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(LA
INVOLUCION ALIMENTARIA. LOS BENEFICIOS DE LOS ALIMENTOS NATURALES
Y LA IMPORTANCIA DE LAS FIBRAS)
Por el Dr. Juan Emilio Vidales, médico clínico, especialista
en Medicina Interna
VIVIMOS
MAS AÑOS PERO ENVEJECEMOS PREMATURAMENTE
Antes de pasar a
hablar de las dietas, haremos algunas reflexiones respecto de la oxidación del
oxígeno en las células del organismo y su efecto con relación a los procesos
de envejecimiento. En los últimos años, los avances en medicina demostraron
que la utilización del vital oxígeno por parte de las células del cuerpo humano,
implica en sí mismo el riesgo natural del envejecimiento. En efecto, en el metabolismo
del oxígeno se generan radicales libres llamados subperóxidos,
que son tóxicos para las propias células y que forman parte del proceso de involución
senil. La alimentación artificial y la falta de ingesta de fibras y de ciertos
compuestos elementales que contienen elementos protectores, favorecen enormemente
este proceso, de por sí fisiológico.
Sin entrar en mayores detalles técnicos ó químicos, digamos
que los radicales
libres atacan a las células y desencadenan procesos
patológicos prematuramente.
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La alimentación natural previene la mala combustión del oxígeno, por así
llamarla y favorece el metabolismo celular armonioso y cuidado. |
Existen en la naturaleza
sustancias que se denominan antioxidantes,
en el propio organismo circulan y están en equilibrio dentro de las células,
algunos compuestos que se han identificado con estas características. Son ejemplo
de ello las vitaminas C y E, los beta carotenos y ciertos compuestos con grupos
fenoles que se llaman flavonoides.
Una alimentación rica en sustancias antioxidantes, en principio, favorecería
el normal metabolismo celular y prevendría el efecto tóxico de los radicales
libres.
Más adelante daremos una amplia información acerca del contenido de antioxidantes
en la naturaleza y la posibilidad de una ingesta cuantiosa y oportuna sin necesidad
de tener que recurrir a suplementos artificiales y costosos.
Conviene aclarar aquí que la expectativa de vida al nacer se ha incrementado
notablemente a través del último siglo, especialmente en los países desarrollados
del mundo, pero ello no está relacionado directamente con una mejor alimentación.
Paradojalmente podríamos decir que se vive más, pero no se vive mejor. |
¿POR QUÉ EXISTEN TANTAS Y DIFERENTES DIETAS?
Todos intentamos
hacer dieta alguna vez.
Así, no es difícil escuchar de un amigo con cierta cara de preocupación: empezaré
el régimen el lunes. Los resultados generalmente son desalentadores,
desde la mala elección de la dieta, pasando por las invitaciones a cenar, los
almuerzos de trabajo y las eventuales hipoglucemias tras los primeros ayunos
no programados, hasta la buena elección pero la imposibilidad de concretarla
por razones muy variadas, como la falta de tiempo, el trabajo en horas del almuerzo,
etc.
Todo ello hace que cada tanto tiempo nos veamos en la necesidad de probar con
otra nueva dieta. A juzgar por lo que se ofrece en el mercado, no tendremos
problema en volver a intentar cada lunes de todo el resto de nuestra vida, ya
que las dietas son tantas, tan variadas y representan un formidable negocio
económico, que en este preciso momento seguramente ya se están inventando muchas
más.
Algunos hasta pretenden que en 48 horas nos transformemos en expertos lectores
y asimiladores de equivalencias calóricas y fórmulas alimenticias. Hay tres
razones para el fracaso y van juntas, primero: las tablas no son exactas porque
se componen de las cantidades totales y no separan lo digerible de lo no digerible;
la segunda: nadie puede estar pendiente de la alimentación al nivel de un especialista
con calculadora porque seguramente nos generará estrés, angustia, resentimiento
y rechazo a corto o mediano plazo; por último, nadie puede comer por mucho tiempo
lo que no le gusta (léase lo que no está acostumbrado a comer desde que nació),
ya que de igual forma que la segunda razón, también le generará rechazo.
La moda alimentaria constituye una industria multimillonaria y supone
la forma más extendida de charlatanismo en numerosos países del mundo,
incluyendo EEUU. |
Por desgracia, la
desinformación nutricional es frecuente y entre las causas más importantes se
encuentran, afirmaciones falsas, falta de acreditación de experiencia por parte
de los profesionales y educación nutricional inadecuada de los profesionales
sanitarios. La Asociación Americana de Colegios Médicos afirmó que el 60% de
los médicos que se gradúan no reciben una educación nutricional satisfactoria.
La comunidad política no repara en leyes adecuadas para que el consumo de nutrientes
sea el necesario para la población y continúa protegiendo a la industria de
la mala alimentación. Muchas veces se hacen propagandas sobre
aspectos beneficiosos de supuestos alimentos sin la debida comprobación científica,
lo que constituye un engaño o fraude, que rápidamente es tomado por la población
como verdad por efecto mágico de la difusión publicitaria dirigida.
Existen aspectos y grupos muy bien diferenciados sobre los cuales la industria
orienta su penetración comercial; por ejemplo el envejecimiento fisiológico
y los ancianos. Hacia ellos se dirigen pociones de alimentos y suplementos de
vitaminas y minerales con supuestos efectos antioxidantes y bioenergizantes.
En tal sentido se pregona el consumo de 400 UI de vitamina E sintética por día,
cuando en realidad se necesitan solamente 8 UI y se halla de sobra en alimentos
protectores (400 UI diarias pueden resultar perjudiciales). Lo mismo ocurre
con la artrosis y la artritis: se recomiendan cientos de productos con altas
dosis peligrosas de vitaminas, minerales y suplementos dietéticos, cuando en
realidad lo importante es bajar de peso y adecuar la alimentación hacia el aporte
global de nutrientes en forma balanceada y completa.
Otro blanco son los deportistas, se recomiendan cantidades suplementarias de
vitaminas, minerales y proteínas. También se suelen prescribir o favorecer la
autoprescripción de anabólicos.
Todo es inútil y puede perjudicar a la persona, más aún los anabólicos
que de por sí pueden provocar insuficiencia hepática, alteraciones
hormonales sexuales, alteraciones psíquicas, elevación de colesterol,
atrofia testicular, detención de crecimiento e hipertensión arterial. |
Las vitaminas y suplementos
minerales pueden usarse en cantidades controladas, pero no son necesarios si
se ajusta la alimentación y las raciones diarias al tipo de deporte y entrenamiento.
Los obesos son quizá los más perjudicados por las dietas publicitadas, hacia
ellos se destina una batería de fraudes nutricionales y curas milagrosas que
difícilmente al hombre común le hayan pasado inadvertidas.
Desde las manipulaciones dietéticas basadas en proteínas y grasas (cetogénesis),
dietas hipocalóricas extremas, electroestimuladores localizados, choques eléctricos
musculares, hasta píldoras de espirulina (un alga), anfetaminas y peligrosos
bloqueantes de la absorción, que aunque de acción transitoria, provocan un síndrome
secundario de mala absorción.
Las enfermedades crónicas, el SIDA, el cáncer y muchas otras patologías degenerativas,
también son el blanco preferido de los trabajadores de la nutrición; aquí también
tenemos desde la famosa macrobiótica con todas sus deficiencias minerales y
vitamínicas, hasta la megadosis de vitaminas postuladas como anticancerígenas.
Aquí vale hacer una reflexión sobre el llamado laetrile
o vitamina B17 o amigdalina, compuesto que se transforma en cianuro y puede
intoxicar en vez de combatir el cáncer, como se cree.
Pero basados en la obesidad y el sobrepeso específicamente, las palabras dieta
o régimen son vocablos que se utilizan para definir una prescripción alimentaria
con un principio y un final, de allí que al comenzar a practicarla se está comenzando
también a pensar en lo que se va a poder comer cuando se termine la dieta o
régimen. Consciente o inconscientemente esto es así y ello se suma a las razones
antes expuestas por lo que las dietas se reinician, se cambian, se modifican
y se abandonan. Hay un fenómeno que tiene que ver con nuestra filogenia y que
vale la pena relatarlo aquí. Existe un reflejo muy antiguo, que se cree proviene
de la época de las cavernas, allá donde era fácil encontrarse con períodos de
hambruna y el organismo se debía acostumbrar a guardar, así como guardan los
osos cuando hibernan para poder aguantar sin comer. Cuando iniciamos una dieta
generalmente perdemos muchos kilos en pocos días y luego se nos hace más difícil.
Pero al abandonarla y volver al tiempo a intentarla, nuestro organismo memoriza
aquel reflejo, lo interpreta como un período de hambruna y comienza a guardar
y depositar grasa haciendo difícil la pérdida de peso. Esto explicaría por qué
cuantas más veces reiniciamos una dieta, más difícil se nos hace bajar de peso.
Entonces: debemos asumir que la dieta actual no es buena y que la única forma
de asegurarnos el éxito es a través de un cambio radical, comprendiendo que
debe ser así y que ello no admite transgresiones ya que los alimentos no nos
deben gratificar sino alimentar.
Las personas que no se convencen de ello, intentan nuevas dietas y pierden
tiempo y dinero, generándose además numerosas frustraciones, tras
lo cuál, probablemente vuelven a ingerir más grasas e hidratos de
carbono refinados que antes de empezar la primera dieta. |
También ocurre lo
mismo con cualquiera de las dietas que se publican en los diarios, que se ven
por televisión o que se ofertan por cualquier medio de difusión; esas que le
recomiendan los amigos de los amigos de los conocidos de siempre. Claro, Ud.
debe darse cuenta que en estos casos las dietas se recomiendan al inicio o recién
terminadas; procure observar a ver si escucha a alguien recomendar una dieta
después de dos o tres meses de haberla terminado: se asombrará al darse cuenta
que ésta recomendación difícilmente aparecerá.
LA
FORMA CORRECTA DE ALIMENTARSE
La única forma de
alimentarse correctamente es adquiriendo el hábito que debió haberse desarrollado
desde la infancia y para ello Ud. debe entender que ninguna dieta puede lograr
vencer en el corto o mediano plazo a todas aquellas poderosas razones que hemos
explicado y que nos llevan a fracasar. De la misma manera que hoy una persona
disfruta comiéndose una milanesa a caballo o un flan con abundante dulce de
leche, mañana debería gozar comiendo un tazón de fibra con yoghurt descremado
frutado o una sopa de avena
con fibra
de salvado de trigo y verduras variadas, o ensaladas de decenas de legumbres
y vegetales con diferentes combinaciones, pescados
de mar con aderezos nutritivos, pasas de uva, nueces,
quesos blandos, galletas de trigo o de arroz integral, aceitunas, manzanas asadas
y muchas otras delicias que se irán descubriendo en el nuevo mundo de la alimentación
natural. Esto no significa que una persona no puede volver a comer los manjares
que tan rigurosamente las civilizaciones se encargaron de difundir; cuando el
hábito sano se haya establecido en nuestras vidas y nuestro organismo comience
a responder fisiológicamente a las adaptaciones de la vida cotidiana, podremos
volver a comer muchos variados y deliciosos platos elaborados, pero seguramente
ya no será lo mismo y hasta probablemente más placentero aún.
Pero, si no se racionaliza el cambio, no puede conseguirse; si no se ayuda no
se lo obtendrá. La libertad que da moverse con 5 kilos menos es muy apreciable
y las ventajas de poder comenzar a realizar una actividad física que nos gratifica
son aún más importantes y a su vez multiplicadora del beneficio de la buena
alimentación en sí.
Cuando pase algún tiempo se dará cuenta que los manjares que
ayer creía ver en ciertos platos tentadores llenos de grasas, hidratos
refinados y proteínas desequilibradas, hoy los apreciará en platos
fuertes armónicos, adecuados, balanceados y de calidad superior. |
Las metas a lograr
incluyen traspasar barreras y marcas que antes no se hubieran imaginado, como
por ejemplo recorrer 10 kilómetros en bicicleta, caminar o correr 4 kilómetros,
no sentirse pesado después de las principales comidas, dormir sin sobresaltos,
tener buen
sexo, no tener dolores de cabeza, fortalecer su tono muscular, respirar
aire fresco y sentir la expansión de su tórax como un símbolo de pureza, y elevar
básicamente el concepto de las pequeñas y elementales cosas que hacen todos
los días a la felicidad; como por ejemplo, la risa, la mirada tierna y la buena
disposición.
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