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Autor: Eduardo García Dupont
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Ficha Técnica
Título original: “Une Liaison Pornographique”.
Protagonistas: Natalie Baye y Sergi López.
Dirección: Fréderic Fonteyene. |
Síntesis Argumental
“Un hombre
y una mujer acuden a su cita en una cafetería. Los dos saben lo que
quieren: un partenaire anónimo con quien saciar sus deseos sexuales,
sin compromisos, bajo el férreo pacto de no saber nada de la vida
del otro. La química es instantánea, pero con la continuidad de los
encuentros el pacto comienza a diluirse, inevitablemente se genera
un vínculo que los excede y pone al descubierto los más íntimos sentimientos”.
“Ambientada en los
extraños tiempos que corren y con una cámara que desnuda la relación
de los protagonistas, el director se atreve a relatar con maestría
una historia de amor distinta donde los personajes terminan involucrándose
mucho mas allá de sus propias intenciones”. |

¡Hay el amor, el amor, el amor!
¡Cuánto nos hace hablar!; ¡cuánto pensar!; ¡cuánto sentir!; ¡cuánto jugar!;
¡cuánto morir!; ¡cuánto vivir!
A manera de un delirante
y tragicómico juego significante en nuestra lengua pensando en lo que la clínica
y la vida nos enseñan, podríamos sostener que:
“Si un novio,
fue alguien que “no-vió”, por aquello de la ceguera del amor.
Y una “no-via” fue alguien que dijo ¡no a la vía!
de sus deseos, su libertad y su subjetividad, es altamente probable, que
cual repetición del vínculo “es-tragante” con su madre, ella logre por
fin consumar un buen “matri moño”, (un moño con la madre), repitiendo
dicho estrago con él.
A su vez, si la mujer es un Nombre del Padre para el hombre, o
su sínthoma, o su verdad, por fin a aquella mujer que alguna vez
amó la convierta tristemente en su “esposa”, connotando la posición del
obsesivo que al rebajar el deseo del Otro a su demanda, construya su propia
prisión, a merced del Amo invisible que tan bien puede encarnarse en ella: “la
patrona”.
Entonces, por esas cosas de la neurosis, por esos argumentos incestuosos,
por esa trama edípica que nos trama, ambos “con-yugues”, soporten, el
yugo juntos y sostengan el “casa-miento”, en una suerte de
un: en casa, miento. Para por fin advertir que compraron el meterse,
cuando acordaron en “compro- meterse”, y practiquen la burla a
la adultez en un descarado “adulte-rio”. Bajo el viejo slogan de que
si el “matri-moño” son duras cadenas que llevan ambos “esponsales”,
tres pueden tirar mejor que dos de las mismas.
Así una vez más, ambos separando lo tierno y lo sensual logren por fin
fuera del hogar, fuera de la familia, una fuerte “pasión” con la que
poder “pade-ser” como “Dios Manda”. ¿Será el castigo de
los “adul-teros” es decir de todos aquellos que pongan los huevos en
el nido pero canten en otra parte, para evitar así ilusoriamente ser “cazados”?
Entonces si él por su obsesión por fin logró convertir a la que un día
amó, en su “esposa”, y ella por su fobia e insatisfacción de haber consumado
un “matri-moño” logró por fin convertir a quien algún día amó,
en un “mar-ido”, (recordemos que desde el punto de vista psicoanalítico
se suele asociar al mar con el símbolo universal de la madre); decimos que nos
encontramos frente a un encuentro-desencuentro estructural: él pide
“esposa”, agregamos para sostener su deseo como imposible, y ella
“mar-ido”, para sostener su deseo como insatisfecho.
Es así como, cada vez más frecuentemente, suele aparecer otra solución
posible en el horizonte: “se-pararse”, intentando “saber-pararse”
ante el horror al desamparo y la pérdida de amor.
Concluimos provisoriamente, que en estas cuestiones “del engaño del amor”,
es decir, en estas cuestiones del en-amor-a-miento, se trate, tal vez, de
aplicar la creatividad y la invención, para poder estar a la altura, y sentir
la belleza del siempre inefable, en-amor-arte.
A esta altura de este juego significante, podemos
formular y dejar abiertas las siguientes preguntas provisorias:
-
¿A qué suerte de pseudo
seguridad, de “malo conocido”, se aferran muchos sujetos, con
des-esperación, aunque esa posición los haga sufrir?
-
¿Tan fácilmente se olvida
el sabio refrán: “a seguro se lo llevaron preso?”.
-
¿No será que esa posición
los estabiliza frente a un mal que suponen peor?
-
O, ¿no será la particular
manera de castigarse por no soportar la felicidad, aunque sea contingente,
en el plano del amor?
-
¿Cómo ser feliz, y superar
la tristeza, la amargura y la infelicidad de los propios padres?
-
¿Cómo ir más allá
de sus desdichas y sufrimientos?
En los casos,
de la segunda respuesta anteriormente mencionada, la de se-pararse, podemos,
a su vez, interrogar:
Porque si
en el proceso no hubo elaboración y un serio trabajo de esta última pregunta,
es probable que se repita el mismo libreto con distintos personajes.
Aunque se ilusionen
muchas veces con que en esta oportunidad si van a darle vía a sus deseos y a
su libertad, y por fin van a ver; ¿acaso la gente que se separa no suele ponerse
nuevamente de no-vía o de no-vió?
Trabajo presentado en el módulo sobre
el amor en el Seminario:
Otros cuatro conceptos fundamentales
del Psicoanálisis: Amor, deseo, angustia y goce”.
En la Asociación de Psicólogos Municipales.
Presentado en el ciclo de conferencias de la Institución “...Del Puente...”,
en el Museo Roca.
Y publicado en el sitio: www.elsigma.com
Y en el sitio del Foro Psicoanalítico de Buenos Aires: www.fpba.or
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