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por
el Licenciado Norberto Litvinoff
La
relación terminó, te separaste, nada parece unirlos, puede que incluso estén
peleados pero las cosas no son tan fáciles por fuera como por adentro.
Claro que no. Porque miles de lazos invisibles te atan a tu ex-pareja, miles
de pequeños hilitos que se rompen y rápidamente se unen de nuevo: seguro que
muchos vienen "de afuera", pero los más duros, los más difíciles,
los que se estiran como una goma y no se acaban nunca, esos, no dudes que vienen
"de adentro".
Por un lado está la
depresión, que es rabia e ira contenidas que se vuelcan hacia adentro, éste
es el momento justo para examinar la situación. Por el otro, aparece todo lo
nuevo, lo imprevisto, lo inmanejable de la nueva soltería, gente nueva, grupos
nuevos, salidas, reuniones, bailes y la tan temida soledad.
La
Palabra casi lo musita, casi lo dice: Sol//ter@ Sol//edad. |
"En
el Mundo hay una Fiesta" y tu nueva soltería te permite acceder plenamente
a ella, pero: ¿estás preparad@ para disfrutarla como corresponde?
¿Te sientes
capaz de enfrentar el desafío sin mirar todo el tiempo hacia atrás? Veamos los
síntomas que te estarían indicando que no, que la separación real no se concretado
en una "separación interior".
Primero
ya lo dijimos: Depresión
y Ansiedad. Luego
también puede expresarse en alteraciones del sueño: dormir poco, insomnio,
dormir mucho, somnolencia. En general toda somatización posterior a la separación
debe entenderse siempre en relación a ésta, como por ejemplo: problemas cardiacos,
sexuales, estomacales, de piel. Hay una serie de conductas muy claras que revelan
infaliblemente ese estado de "no corte", ese estado de unión inconsciente:
saboteo inconsciente o racional a todas las posibles relaciones amorosas nuevas,
temor y resistencia a la intimidad, proyección de los problemas antiguos a toda
relación nueva: la insostenible falsa creencia de que todos los varones. . .
todas las mujeres. . . todas las parejas. . . . ¡son iguales!
Si la
situación se vuelve rápidamente crónica es porque ya es verdaderamente un "duelo
bloqueado" y se endurece y se enquista cada vez más en cada intento frustrado.
Muchas
veces se observa el mantenimiento de secretas relaciones con la ex -pareja con
una negación del daño que eso pueda causar. En casos aun más graves aparecen
dificultades serias: parálisis psicológicas -pese al deseo de estar más activa-,
pensamientos suicidas prontamente reprimidos que vuelven una y otra vez, dietas
que pueden llevar a la anorexia o a la bulimia, como un esfuerzo torturante
para estar a la moda y muchas veces un volcarse racionalísticamente a un trabajo
incansable y abusivo que configura el típico síndrome del workaholic":
el adicto al trabajo.
Y no olvidemos
tampoco a aquellos que viven soñando secretamente una venganza, o peor aun,
los que desperdician su tiempo y su vida en un intento vengativo, que cuando
no termina en la crónica policial, tiene siempre un componente altamente destructivo,
avalado muchas veces por racionalizaciones jurídicas y apoyados por profesionales
que nunca comprendieron el deterioro emocional que estas venganzas producen.
Este verdadero
agotamiento emocional es el responsable de que, la mayoría de los nuevos separados,
rehuyan el contacto íntimo aun cuando lo deseen fervientemente, dejando perplejos
a los demás con sus contradictorias conductas. Esto se ve a veces en las
Páginas de Internet, cuando alguien que aparenta ser invitador y afectivo, tierno
y cálido, responde con miles de evasivas y agresiones a las invitaciones realizadas,
encontrando siempre "la quinta pata al gato" o el "pelo en la
leche" que nos impide volver a empezar. El Cybermundo de Internet, la magia
impresionante de la Web, hace que una persona pueda contactarse con cientos
y quizás miles de personas en pocos meses. Cada nueva frustración reactiva y
profundiza la herida.
Ese es
el caso justamente de Mariana quien desde una Página Web se autoproclamaba "sincera,
cálida y abierta a los vínculos" pero que rechazó las cuarenta cartas que
le llegaron -producto de su llamativa figura- y faltó a la cita con el único
que pudo pasar el filtro exigente que puso a su selección. Con quien sí se encontró
fue con su ex -pareja, y realmente tuvo una noche erótica muy buena, pero a
la mañana siguiente se sintió peor que nunca, al reiterarse la interminable
discusión sobre el no- trabajo de él.
Y es también
el caso de Pedro, un interesante ingeniero que se describía como "compañero,
atento y caballero" pero sólo aceptaba encuentros si se hacían en su domicilio
con excusas banales, con lo cual limitó, obviamente, sus posibilidades de reconexión.
En cambio aceptó salir de su casa para ver a su anterior pareja, la cual le
pidió de forma tan descarada una gruesa suma de dinero, y que ya estaba el plano
judicial, que se descompuso nuevamente con palpitaciones cardiacas.
Por todo
esto es conveniente afirmar que, en cuestiones de separación, es importante
reflexionar muy profundamente en qué grado y medida esa separación está efectivamente
hecha, no sólo por no dañar a los demás, que se acercan ignorantes del verdadero
estado de la relación, sino porque estas idas y vueltas son el peor remedio,
el peor veneno que encadena y sepulta al presunto separado en una eterna y permanente
frustración. Que lo encadena eterna y cruelmente a la monótona repetición con
la misma persona del mismo drama sin solución.
Y esta
reflexión, que debe ser profunda y sincera, tiene que incluir sin duda alguna
las opiniones calificadas que tantas veces nos resistimos a escuchar. Esa opinión
dada con cariño amistoso que sólo puede abrir la puerta para una nueva reconexión
con el mundo.
Licenciado
Norberto Litvinoff, Psicólogo y Sociólogo, Bs. As., Argentina
norcham@fibertel.com.ar
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