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El edipo infinito (Parte III)
Autor: Pedro Bugani
pedrobugani@infovia.com.ar
pedrobugani@hotmail.com
El
Destinatario Erótico caído a Objeto sexual
Entonces
confluye en el Destinatario Erótico Edípico -caído hacia objeto
sexual-:
1.- el querer ser amado
2.1.- el obtener una respuesta a las fervientes Ganas Sexuales
2.2.- su irrenunciable e intensa búsqueda de creación de un
bebé con el Objeto Sexual Edípico del otro sexo.
Ahora
van a tener Ganas Sexuales y van a buscar imperativamente
ser correspondidos en sus demandas de afecto, de atención
y de interés amoroso por parte del mismo Personaje Edípico
que es, a su vez, Destinatario Erótico caído a Objeto Sexual.
De este modo, ambos fuegos,
los afectos y las Ganas Sexuales,
arden
en un mismo Personaje- Objeto Sexual
y
en un mismo Espacio: el Espacio Edípico.
Espacio
Edípico que produce dentro de sí también una mutación y una
metamorfosis, dado que no puede contener en sí estas dos búsquedas
y estos dos recorridos.
Una
metamorfosis en la Trama constituyente del Edipo
Por
todo ello, la personita Edípica deja de ser primordialmente
quien está construyendo o quien está construyéndose como pequeño/a
Sujeto sexual para constituirse en alguien que ha producido
una metamorfosis en la trama constituyente del Edipo.
Volvemos
a recordar que esa Trama constituyente del Complejo de Edipo,
que crea un Devenir en un Espacio Simbólico único y singular:
el Espacio Edípico, es la posibilidad construcción de:
una Fase de la Construcción de la Sexualidad,
de la constitución del Deseo Sexual,
de la articulación de este Deseo Sexual en la Poética Erótica
de la Seducción para hacer crecer y nacer un Deseo Sexual
en el otro-Otro.
Este proceso se enmarca signado por la constitución de una
Ley que es lo que rige y habilita articuladamente todas
estas construcciones edípicas.
El
Edipo Infinito y la Ley
La
Ley, (en estos casos de perturbación que conceptuamos como
El Edipo Infinito, si bien está muy deficitariamente constituida),
alcanza para ligar confusamente:
1.- la Prohibición de las Ganas Sexuales hacia el Destinatario-Objeto
Sexual Edípico
con
2.- las demandas exigentes y desesperadas de Amor
dirigidas hacia el mismo Personaje Edípico Destinatario-Objeto
Sexual
en
3.-el Espacio Edípico, ahora mutado y con metamorfosis en
su constitución.
El
niño/niña (hijo-hija) con esta demanda exigente de una respuesta
que no ha encontrado, ha salido, con desesperanza, a buscarla
en el Espacio Edípico.
La debilidad del niño-niña, su vulnerabilidad, así como su
intensa necesidad, no le han permitido afrontar en el Espacio
Paterno-Filial la ausencia, la inexistencia de padres para
responder ante la demanda de contención, de afecto, de atención,
de interés, de ser querido, de importar como hijos, etc..
Huida
y reclusión en el Espacio Edípico
Entonces
el niño-niña afectivamente quebrado, ilusoriamente muta
su demanda de amor y produce esta huida de toda relación que
pueda darse en el Espacio Paterno-Filial. Esto es abarcativo
de ella como Hija o de él como Hijo con los Padres y los vínculos
pertinentes, que están guiados por la verdad, por las realidades
y por las significatividades con sentido paterno-materno.
Esta
mutación y esta huida del Espacio Paterno-Filial hace que
todo se desarrolle en el Espacio Edípico.
Así, se produce una metamorfosis tanto en lo que podría haberse
constituido como Deseo Sexual, en todos los aspectos: como
encuentro y consumación gozosa y placentera; como, por supuesto,
en una incorporación paulatina de la Ley, que posibilita,
ordena y rige la construcción del Complejo de Edipo.
Esta
metamorfosis convierte al Edipo en un laberinto sin salida
Esta
metamorfosis convierte al Edipo en un laberinto sin salida,
en lo que denominamos conceptualmente el Edipo Infinito.
Simplemente, al estar en un Edipo que es un laberinto sin
salida, se torna Infinito al Edipo.
Este Edipo Infinito se instala para el niño-niña en reemplazo
1.- del camino hacia la Construcción Edípica del Deseo Sexual
2.- de la constitución del Destinatario Erótico típico del
Edipo
3.- de su articulación a la Ley. Ley Primera y Fundante
de los Seres Humanos como tales.
4.- Impide el sujetamiento final a la Ley, con la liberación
y la salida pertinente del Laberinto-Complejo de Edipo, que
dicho sujetamiento habilita.
El
laberinto que conduce al Edipo Infinito y la agonía
del Deseo Edípico
El
Deseo Edípico ocurre porque esta Ley que hemos instaurado
seres humanos en algún tiempo de nuestra existencia, para
señalar prohibiciones e indicaciones, nos ha convertido precisamente
en tales en seres humanos definitivos, posibilitando que,
en determinado momento, el hombre sea Hombre y la mujer sea
Mujer.
La
búsqueda afectiva metamorfoseada en Pasión
El
niño-niña busca ahora ese Amor de
padres, ese afecto intenso, esa disponibilidad nunca hallada
en el Espacio Edípico, donde la imposibilidad de hallar
a tornado en trágica esa búsqueda.
El niño-niña convierte y fusiona
1.- las Ganas Sexuales
2.- la Búsqueda Afectiva y de Amor
3.- dentro de un mismo Espacio Edípico Metamorfoseado
en Pasión.
La
Pasión es: fusión, mutación y metamorfosis
de
1-. Las Ganas Sexuales
2.1-. La búsqueda afectiva intensa
2.2-. La demanda de Amor
En
un Espacio que no es apropiado para 2.1, y 2.2 cuyas verdades,
realidades, significatividades y sentido no se corresponden
con una Ley precaria que trata de ordenar la búsqueda del
placer sexual.
Esta no-correspondencia transforma
mediante mutación y metamorfosis a las Ganas Sexuales,
a la Búsqueda Afectiva y a la Demanda de Amor
en una fusión que llamamos Pasión.
Habitaciones
vacías, destino sin habitante o flecha sin blanco
A
través de esta fusión pasional y en la metamorfosis de la
esencia y de la verdadera Imago Erótica Paterno Edípica, el
pequeño o la pequeña ya no sólo busca un amante o una amante,
sino que busca una amada o un amado en ese Destinatario Erótico
Edípico. También, busca ser correspondido por el Destinatario
con un Amor Paterno o Materno.-
En
esta mezcla explosiva, el Edipo está destinado a no ocurrir
como tal, aunque sí a ser transitado en muchas de sus
instancias. Y, también, esta destinado a no concluir.
Pero
este no ocurrir del Complejo de Edipo en el transitar del
Edipo Infinito es totalmente diferente al no ocurrir de los
Deseos Edípicos y sus ilusiones al final de un Complejo de
Edipo habilitado y posibilitante de la Ley.
El
sentido de la Seducción en la Construcción Edípica
Recordemos
que en el Complejo de Edipo - que es llevado adelante por
la construcción del Deseo Sexual, el Destinatario Erótico
de ese Deseo Sexual, las búsquedas de un encuentro y de un
goce con ese Destinatario Erótico- se dará básicamente esa
constitución compleja de fantasías y símbolos que van
a constituir el Deseo, como también el mensaje de ese Deseo:
la Poética Erótica o Seducción. El intento de despertar
y de hacer nacer el Deseo Sexual del Otro mediante el mensaje
poético-erótico es el destino de la Seducción.
El
sí rotundo de la Ley en la Construcción Edípica
En
esta travesía del Deseo y la Sexualidad en pos de una ilusión,
se puede soportar y se soporta la paulatina revelación que
esa ilusión del Destino Edípico en algún momento no va a ocurrir,
no puede ocurrir. Mejor dicho, es Ley Humana que los deseos
edípicos no deben consumarse ni ocurrir.
Pero,
conjuntamente, esta Ley indica y afirma un Sí rotundo:
no ocurriendo tu ilusión de Destino Edípico, va a
ocurrir aquello que te va a liberar para siempre a vos, a
ti, en tu sexualidad,
1.- en tus deseos, en tus posibilidades de despertar deseos
en todos los otros que no te están prohibidos, y consumarlos,
2.- y en tu admiración de fecundidad, de fertilidad y de construcción
de la vida misma, y crearla.
En
busca del Destinatario Erótico permitido por la Ley
Cuando
en el Orden de la Ley - en el cual transcurre todo esto- vos
aceptes y te sujetes a esta Ley, entonces Tu Deseo Sexual
Sujetado a la Ley va a ser verdad, va a ser posible consumarlo
en el placer de la realidad, así como las consecuencias de
ese Deseo que son la creación de una vida.
Esto
habla de la prohibición del placer en el tiempo de las búsquedas
y deseos sexuales con la persona deseada Edípica.
A su vez es la indicación inexorable de que el niño-niña deberá
esperar un largo tiempo para que la Indicación que habilita
a la realización y consumación sexual exogámica pueda ser.
Estas esperas y frustraciones solo son soportadas, y en parte
elaboradas, según puedan constituirse las circunstancias de
un Devenir Edípico constructivo no perturbado.
Si
a las esperas y frustraciones tolerables, ¡se le suman...!
Ahora,
si a esto se le suma
la desesperada búsqueda de satisfacción, de correspondencia,
la necesidad de afecto,
una demanda de amor con exigencia de ser correspondida por
un padre que ahora se ha tornado Padre Edípico (o Madre Edípica),
Demandas exasperadas que corresponden a otro Espacio
y se ordenan por otro Orden absolutamente diferente al de
la Ley...
Las
Demandas Exasperadas caerán bajo la prohibición de la Ley
De
este modo ocurre
1.-que esta necesidad de satisfacción y correspondencia de
afecto, esta demanda de amor
2.-al ser migradas y trasladadas al Espacio Edípico
3.-y superpuestas a un Destinatario Erótico Edípico
4.- ocurrirá que este Destinatario será interdicto legalmente
y portará en si mismo la traza del no.
Por
lo tanto al superponer sexualidad y demanda de amor en un
Destinatario destinado a ser prohibido legalmente como tal,
por extensión irreversible también se va a decir
que no, otra vez, a esta búsqueda de afecto, de
ser querido, de ser escuchado y atendido o reconocido, o amado
por esos padres ahora Edípicos.
El
desdichado niño-niña del Edipo Infinito se une
trágicamente con un Destinatario que lleva la tacha,
que lleva la impronta de que en algún momento la Ley le va
a tener que decir: Con este Destinatario, no.
Este Destinatario no te corresponde; te corresponden
todos los otros, pero éste te está prohibido.
*Pedro
Bugani.
La Plata
Argentina
Psicólogo Clínico- Recibido en la Universidad de La Pata en
1970.
Ex Docente de la Universidad Nacional de La Plata: Departamento
de Psicología:
Cátedra de Psicología Profunda (Psicoanalítica) Coordinado
de Grupos, Coordinador de Seminarios.
Cátedra de Psicología Social II: Profesor Adjunto.
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