante durante las prácticas es el dinero. La prevalencia del consumo de alcohol fue del 76,2% y drogas 79,6% (con un 29% para psicofármacos aislados y un 63% asociados a cocaína y/o marihuana u otros), preponderando su utilización durante la noche y las prácticas sexuales laboral, en un 37% y 45%, respectivamente.

En cuanto al perfil psicológico el 90% de la muestra experimental mostró disociación de las funciones yoicas (60% leve, 30% marcada), siendo los rasgos de personalidad predominantes el histriónico (50%), seguido del maníaco (20%), con considerable aumento de las ansiedades paranoides (50%) y confusionales (30%). Sólo en el 20% se registró una capacidad mental dentro de límites normales, con un 40% para un nivel inferior al término medio y el 40% restante superior al término medio.

En la esfera psíquica, el 70% del total presentó alteraciones de la percepción e imaginación (mitomanía, fabulación) e inhibición neurótica el 30% restante.  Dominó el pensamiento mágico omnipotente (60%), seguido del obsesivo (20%) y del confuso e incoherente (20%). En la esfera afectiva, la labilidad y la escasa autoestima fueron una constante, con trastornos narcisistas en el 90% del total.

Las pautas de relaciones interpersonales son inestables, con tendencia a manipulear a los demás y establecer una escalada simétrica en la interacción, así como entrar en competencia, subyaciendo en el 80% un trastorno pasivo-agresivo a este tipo de comportamiento.

Con referencia a los grupos familiares de origen, fue notable la ausencia de actitudes continentes y normativas, con una figura materna debillitada (50%) o punitiva (30%) y una figura paterna distante (60%) o abandónica (30%) contra un 10% que ejerció una función normativa.

La inadaptación social es altamente significativa, con rebeldía frente a la autoridad en un 80% y transgresión a pautas sociales en un 90%, acompañada de fugas y hurtos (u otros delitos menores).

El 100% de la muestra presentó posibilidad de actuación compulsiva, con una prevalencia de autoagresión del 50%.

En el 90% se consignó identidad sexual confusa, con predominio de bisexualidad no resuelta y fijación oral en un 70%, tendencias sadomasoquistas en un 40% y fijaciones anales en un 20%.

e. Conclusiones:

La multiplicidad de factores socioculturales vinculados al fenómeno de la prostitución incide, evidentemente, perpetuando su existencia, caracterizada por la situación de sometimiento y desvalorización a la que se encuentran expuestas sus protagonistas femeninas formando parte de un cuadrángulo interactivo junto al prostituido, al gigoló o rufián y al entorno social.

De hecho surge la imperiosa necesidad de instituir adecuados programas intervencionistas para esta problemática social que nos involucra a todos, y cuyo producto tiene como denominador común a una legión de mujeres con un dificultoso funcionamiento sociofamiliar y laboral, asociado a un elevado monto de angustia y mala calidad de vida, junto a un inadecuado uso de su libertad amatoria individual con importantes trastornos de su sexualidad proyectados a lo social.

Bs. As., Argentina, 1992/1994.


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