2.12.04 - Red Feminista
¿Por
qué nadie intentó esto antes?
En un mar de siglos de clichés desesperados porque
“siempre habrá prostitución”, el éxito de un país sobresale como un faro solitario
que ilumina el camino. En apenas cinco años, Suecia ha disminuido drásticamente
la cifra de mujeres dedicadas a las prostitución. En las calles de la ciudad
capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios
y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el
comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también
ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron
en el país en las últimas tres décadas del siglo XX, cuando la prostitución
era legal.
Adicionalmente, es mínima la cantidad de
mujeres extranjeras que ahora están siendo traficadas a Suecia para comercio
sexual. El gobierno sueco estima que en los últimos años sólo entre 200 y
400 mujeres y niñas han sido traficadas cada año hacia este país, cifras que
no son tan significativas en comparación con las 15,000 a 17,000 mujeres traficadas
anualmente hacia la vecina Finlandia. Ningún otro país y ningún otro experimento
social siquiera se acercan a los prometedores resultados que están siendo
observados en Suecia.
¿Cuál compleja fórmula ha utilizado Suecia para
lograr esta proeza? Sorprendentemente, su estrategia no es en absoluto compleja.
De hecho, los principios de ésta parecen tan simples y anclados con tal firmeza
en el sentido común que de inmediato nos llevan a preguntar: "¿Por qué
nadie intentó esto antes?"
La trascendental legislación sueca de 1999
En 1999, luego de años de investigación y estudios,
Suecia aprobó una ley que:
- penaliza la compra de servicios sexuales
- despenaliza la venta de dichos servicios.
La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en
la literatura del gobierno sobre la ley:
"En Suecia la prostitución es considerada
como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es
reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y
niños, y constituye un problema social significativo... la igualdad de género
continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten
a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles".
Además de la estrategia legal de dos vías, un
tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que
amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier
prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales
para educar al público.
Siendo así, la estrategia única de Suecia trata
la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual
se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se
trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda
y se educa al público para contrarrestar el histórico sesgo masculino que
por tanto tiempo ha embrutecido el pensamiento acerca de la prostitución.
A fin de anclar sólidamente su visión en terreno legal firme, la ley sueca
referida a la prostitución fue aprobada como parte de la legislación general
de 1999 sobre la violencia contra las mujeres.
Un primer obstáculo en el camino
Es interesante observar que, a pesar de la extensa
planificación que tuvo lugar en Suecia previo a la aprobación de la ley, durante
los primeros dos años de vigencia de este novedoso proyecto casi no ocurrió
nada. La policía efectuó muy pocos arrestos de clientes y la prostitución,
que antes había sido legalizada en el país, continuó casi como si nada. Los
pesimistas del mundo reaccionaron a la muy publicitada falla con un estridente
recordatorio: "¿Ven? La prostitución siempre ha existido y siempre existirá".
Pero los suecos, muy seguros del pensamiento detrás
de su plan, no prestaron atención a las críticas. Rápidamente identificaron
el problema y luego lo resolvieron. El punto de falla, donde los mejores esfuerzos
se habían estancado, era que las fuerzas de seguridad no estaban haciendo
su trabajo. Se determinó que los agentes de policía necesitaban capacitación
en profundidad y orientación en lo que el público y la legislatura del país
ya comprendían perfectamente. La prostitución es una forma de violencia masculina
contra las mujeres. Los explotadores/compradores deben ser castigados y las
víctimas/prostitutas necesitan recibir ayuda. El gobierno sueco invirtió cuantiosos
fondos, de modo que policías y fiscales, desde los más altos niveles hasta
los agentes que trabajaban en las calles, recibieron una intensa capacitación
y el mensaje de que el país hablaba en serio. Fue entonces que Suecia empezó
a ver resultados sin precedentes.
Hoy día no sólo el pueblo sueco continúa apoyando
firmemente el enfoque del país a la prostitución (el 80 por ciento de la gente
lo respalda, según los sondeos de opinión), sino también policía y fiscales
se encuentran ahora entre sus más fuertes apoyos. Las fuerzas de seguridad
de Suecia han descubierto que la ley sobre prostitución les beneficia en el
manejo de todos los crímenes sexuales, en particular porque les habilita para
virtualmente erradicar el elemento del crimen organizado, que es una plaga
en otros países donde la prostitución ha sido legalizada o regulada.
La falla de las estrategias de legalización
y/o regulación
El experimento de Suecia es un ejemplo único y
solitario, en una población de tamaño significativo, de una política sobre
prostitución que sí funciona. En el 2003, el gobierno de Escocia, con miras
a reformar su propio enfoque a la prostitución, le encargó a la Universidad
de Londres la elaboración de un análisis integral de resultados de políticas
sobre prostitución en otros países. Además de revisar el programa sueco, el
equipo de investigación seleccionó a Australia, Irlanda y los Países Bajos
a fin de representar varias estrategias orientadas a legalizar y/o regular
la prostitución. No revisó la situación en aquellos países donde la prostitución
está totalmente penalizada, como es el caso en los Estados Unidos, pues el
resultado de dicho enfoque es muy conocido. El mundo ya está bien familiarizado
con las fallas y la futilidad del mecanismo de arrestar prostitutas y dejarlas
en libertad para luego volver a arrestarlas.
Tal como lo reveló el estudio encargado a la Universidad
de Londres, los resultados en los estados bajo revisión que habían legalizado
o regulado la prostitución fueron tan desalentadores como la penalización
tradicional, o tal vez aún más. En cada caso los resultados eran drásticamente
negativos.
Según el estudio, la legalización y/o regulación
de la prostitución condujeron a:
- un drástico aumento en todas las facetas de
la industria del sexo,
- un marcado incremento en el involucramiento
del crimen organizado en la industria del sexo,
- un dramático aumento en la prostitución infantil,
- una explosión en la cantidad de mujeres y
niñas extranjeras traficadas hacia la región, así como
- indicaciones de un incremento en la violencia
contra las mujeres.
En el estado de Victoria, Australia, donde fue
creado un sistema de prostíbulos legalizados y regulados, hubo tal explosión
en la cantidad de éstos que la capacidad del sistema para regularlos fue de
inmediato abrumada, y con igual rapidez esos establecimientos se convirtieron
en un nido de crimen organizado, corrupción y crímenes relacionados. Además,
las encuestas de las prostitutas que trabajan bajo sistemas de legalización
y regulación revelan que ellas mismas continúan sintiéndose coaccionadas,
forzadas e inseguras en este negocio.
Una encuesta de prostitutas legales bajo la política
de legalización en los Países Bajos muestra que el 79 por ciento de ellas
dice querer salir de la industria del sexo. Y aunque cada uno de los programas
de legalización/regulación prometieron ayuda para aquéllas que deseaban abandonar
la prostitución, esa ayuda jamás se concretó en ningún grado significativo.
En contraste, el gobierno sueco sí cumplió con proveer amplios fondos para
servicios sociales destinados a ayudar a prostitutas que querían salir de
la industria. El 60 por ciento de las trabajadoras sexuales en Suecia aprovechó
los bien financiados programas y tuvo éxito en abandonar el comercio sexual.*
* El informe íntegro del gobierno de Escocia
acerca de políticas sobre prostitución puede ser leído en www.scottish.parliament.uk
Entonces, ¿por qué nadie intentó esto antes?
Con el éxito de Suecia alumbrando el camino con
tal claridad, ¿por qué otros países no están adoptando rápidamente ese plan?
En realidad, algunos sí lo están haciendo. Tanto Finlandia como Noruega están
a punto de seguir esos pasos. Y si Escocia escucha los consejos de su propio
estudio, también irá en esa dirección. Pero la respuesta a la pregunta de
por qué otros países no están apurándose a adoptar el plan de Suecia probablemente
sea la misma que respondería por qué los gobiernos no han probado antes la
solución sueca.
Considerar a las prostitutas como víctimas de
coerción y violencia por parte de hombres requiere que un gobierno primero
pase de ver la prostitución desde la óptica masculina a verla desde los ojos
de las mujeres. Y los países, en su mayoría si no es que prácticamente todos,
continúan viendo la prostitución y cualquier otro asunto desde una óptica
predominantemente masculina.
Suecia, en contraste, ha sido líder en promover
la igualdad de las mujeres durante mucho tiempo. En 1965, por ejemplo, penalizó
la violación dentro del matrimonio. En los Estados Unidos, hasta en la década
de 1980 había estados que aún no habían hecho ese reconocimiento fundamental
del derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo. Suecia también destaca
por tener la más elevada proporción de mujeres en todos los niveles del gobierno.
En 1999, cuando aprobó la trascendental ley sobre prostitución, el Parlamento
sueco estaba conformado casi en un 50 por ciento por mujeres.
La política sobre prostitución de Suecia fue originalmente
diseñada y cabildeada por las organizaciones de albergues para mujeres. Luego
la promovieron y lucharon por ella, en un esfuerzo bipartidario, las singularmente
poderosas y numerosas parlamentarias suecas. Y el país no se ha detenido ahí.
En el 2002 aprobó legislación adicional que complementaba la ley original
sobre prostitución. Ese año, la Ley de Prohibición del Tráfico Humano para
el Propósito de Explotación Sexual llenó algunos de los vacíos que había en
la legislación previa y fortaleció aún más las facultades del gobierno para
perseguir a la red que rodea y apoya la prostitución, como reclutadores, transportadores
y anfitriones.
¿Por qué no copiamos aquí el éxito de Suecia?
Aunque quizás sea cierto que los Estados Unidos
y otros países aún están mucho más inmersos que Suecia en la oscuridad patriarcal,
no hay razón por la que no puedan impulsar ahora cambios de políticas como
los que esa nación ha realizado. La belleza del asunto es que una vez que
se ha abierto el terreno y la prueba del éxito ha sido establecida, tendría
que ser mucho más fácil convencer a otros de ir por ese mismo camino.
Traducción por Laura E. Asturias / Guatemala
leasturias@itelgua.com
Se autoriza copiar y distribuir esta información siempre y cuando el crédito
y el texto se mantengan intactos.
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