Orígenes, construcción y constitución de la pasión y el fanatismo
 

El edipo infinito (Parte II)
Autor: Pedro Bugani
pedrobugani@infovia.com.ar
pedrobugani@hotmail.com

La insoportabilidad del Ser como respuesta a la ausencia-inexistencia de Padres.

Pero si este Espacio Paterno-Filial se encuentra muy perturbado o altamente conflictuado, el Niño-Niña a través de los signos, mensajes, datos de la realidad, de sus sentimientos y de sus vivencias inscribe todas estas “llegadas de perturbación y ausencias paternas” en una Clave, que luego es interpretada por un Código también construido por él en estas instancias. Interpretación que básicamente dice: “Mis padres no me quieren. Mis padres no están. A mis padres no les importo.”

Desencuentros y padecimiento de la ausencia

Estos niños, además de tener ya una larga historia de desencuentros afectivos con sus padres, padecen ahora mediatizado este no ser querido, este no ser atendido, este no ser escuchado o este no estar de los padres en la Aventura Edípica que él está llevando en el Espacio Edípico.

Sabemos bien que esta Aventura Edípica en un Devenir Constructivo perturbado del Complejo de Edipo por momentos torna sospechosa, incierta, indescifrable e insegura la relación afectuosa con sus padres en el Espacio Paterno-Filial.

Un niño/a que en un mismo acto comprobara que sus vivencias no son sólo sospechas, sólo incertidumbres, o sólo incapacidad de él para descifrar lo que ocurre; un niño/a que comprobara que tampoco es inseguridad ni es un conflicto de la relación afectuosa con los padres; un niño/a que llega a sentir creer y confirmar que sus padres reales, los padres del Espacio Paterno-Filial, verdaderamente no lo quieren a él como Niño o Niña y que no les interesa como Hijo-Hija; un niño/a que siente que sus padres no lo atienden o no están disponibles para que él concurra con sus dolores, sus angustias, sus desazones, sus culpas, sus tribulaciones; es un niño/a que atribuye todas estas terribles desventuras a las travesías, aventuras y luchas que están ocurriendo en el Espacio Edípico.

La razón, el motivo, las realidades y la verdad de esta situación de horror

Este niño/a mal interpreta que las travesías, aventuras y luchas Edípicas son razón, motivo, realidades y verdad del horror que ocurre entre él / ella y sus padres.

Con esa atribución de origen, verdad, realidades y motivos llega a la creencia incontrastable y entra en un estado de desesperación enorme, en un hondo dolor insoportable e insufrible para su edad, para su resistencia emocional y para su tolerancia. Estado emocional que de ninguna manera lo puede afrontar y sostener en el Espacio Paterno-Filial.

Otro error interpretativo

Toda esta insoportable desventura del Ser tampoco la puede pensar, simbolizar y seguir registrando como que este abismo  se abre y ocurre entre él / ella y los padres.

Padres que deberían estar ahí para amarlo/a, porque es justo y es necesario que reciba algo de ese afecto, de ese apoyo y de ese sostén que necesita, que demanda y clama.

Esta insoportabilidad del propio Ser, esta imposibilidad absoluta de sostener emociones, símbolos, pensamientos, convicciones y realidades de no ser querido y amado por sus padres, y la certeza que éstos no están ni estarán jamás, generan en el niño-niña una mutación, una traslación tremenda y sin retorno, una Huida desde el Espacio Paterno-Filial hacia el Espacio Edípico.

Desesperación, Búsqueda, Huida y Metamorfosis.

La verdad y la realidad de su justa búsqueda es sentirse querido por sus padres. El justo reclamo de su dolor insoportable debería ser calmado por sus padres. El niño/niña implora que de alguna forma su angustia sea  contenida. Transido de dolor, perdido cual Nibelungo, clama porque su desesperanza rota sea de alguna manera reparada. Y cree en su desesperación que estos gritos al viento encontrarán un eco en el Espacio Edípico, constituyendo así una irreversible metamorfosis.

Y ante este tremendo fuego de dolor, de desesperación, de desamor, de desamparo, de incomprensión, de no ser escuchado, de ausencia, cree que puede encontrar eco y ser calmado en conjunción con todo lo que se despliega en el Espacio Edípico.

Por eso  y para ello va a producir una migración compleja de todo el Pueblo de los desamores, de las desatenciones, de las faltas, de los gritos sin escucha y de ese desierto de “almas” que lo contenga. Todo ese Pueblo de desamores el niño lo hace migrar del Espacio Paterno-Filial, a otro territorio, el Espacio Edípico.

Un Espacio inhabitable

Lamentablemente el niño desconoce que ese otro territorio hacia el cual, como Moisés, lleva a todos los habitantes del Espacio Paterno-Filial, es un Espacio inhabitable para estos emigrantes. El niño-niña está, sin saberlo, constituyendo el Edipo Infinito; es como un Moisés que alienta a salir y conduce a todo un pueblo de un Espacio Enemigo hacia una Tierra Prometida. Sin embargo, esta migración es imposible, es como querer llevar hombres y mujeres a habitar en las profundidades de un mar. Es imposible que el pueblo de los desamores que habita el Espacio Paterno-Filial - por sus realidades, por su orden, por su sentido, por sus significatividades, pueda sobrevivir en el Espacio Edípico. No puede sobrevivir en las realidades Guiadas por el Sentido y las significatividades Sexuales, y por la Constitución de la Ley que ordena al Espacio Edípico.

Las migraciones en busca de “Amor” o el doble fuego de las “Ganas” y el “Amor”

Así, con esta mutación, con esta migración del “pueblo de los afectos desoídos”, en la búsqueda desesperada del “amor paternal-maternal”, el pequeño o la pequeña constituyen en el Espacio Edípico un doble fuego.

Este doble fuego se produce entre las “Ganas Sexuales” y la “Búsqueda del Amor”. Ahora bien, ese “amor” que busca nada tiene que ver con el verdadero sentimiento de amor. Por el contrario, representa la carencia afectiva que el niño padece en el Espacio Paterno-Filial, con su padre y su madre, y que ahora busca conseguir en el Espacio Edípico.

Una primera consecuencia

Así podemos afirmar que estas nuevas realidades, sentido, significatividades y condiciones  producen la transformación del propio Espacio Edípico, y que por irrupción de “sus nuevos habitantes”, las Ganas nunca se van a constituir y a construir como Deseo Sexual.

De aquí en más van a quedar obturadas:

1. la creencia de unir ilusión y realidad en un destino común y
2. que esas Ganas intensas e irrefrenables de reunirse con el Destinatario Erótico Edípico o la Destinataria Erótica Edípica se consumen por la Construcción del Deseo Sexual en el placer común y a través de esa zona privilegiada: los genitales.

Segunda consecuencia

También quedará trunca la creída ilusión de hacer juntamente con el Destinatario Erótico Edípico esa obra última y magnífica de la existencia, ese canto a la vida humana: la obra viviente del Bebé en común.

El Edipo sigue transcurriendo

El niño-niña Edípicos, en un Devenir constructivo coherente del Complejo operan con una lógica constitutiva también coherente, guiados por unas Ganas, una ilusión y una creencia férreas de que ese Destino Edípico inexorablemente va a ocurrir. Esta vehemencia creativa - junto con la trama más o menos coherente de la Ley- habilita que el Edipo siga transcurriendo.

En el Devenir constructivo del Espacio Edípico los Niños-a Edípicos-as creen que el deseo, el placer, el goce, y el hijo, con el Destinatario Erótico van a ocurrir. Hay una creencia, una esperanza, una ilusión y un destino cierto de que eso va a ocurrir. Esto se inscribe en un Espacio marcado por las características de la Construcción del Deseo Sexual, de la Búsqueda del Placer y del Goce, cuyos caminos están signados, permitidos y habilitados en su devenir, porque hay una Ley que se va constituyendo, sosteniendo, permitiendo y habilitando que este Complejo de Edipo se siga construyendo, al mismo tiempo que la Ley se constituye como tal.

La Ley establece su fuerza

En algún momento esta Ley establece su fuerza, su convicción y su sentido. Entonces lleva al niño por los caminos de la aceptación. La aceptación y sujeción a la Ley le posibilitan la construcción de un Deseo Sexual libre, exogámico, conforme a un goce permitido, creativo, legal, y a su vez, fértil y fecundo.

Construido este Deseo Sexual sujeto a La Ley, e identificado con quienes son sus progenitores, el niño podrá reunir la verdad y la realidad con el Deseo Sexual y con La Ley en un Espacio común.

La búsqueda desesperada de afecto en la Construcción del Edipo

A los elementos que constituyen esta trama del Complejo de Edipo y Ley, en esta perturbación que conceptuamos como el Edipo Infinito, se le van a incorporar en el Espacio Edípico: una búsqueda, una demanda, una desesperada instancia de búsqueda de afecto, de exigencia de “amor” (no exactamente amor, sino un afecto desesperado que el niño-niña no puede soportar en su propio Ser ni en el Espacio pertinente que corresponde a los afectos - el Espacio Paterno-Filial que es el lugar de la verdad y de la articulación de realidades, significatividades bajo un sentido pertinente: la función y la labor paterno-materna -).

Es en las relaciones entre padres e hijos en donde las demandas de afecto, amor, contención, socorro, etc., verdaderamente transcurren instaladas en el Espacio Paterno-Filial. Pero el niño o la niña, debido a su endebles afectiva, no puede sostener ni afrontar el desdén afectivo paterno-materno en ese Espacio. Una insoportabilidad del Ser lo abruma, no puede admitir lo que las reiteradas y variantes realidades le muestran una y otra vez,  y que él / ella va inscribiendo – a su pesar - en una Clave: ”no hay cariño”, “no hay sostén”, “no hay cuidado”, “no hay escucha”. Así, constituye un Código que lo lleva a interpretar las inscripciones en esa Clave como: ” no me quieren o no les importo, no les intereso”.

0Demandas hacia el Destinatario de las Ganas del Edipo

Toda esta carencia que era una demanda global hacia los padres, la transforma en una búsqueda, en una exigencia pertinaz hacia uno de los padres. Esta demanda de amor va a ser migrada al Espacio Edípico y va a coincidir, precisamente, con el Destinatario de las Ganas del Edipo.

En este Destinatario Erótico Edípico confluirán:

1. Las Ganas Sexuales y las búsquedas propias del Complejo Edipo aunque, en este caso, perturbadas.
2. Las demandas de amores y desventuras afectivas que no han tenido respuesta en el Espacio Paterno filial con ninguno de los dos padres.

Esto es ya la Constitución del Edipo Infinito.

 

*Pedro Bugani.
La Plata, Argentina
Psicólogo Clínico - Recibido en la Universidad de La Plata en 1970.
Ex Docente de la Universidad Nacional de La Plata: Departamento de Psicología:
Cátedra de Psicología Profunda (Psicoanalítica) Coordinador de Grupos, Coordinador de Seminarios.
Cátedra de Psicología Social II: Profesor Adjunto.

 

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