*José Kaplan [1]
22.
Dr. Freud, ¿cómo ve las cosas en nuestra época postmoderna
donde progresan muchas terapias alternativas con altos componentes
mágicos?
S.F.:- El recelo ante lo nuevo no debería
tener lugar en la labor científica. La ciencia, siendo siempre parcial e insuficiente,
está destinada a perseguir sus vicisitudes en nuevos descubrimientos y en
nuevas concepciones.
"Una de las cosmovisiones [científicas actuales]
es, por así decir, un correlato del anarquismo político, acaso una irradiación
de él. Es cierto que nihilistas intelectuales de este tipo ya existieron
antes, pero en el presente parece habérseles subido a la cabeza la teoría
de la relatividad de la física moderna. Sin duda, parten de la ciencia; pero
se las ingenian para empujarla a su autosupresión, al suicidio; le imponen
la tarea de quitarse de en medio ella misma mediante la refutación de sus
pretensiones. Con harta frecuencia se tiene la impresión de que ese nihilismo
no es más que una postura temporaria que se mantiene hasta el cumplimiento
de esa tarea. Eliminada la ciencia, se puede difundir por el espacio así despejado
alguna clase de misticismo o, de nuevo, la vieja cosmovisión religiosa.
De acuerdo con la doctrina anarquista, no existe absolutamente ninguna verdad,
ningún conocimiento cierto sobre el mundo exterior. Lo que hacemos pasar por
verdad científica no es más que el producto de nuestras propias necesidades,
tal como por fuerza se manifiestan bajo las cambiantes condiciones exteriores;
vale decir: es, también una ilusión. En el fondo, no hallamos sino lo que
nos hace falta, sólo vemos lo que queremos ver. Y no podemos hacer otra cosa.
Puesto que no existe el criterio de verdad, la concordancia con el mundo exterior,
no interesa a qué opiniones adhiramos. Todas son verdaderas y falsas por igual.
Y nadie tiene el derecho de imputar error a los demás.
Para un espíritu de orientación epistemológica
podría resultar tentador pesquisar los caminos y los sofismas por los cuales
los anarquistas consiguen amañarse tales conclusiones finales. Forzosamente
se chocaría en ese intento con situaciones parecidas a las que derivan del
consabido ejemplo: Un cretense dice <<Todos los cretenses son mentirosos>>,
etc. Pero yo no tengo ni ganas ni aptitudes para internarme más a fondo
en esto. Sólo puedo decir que la doctrina anarquista suena tan grandiosamente
superior mientras se refiere a cosas abstractas; fracasa al primer paso en
la vida práctica [2] ". Y
no intente usted darme literatura en lugar de ciencia" [3]
Por otro lado la inclinación hacia teorías pseudocientíficas
parece ser irresistible; en lo personal me veo obligado frecuentemente a rehusar
mi colaboración en publicaciones dedicadas a tales estudios, que aparecen
continuamente. Aunque desecho mi colaboración creo comprender de dónde deriva
la pujanza que estas corrientes tienen. Es una de las expresiones de la desvalorización
que, después de la catástrofe universal de las guerras, ha afectado todo lo
establecido. Nos encaminamos hacia esa magna conmoción y esta son muestras
de los tanteos que se hacen en esa dirección aunque no sabemos las dimensiones
que tendrá. También es un intento de compensación para recuperar en otro terreno
-ultraterreno o el de un supuesto volver a la naturaleza- todo el encanto
que ha perdido la existencia en esta tierra. A pesar del progreso de las ciencias
observamos con desilusión que el hombre sigue viviendo mal y sigue destruyéndose.
El mismo progreso de las ciencias a veces produce una reacción estuporosa:
por ejemplo, el descubrimiento del «radium» confundió tanto como amplió, las
posibilidades de explicación del mundo físico, y las nociones de la denominada
teoría de la relatividad han tenido en muchos de sus incomprensivos admiradores
el efecto de socavar su confianza en la verosimilitud objetiva de la ciencia.
En más de una ocasión el propio Einstein tuvo ocasión de protestar contra
semejante tergiversación. [4]
23. Dr. Freud, en un grupo de investigación
psicoanalítica me recomendaron que utilizara el método estadístico para el
estudio del significado psicoanalítico de los símbolos. ¿De qué método se
valió Ud.?
S.F.:-“Yo respondo: partiendo de fuentes
muy diversas, de los cuentos tradicionales y mitos, de los chascarrillos y
chistes, del folklore (vale decir: el saber sobre las costumbres, usos, refranes
y canciones de los pueblos), del lenguaje poético y del lenguaje usual. Este
mismo simbolismo se presenta por doquier, y en muchos de estos lugares lo
comprendemos sin más instrucción. Si estudiamos con detalle estas fuentes,
encontraremos tantos paralelos con el simbolismo onírico que nos veremos llevados
a dar por ciertas nuestras interpretaciones”
[5]
24. ¿Pero ese estudio lo pueden llevar a cabo
los psicoanalistas por ellos mismos?
S.F.:-“[...] pueden ustedes figurarse cuanto
más rica e interesante resultaría una colección así [ de símbolos] si fuera
emprendida, no por diletantes como nosotros, sino por los verdaderos especialistas
en la mitología, la antropología , la lingüística, el folklore”
[6]
25. Prof. Freud: ¿cuál es la verdadera naturaleza
de lo psíquico?
S.F.:-“Pues bien; sobre eso nada sabemos,
y desde el trasfondo de esa ignorancia, envuelto en profundas tinieblas, nuestras
escasas intelecciones se recortan harto mezquinas. Nos hemos aproximado aquí
al secreto de lo psíquico, en verdad todavía no revelado. Suponemos, según
estamos habituados a hacerlo por otras ciencias naturales, que en la vida
anímica actúa una clase de energía, pero nos falta cualquier asidero para
acercarnos a su conocimiento por analogía con otras formas de energía .”
[7]
26. Dr. Freud: usted es hijo de un siglo, el
XIX, en el cual las ciencias lograron un gran desarrollo produciendo enormes
progresos, como por ejemplo, en la biología, la teoría de la evolución que
sabemos que fue muy considerada por usted. La técnica, en cierto sentido hija
de las ciencias, también produjo cambios espectaculares. Usted ocupó un lugar
en el laboratorio de Fisiología de Brücke, quien había jurado con Dubois-Reymond
que “no existen en el organismo otras fuerzas activas que las fuerzas físicas
y químicas corrientes. En aquellos casos que, por el momento, no pueden ser
explicados por estas fuerzas, se deben buscar de hallar la forma o vía específica
de la acción de estas últimas, mediante el método físico-matemático, o bien
suponer la existencia de nuevas fuerzas, iguales en dignidad a las fuerzas
físico-químicas inherentes a la materia, y reductibles a la fuerza de atracción
y repulsión. [8] Esta
postura, ¿la arrastró al propio psicoanálisis?
S.F.:-“Nuestro supuesto de un aparato psíquico
extendido en el espacio, compuesto con arreglo a fines, desarrollado en virtud
de las necesidades de la vida, aparato que sólo en un lugar preciso y bajo
ciertas condiciones da origen al fenómeno de la conciencia, nos ha habilitado
para erigir la psicología sobre parecidas bases que cualquier otra ciencia
natural, por ejemplo la física. Aquí como allí, la tarea consiste en descubrir,
tras las propiedades del objeto investigado que le son dadas directamente
a nuestra percepción (las cualidades), otras que son independientes de la
receptividad particular de nuestros órganos sensoriales y están más próximas
al estado de cosas objetivo conjeturado. Pero a este mismo no esperamos poder
alcanzarlo, pues vemos que a todo lo nuevo por nosotros deducido estamos precisados
a traducirlo, a su turno, al lenguaje de nuestras percepciones, del que nunca
podemos liberarnos. Ahora bien: esos son, justamente, la naturaleza y el carácter
limitado de nuestra ciencia. Como diríamos en física: si tuviéramos una vista
aguzadísima hallaríamos que los cuerpos en apariencia sólidos consisten en
partículas de tal y cual figura, magnitud y situación recíproca. Entretanto,
ensayamos acrecentar al máximo la capacidad de operación de nuestros órganos
sensoriales mediante unos recursos auxiliares artificiales, pero es lícita
la expectativa de que al fin tales empeños no harán variar la situación. Lo
real-objetivo permanecerá siempre <<no-discernible>>. La ganancia
que el trabajo científico produce respecto de nuestras percepciones sensoriales
primarias consiste en el intelección de nexos y relaciones de dependencia
que están presentes en el mundo exterior, que en el mundo interior de nuestro
pensar pueden ser reproducidos o espejados de alguna manera confiable, y cuya
noticia nos habilita para <<comprender>> algo en el mundo exterior,
preverlo y, si es posible, modificarlo. De manera en un todo semejante
procedemos en el psicoanálisis. Hemos hallado el recurso técnico para llenar
las lagunas de nuestros fenómenos de conciencia, y de él nos valemos como
los físicos de la experimentación. Por este camino inferimos cierto número
de procesos que en sí y por sí son <<no-discernibles>>, los interpolamos
dentro de los que son conscientes y cuando decimos, por ejemplo: <<Aquí
ha intervenido un recuerdo inconsciente>> esto quiere decir: <<Aquí
ha ocurrido algo por completo inaprehensible para nosotros, pero que si nos
hubiera llegado a la conciencia sólo habríamos podido describirlo así y así>>
Desde luego que en cada caso singular queda sujeto
a la crítica averiguar con qué derecho y con qué grado de certeza emprendemos
tales inferencias e interpolaciones, y no se puede desconocer que la decisión
ofrece a menudo grandes dificultades, que se expresan en la falta de acuerdo
entre los analistas. Ha de hacerse responsable de ello a la novedad de la
tarea, también a la falta de capacitación, pero además a un factor particular
inherente al asunto mismo, a saber: que en la psicología no siempre se trata,
como en la física, de cosas del mundo que podrían despertar sólo un frío interés
científico.”. [9]
27. ¿Cómo se lleva a cabo el intercambio entre
los muchos psicoanalistas que existen en el mundo?
S.F.:-“Los miembros de la API [Asociación
Psicoanalítica Internacional] se reúnen cada dos años en congresos donde se
pronuncian conferencias científicas y se deciden cuestiones de organización.
[...] Los afanes de sus miembros toman, a partir de lo común a todos, diferentes
direcciones. Unos ponen el acento en la aclaración y profundización de los
conocimientos psicológicos, otros se dedican a cultivar los nexos con la medicina
interna y la psiquiatría. En lo que se refiere a la práctica, una parte de
los analistas se han propuesto como meta lograr el reconocimiento del psicoanálisis
por las universidades y su inclusión en los planes de enseñanza de la medicina;
otros se conforman con permanecer fuera de esos institutos, y no quieren que
el valor pedagógico del psicoanálisis se vea relegado por su significación
médica. De tiempo en tiempo sucede que un colaborador del análisis se aísle
en el empeño de imponer uno solo de los descubrimientos o puntos de vista
psicoanalíticos a expensas de todos los demás. Pero el conjunto trasmite la
reconfortante impresión de un serio trabajo científico de elevado nivel.” [10]
28. Hasta ahora sus explicaciones, a
pesar de ser algo difíciles para la manera habitual de entender las cosas
y bastante intrincadas y tortuosas, me han resultado interesantes. Yo sé que
usted es un espléndido docente, ¿podría encontrar una manera más segura y
fácil de explicar todo esto de modo tal que se pueda difundir más?
S.F.:-”No, justamente por ser ustedes
principiantes quise mostrarles nuestra ciencia tal como es, con sus escabrosidades
y asperezas, con sus requerimientos y reparos. Yo sé, en efecto, que en ninguna
ciencia las cosas son de otro modo, y particularmente en sus comienzos no
pueden ser de otro modo. También sé que la enseñanza suele empeñarse en ocultar
al principio a los alumnos estas dificultades. (...)...Aquel a quien el todo
le parezca demasiado trabajoso e incierto, o esté habituado a certidumbres
mayores y deducciones más elegantes, no necesita seguir acompañándonos. Aunque
opino que deberá dejar en paz en general los problemas psicológicos, pues
temo que no encuentre transitables aquí esos caminos exactos y seguros que
está dispuesto a recorrer. Además, es ocioso que una ciencia que tiene algo
para ofrecer ande requiriendo audiencia y partidarios. Son sus resultados
los que tienen que hacerla acreedora al beneplácito, y puede aguardar hasta
que ellos impongan atención”.
[11]
"...me guió el propósito de no sacrificar
nada en aras de una simplicidad, una perfección y un acabamiento aparentes,
de no escamotear los problemas ni desmentir las lagunas e incertidumbres.
En ningún otro ámbito del trabajo científico sería lícito ufanarse de tales
designios de sobriedad y modestia. Dondequiera se los considera obvios, y
el público no espera otra cosa. Ningún lector de una exposición de astronomía
se sentirá desilusionado ni desdeñará a esa ciencia porque se le muestren
los límites más allá de los cuales nuestro conocimiento del cosmos se pierde
en lo nebuloso. Sólo en la psicología ocurre de otro modo; aquí sale a la
luz en toda su dimensión la constitucional ineptitud del ser humano para la
investigación científica. Parece que de la psicología no se piden progresos
en el saber, sino satisfacciones de otra índole; se le reprocha cada problema
irresuelto, cada incertidumbre admitida. Quien ame a la ciencia anímica, deberá
aceptar también tales inclemencias." [12]
29.Una última pregunta, ¿Qué balance hace Ud.
de su obra?
S.F.:-”Así pues, echando una ojeada retrospectiva
a la obra de mi vida, puedo decir que he sido el iniciador de muchas cosas
y he prodigado numerosas incitaciones de las que algo saldrá en el futuro.
Yo mismo no puedo saber si será mucho o poco. Pero tengo derecho a formular
la esperanza de haber abierto el camino a un importante progreso en nuestro
conocimiento”. [13]
"...debemos ser pacientes y esperar que la
investigación cuente con otros medios y tenga otras ocasiones. También hay
que estar preparados para abandonar un camino que se siguió por un tiempo,
si no parece llevar a nada bueno. Sólo los creyentes que piden a la ciencia
un sustituto del catecismo abandonado echarán en cara al investigador que
remodele o aun rehaga sus puntos de vista. En cuanto a lo demás, un poeta
(Rückert) nos consuela por la lentitud con que progresa nuestro conocimiento
científico:
<<Lo que no puede tomarse volando
hay que alcanzarlo cojeando.
......................................
La Escritura dice: cojear no es pecado>>" [14] .
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Me traje de recuerdo de esa entrevista una pequeña
Venus romana de bronce del siglo 1 d.C. mirándose al espejo, un perfumero
etrusco de bronce también (siglo III a.C.) con dos caras, una de una ménade
y la otra de un sátiro, y algunas fotos en colores: una al golpear la puerta
de entrada y otra estando en el consultorio. Debido a que todo el tiempo en
que se desarrolló la entrevista estuvimos solos en la casa, las fotos en las
que salió él las saqué yo y aquellas en las que salí yo las sacó él. Eso explica
el hecho de que ni él ni yo tengamos fotos en las cuales estemos juntos.
Me impresionaron todas las reliquias arqueológicas
que había en su casa. Al despedirme, en el caminito que iba desde la puerta
de la casa hasta la puerta del jardín que daba a la calle me esperaba una
periodista, hermosa, delgada y altísima, del Daily Telegraph a quien le dije,
entre otras cosas, que los británicos debían saber que allí en Marsfield Gardens
20 había un pequeño Museo Británico o que allá, en Russell Street, había un
gran Museo de Freud.
El timbre sonaba con cierta insistencia. Yo creía
que era ella la que había estado tocando el timbre pero
mientras hablábamos, y ya fuera de la casa, lo seguí oyendo
...hasta que me desperté. Era mi secretaria que volvía de
hacer un trámite. Mientras ella salió, yo me había dormido.
Frente a mí, sobre el escritorio, están las cosas que me
traje de recuerdo de la casa de Freud: la estatuilla, el
perfumero y las fotos. Había soñado...creo.