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16.
Dr. Freud, siguiendo con esta entrevista: continuamente aparecen
distintos desprendimientos del psicoanálisis: unos con teorías
que parecen explicar todo el comportamiento con fórmulas lógicas,
otros alejando al ser humano de lo animal, etc. Piezas muy
importantes de su teoría como el complejo de Edipo, que según
se desprende de sus trabajos son una condición para que ‘algo’
sea llamado psicoanálisis, sufren modificaciones conceptuales
de muy largos efectos.
S.F.:-“[...]la multitud
dará sin duda una entusiasta bienvenida a semejante[s] doctrina[s],
que no admite[n] complicaciones, no introduce nuevos conceptos
de difícil comprensión, nada sabe de lo inconsciente, elimina
de un tajo el problema de la sexualidad que a todos oprime,
se limita a poner en descubierto tretas con que la gente pretende
vivir cómoda. Es que la multitud es ella misma cómoda, exige
un solo motivo como explicación, no agradece a la ciencia
sus resultados provisionales, quiere tener soluciones simples
y saber allanados los problemas”.
[2]
[No me cansaré de insistir en
que] “Aquel que prometa a la humanidad liberarla de
la humillante sujeción sexual, sean cuales fueren las tonterías
que se le ocurra decir, será considerado como un héroe.”
[3]
“Todas las modificaciones que
[usted menciona que se han] emprendido en el psicoanálisis
emanan del propósito de eliminar lo chocante en los complejos
familiares a fin de no reencontrarlo en la religión y en la
ética. La libido sexual fue sustituida por un concepto abstracto
que, hay derecho a aseverarlo, permaneció como algo misterioso
e inasible para sabios y para necios por igual. El complejo
de Edipo se entendió sólo <<simbólicamente>>;
en él la madre significó lo inalcanzable a lo cual debe renunciarse
en aras del desarrollo de la cultura; el padre, a quien se
da muerte en el mito de Edipo, es el padre <<interior>>
del que es preciso emanciparse para devenir autónomo. Otras
piezas del material de las representaciones sexuales sufrirán,
qué duda cabe, parejas reinterpretaciones en el curso del
tiempo”. [4]
“Cuando oímos decir [...] que
el complejo del incesto es sólo simbólico, que no tiene
existencia real, y que el salvaje no siente gana ninguna
por una vieja bruja,
[5] [estamos tentados a interpretar a esas teorías como
logros de la represión]”
17. ¿Usted considera que el
psicoanálisis explica todo lo humano?
S.F.:-“[...]entiendo
que una cosmovisión es una construcción intelectual que soluciona
de manera unitaria todos los problemas de nuestra existencia
a partir de una hipótesis suprema; dentro de ella, por tanto,
ninguna cuestión permanece abierta y todo lo que recaba nuestro
interés halla su lugar preciso. Es fácilmente comprensible
que poseer una cosmovisión así se cuente entre los deseos
ideales de los hombres. Creyendo en ella uno puede sentirse
más seguro en la vida, saber lo que debe procurar, cómo debe
colocar sus afectos y sus intereses de la manera más acorde
al fin.
Si tal es el carácter
de una cosmovisión, la respuesta es fácil para el psicoanálisis.
Como ciencia especial, una rama de la psicología -psicología
de lo profundo o psicología de lo inconsciente-, es por completo
inepta para formar una cosmovisión propia; debe aceptar la
de la ciencia. Pero la cosmovisión científica ya se distancia
notablemente de nuestra definición. Es cierto que también
ella acepta la unicidad de la explicación del mundo, pero
sólo como un programa cuyo cumplimiento se difiere al futuro.
En lo demás se distingue por caracteres negativos: la limitación
a lo que es posible averiguar aquí y ahora, y la tajante desautorización
de ciertos elementos que le son ajenos. Asevera que no existe
otra fuente para conocer el universo que la elaboración intelectual
de observaciones cuidadosamente comprobadas, vale decir, lo
que se llama <<investigación >>; y junto a ellas
no hay conocimiento alguno por revelación, intuición o adivinación.
Parece que esta concepción estuvo muy cerca de obtener general
aceptación en los últimos decenios. Estaba reservado a nuestro
siglo descubrir el presuntuoso argumento de que semejante
cosmovisión es tan pobre como desconsoladora, que descuida
las exigencias del espíritu y las necesidades del alma humana.
Nunca se rechazará con
la suficiente energía este argumento. Es por completo insostenible,
pues espíritu y alma son objeto de investigación científica
exactamente como lo son cualesquiera otras cosas ajenas al
hombre. El psicoanálisis posee un título particular para
abogar aquí en favor de la cosmovisión científica, puesto
que no puede reprochársele haber descuidado lo anímico en
la imagen del universo. Su contribución a la ciencia consiste,
justamente, en haber extendido la investigación al ámbito
anímico. Por lo demás, la ciencia quedaría muy incompleta
sin una psicología de esta clase. Y si se acoge en la ciencia
la exploración de las funciones intelectuales y emocionales
del ser humano (y de los animales), se demuestra que nada
resulta alterado en la postura general de la ciencia,
que no surgen nuevas fuentes del saber ni métodos para la
investigación. Tales serían, de existir, la intuición y la
adivinación, pero es lícito incluirlas tranquilamente entre
las ilusiones, los cumplimientos de mociones de deseo. También
se discierne con facilidad que aquellos reclamos de cosmovisión
sólo tienen una base afectiva. La ciencia toma noticia de
que es la vida anímica de los hombres la que crea esas demandas,
está presta a pesquisar sus fuentes, pero no tiene el menor
motivo para considerarlas justificadas. Al contrario, se ve
llevada a excluir del saber todo lo que es ilusión, resultado
de esas demandas afectivas”. [6]
“Opino que el psicoanálisis
es incapaz de crear una cosmovisión particular. No le hace
falta; él forma parte de la ciencia y puede adherir a la cosmovisión
científica. Pero esta apenas merece ese grandilocuente nombre,
pues no lo contempla todo, es demasiado incompleta, no pretende
absolutismo ninguno ni formar un sistema. El pensamiento
científico es todavía muy joven entre los hombres, elevado
es el número de los grandes problemas que no puede dominar
todavía. Una cosmovisión edificada sobre la ciencia tiene,
salvo la insistencia en el mundo exterior real, esencialmente
rasgos negativos, como los de atenerse a la verdad, desautorizar
las ilusiones. Aquel de nuestros prójimos insatisfecho
con este estado de cosas, aquel que pida más para su inmediato
apaciguamiento, que se lo procure donde lo halle. No se lo
echaremos en cara, no podemos ayudarlo, pero tampoco pensar
de otro modo por causa de él. “ [7]
18. Dr. Freud, ¿qué relación
establece entre la filosofía y la ciencia psicoanalítica?
S.F.:-"...es indispensable
ejercer aquí la crítica y proceder mediante desautorizaciones
y rechazos. Es inadmisible decir que la ciencia es un campo
de la actividad espiritual, mientras que la religión y la
filosofía son otros tantos, por lo menos de igual valor, donde
la ciencia no tiene que entremeterse; que todos ellos tienen
igual derecho a la verdad y cada quien es libre de escoger
la fuente de su convencimiento y el lugar en que depositará
su creencia. Semejante opinión se considera particularmente
noble, tolerante, amplia y libre de prejuicios estrechos.
Por desgracia es insostenible, comparte todos los rasgos nocivos
de una cosmovisión de todo punto acientífica y en la práctica
equivale a ella. Lo cierto es que la verdad no puede ser tolerante,
no admite compromisos ni restricciones; la investigación considera
como propios todos los campos de la actividad humana y no
puede menos que criticar sin miramientos cualquier invasión
ensayada por otro poder." [8]
“La filosofía no es opuesta a
la ciencia, ella misma se comporta como una ciencia; en parte
trabaja con iguales métodos, pero se distancia de ella en
tanto se aferra a la ilusión de poder brindar una imagen del
universo coherente y sin lagunas, imagen que, no obstante,
por fuerza se resquebraja con cada nuevo progreso de nuestro
saber. Desde el punto de vista del método, yerra sobrestimando
el valor cognitivo de nuestras operaciones lógicas y, tal
vez, admitiendo otras fuentes del saber, como la intuición.
Hartas veces no nos parece injustificada la burla del poeta
(H.Heine), cuando dice acerca del filósofo:
<<Con sus gorros
de dormir y jirones de su bata
tapona los agujeros
del edificio universal>>“ [9]
“Los analistas, en cambio,
no pueden desmentir que son del linaje del pensamiento científico
exacto y se cuentan entre sus sostenedores. Penetrados
de la máxima desconfianza hacia el poder de las mociones de
deseo de los hombres, contrariando las tentaciones del principio
del placer, están dispuestos a sacrificarlo todo para conseguir
una partícula de certeza objetiva: sacrificar el refulgente
brillo de una teoría sin lagunas, la empinada conciencia de
poseer una cosmovisión acabada, la tranquilidad del alma que
una motivación de anchas bases daría a un obrar ético y acorde
a fines. En vez de eso, se conforman con unos jirones fragmentarios
de conocimiento y unos supuestos básicos no del todo delimitados,
a la espera de cualquier remodelamiento. En lugar de acechar
el momento que les permitiría sustraerse de la coerción de
las leyes físicas y químicas conocidas, los anima la esperanza
de que aparezcan leyes naturales más abarcadoras y que calen
más hondo, a las que están dispuestos a someterse. Los analistas
son en el fondo unos mecanicistas y unos materialistas incorregibles,
aunque quieren cuidarse de robar a lo anímico y a lo mental
sus peculiaridades todavía desconocidas. Y si abordan
la indagación del material oculto, ello sólo se debe a que
por ese medio esperan discriminar definitivamente, de la realidad
material, los productos del deseo de los hombres.”
[10]
19. Antes, lo psíquico era
equivalente a lo conciente ¿donde queda ubicado el psicoanálisis
al transformarse en una psicología de lo inconsciente?
S.F.:-“Mientras que
la psicología de la conciencia nunca salió de aquellas series
lagunosas, que evidentemente dependen de otra cosa, la
concepción según la cual lo psíquico es en sí inconsciente
permite configurar la psicología como una ciencia natural
entre las otras. Los procesos de que se ocupa son en
sí tan indiscernibles como los de otras ciencias, químicas
o físicas, pero es posible establecer las leyes a que obedecen,
perseguir sus vínculos recíprocos y sus relaciones de dependencia
sin dejar lagunas por largos trechos-o sea, lo que se designa
como entendimiento del ámbito de fenómenos naturales en cuestión-.
Para ello, no puede prescindir de nuevos supuestos ni de la
creación de conceptos nuevos, pero a estos no se los ha de
menospreciar como testimonios de nuestra perplejidad, sino
que ha de estimárselos como enriquecimientos de la ciencia;
poseen títulos para que se les otorgue, en calidad de aproximaciones,
el mismo valor que a las correspondientes construcciones intelectuales
auxiliares de otras ciencias naturales, y esperan ser modificados,
rectificados y recibir una definición más fina mediante una
experiencia acumulada y tamizada. Por tanto, concuerda
en un todo con nuestra expectativa que los conceptos fundamentales
de la nueva ciencia, sus principios (pulsión, energía nerviosa,
entre otros), permanezcan durante largo tiempo tan imprecisos
como los de las ciencias más antiguas (fuerza, masa, atracción)”.
[11]
20. Profesor, ¿cómo influye
en la verosimilitud de los resultados del psicoanálisis. el
hecho de que el objeto a investigar sea el mismo que investiga?
S.F.:-“Todas las
ciencias descansan en observaciones y experiencias mediadas
por nuestro aparato psíquico; pero como nuestra ciencia tiene
por objeto a ese aparato mismo, cesa la analogía. Hacemos
nuestras observaciones por medio de ese mismo aparato de percepción,
justamente con ayuda de las lagunas en el interior de lo psíquico,
en la medida en que completamos lo faltante a través de unas
inferencias evidentes y lo traducimos a material conciente.
De tal suerte, establecemos, por así decir, una serie complementaria
conciente de lo psíquico inconsciente. Sobre el carácter forzoso
de estas inferencias reposa la certeza relativa de nuestra
ciencia psíquica. Quien profundice en este trabajo hallará
que nuestra técnica resiste cualquier crítica.” [12] .
21.¿Usted sabe que los que
se vieron obligados a reconocer algo del valor del psicoanálisis
le critican ahora su lento progreso?
S.F.:-“En efecto,
el camino de la ciencia es lento, [...], laborioso. Es algo
que no se puede desconocer ni modificar. No asombra que
los señores del otro partido estén descontentos; es que están
mal acostumbrados: con la Revelación todo les ha sido mucho
más fácil. El progreso en el trabajo científico se consuma
exactamente como en un análisis. Uno aporta al trabajo ciertas
expectativas, pero se ve precisado a refrenarlas. Por medio
de la observación se averigua algo nuevo ora aquí, ora allí;
los fragmentos no concuerdan al comienzo. Se lucubran conjeturas,
se crean construcciones auxiliares que uno retira cuando no
se corroboran, hace falta mucha paciencia, estar presto para
todas las posibilidades, renunciar a convencimientos prematuros
bajo cuya compulsión acaso se pasarían por alto factores inesperados,
y al final todo ese gasto recibe su recompensa: los hallazgos
dispersos se compaginan, se consigue inteligir toda una pieza
del acontecer anímico, esa tarea queda lista y se está libre
para abordar la siguiente. Sólo del auxilio que el experimento
significa para la investigación es forzoso privarse en el
análisis. “ [13]
La ciencia psicoanalítica
va desarrollándose lentamente, “.no crea que nació así
de golpe, como si fuera un sistema filosófico. La hemos
desarrollado muy poco a poco, luchando largo tiempo para conseguir
cada pieza, y la modificamos de continuo en estrecho contacto
con la observación, hasta que por último cobró una forma en
que parece servirnos para nuestros fines. Hace algunos años
habría debido revestir esa doctrina con otras expresiones.
Desde luego, no puedo garantizarle que su actual forma de
expresión será la definitiva. Usted sabe que la ciencia
no es ninguna revelación; carece, aunque sus comienzos
ya estén muy atrás, de los caracteres de precisión, inmutabilidad
e infalibilidad, tan ansiados por el pensamiento humano. Pero,
así como es, es todo lo que podemos tener. Admita usted que
nuestra ciencia es muy joven, apenas de la edad del
siglo, y se ocupa del asunto quizá más difícil que pueda plantearse
a la investigación humana; [...].” [14]
NOTA DEL EDITOR: debido a la extensión de este apasionante
reportaje es que se ha decidido publicarlo en tres entregas
y la última se publicará en un próximo mes.
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