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(Publicado en la revista Stylus de Rio
de Janeiro Brasil, y en la página Web del Foro Psicoanalítico
de Buenos Aires:
www.fpba.org)
Autor: Eduardo García Dupont
De
la serie de ideas alusivas a la cura, planteadas por Freud, tales como:
-
Hacer consciente
lo inconsciente.
-
Donde Ello era, el Yo debe advenir.
-
La posibilidad de arribar al juicio adverso o de condenación.
-
El proceso de per - elaboración.
-
No negar la realidad,
como la neurosis, pero esforzarse en transformarla, como la psicosis
en una labor sobre el mundo exterior.
-
La posibilidad de sublimación, en tanto destino de la pulsión,
sin represión.
Y tantas otras que podríamos citar
o conjeturar, tomaré aquella referida a considerar lo patognomónico de la neurosis,
como la inhibición para amar y trabajar, capacidades coartadas por fijaciones
infantiles. Considerando la cura, como un proceso que reintegraría ambas capacidades.
En primera instancia, me basaré
en dos textos freudianos:
a) “La degradación general de la vida erótica”. (1)
b) “Un trastorno de la memoria en la Acrópolis”. (2)
En el primer artículo,
y en lo referido al amor, considera, el maestro vienés, a esta degradación:
“general” (leemos estructural), como consecuencia de haberse conjugado la lógica
edípica, manifestándose en ambos sexos, un clivaje entre la corriente tierna
y la corriente sensual. Se produce, entonces, una disyunción entre enamoramiento
y deseo: “si se ama no se desea, y viceversa”.
En el varón, esto acarrea la dicotomía: madre – puta, verificable en
la ilusoria creencia masculina: “las mujeres son todas putas, menos la madre,
la hermana, y la novia, luego esposa”. Madre – puta, no obstante, pertenecen
al mismo complejo materno, es decir que en el inconsciente no hay inscripción
de vagina, sostendrá Freud, lo que coincidirá con la afirmación lacaniana: “La
Mujer no existe” como significante universal y cultural. Por lo tanto lo femenino
es un enigma para ambos sexos. A lo sumo, la mujer se inscribe en el inconsciente
como puta o como madre. El problema de esta lógica es la disyunción, la “o”.
Esta es la razón estructural, por la que muy pocos varones pueden estar con
una mujer “de puta madre”, como el bien decir español lo indica. Es decir que
puedan estar a la altura de “bancarse” una mujer deseante. Dicho de otra manera,
soportar el deseo de una mujer, que evoca lo enigmático del deseo del Otro, “sexo”.
En la mujer, sostiene Freud, esta degradación se manifiesta como: “la
condición del secreto”. Es decir que necesitarán de relaciones “ilícitas”, reales
o fantasmáticas, para conservar el deseo. Se trata del clivaje entre el padre
protector, heredero por transferencia de la madre nutricia, y el amante pasional,
que tan bien ilustra la película: “Doña Flor y sus dos maridos”.
Otra opción en el varón, es la del “tercero excluido” (3), opción
en la que necesitará de la presencia de otro hombre, que ocupe el lugar del
“marido oficial”, lo que revela, al mismo tiempo, el triunfo secreto sobre el
padre, y, a su vez, su sostenimiento. O, en la mujer, sobre todo en ciertas
modalidades de histeria, la necesidad de la presencia de “la Otra” (4) (5)
(6) que pueda detentar el saber sobre la feminidad, por no soportar ocupar
el lugar aquel que manifiestamente, a su vez reclama: el de ser la única, la
excepcional, la exclusiva, la fuera de serie, y, a nivel inconsciente,
rechazar ocupar el lugar del objeto causa del deseo de un hombre.
En un Lacan bastante avanzado en su obra, en la misma dirección y obedeciendo
a la misma lógica, nos encontramos con dos afirmaciones coincidentes con el
espíritu freudiano:
A) ”El hombre es un estrago
para la mujer” (7), lo que evoca el estrago de la relación madre – hija,
y coincide con la idea freudiana de repetición, en la mujer, en su relación
con el hombre, de su primer vínculo con la madre. (8)
B) “La mujer es un síntoma
para el hombre”, (9) o “La verdad del hombre”. (10) Aquí síntoma
hay que leerlo en sus dos acepciones: como la clásica, evocando su estatuto
de formación de compromiso, o formación del inconsciente, conflicto, transacción,
formación sustitutiva, metáfora, padecimiento, etc. Y síntoma, como sinthome
(11) cuarto nudo que anuda los registros y cumple la función estabilizadora
de uno de “Los Nombres del Padre”, detectable en el decir criollo: “En casa
manda la patrona”. Exactamente, una suerte de patrón normativizante del goce.
Notas del pentagrama
amoroso, solo legibles en clave edípica, cual clave de Sol que regula todas
las variantes. Variantes de una única y fundamental cuestión que Freud brillantemente
sintetiza, en una suerte de frase que indica una posibilidad de cura en el horizonte,
y que propongo que escuchemos en sentido genérico:
“Para que el hombre sea
verdaderamente libre, y con ello digo verdaderamente feliz en su vida erótica,
tiene que vencer el horror al incesto”. (12)
¿Será por esto, que la
sabiduría popular, una vez más nos enseña, y, como matando dos pájaros
de un tiro, escuchamos que, muchas prostitutas, suelen nombrar a sus ocasionales
clientes de dos manera: “bebé” y “papito”?
Concluimos, que si bien la lógica edípica nos constituye; nos dificulta
e inhibe en la posibilidad de amar.
En el plano de la inhibición laboral, y con ello no solo leemos estar
empleado y asalariado, sino, y fundamentalmente, disfrutar con el trabajo y
la producción, como dijera en uno de sus recitados Facundo Cabral: “el
que no trabaja en lo que ama es un desocupado”; el texto que puede ayudarnos,
es el segundo: “Un trastorno de la memoria en la Acrópolis”. (13)
Allí relata Freud sus dificultades para realizar un viaje a Atenas, viaje
muy añorado por su padre, y que jamás pudo efectuar. Concluyendo, en una suerte
de ejercicio de autoanálisis, aunque allí siempre está en juego la dimensión
del Otro, (en este caso se trata de una carta dirigida a Romain Rolland), decimos,
lo difícil que resulta ir “más allá de los límites del padre”, planteando que
allí, en la posibilidad de ir a ese “más allá”, se encuentra la clave del éxito
personal.
Recordemos que Lacan nos plantea que lo que se hereda de un padre son
sus pecados, sus faltas, agregamos, y con ellas cargamos cual nuestra cruz.
(14)
Entonces, en lo referido a ambas inhibiciones, dos fórmulas freudianas,
como esperanza de cura en el horizonte:
A) En el
plano del amor: “Vencer el horror al incesto”. (15)
B) En el
plano del éxito, leemos, laboral, profesional, etcétera: “Ir más allá
de los límites del padre”. (16)
En este sentido escuchemos
la siguiente estrofa del poeta Silvio Rodríguez, en
“Pequeña serenata diurna”
Soy feliz, soy un hombre feliz
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.
En la dirección de lo
que venimos desarrollando, Colette Soler en aquel seminario titulado “Finales
de análisis”, (17), sostuvo que la neurosis es una enfermedad de la
demanda y del saber. El neurótico le demanda amor al Otro para ser, y le supone
al Otro el saber. Proponiendo diferenciar lo incurable de la división subjetiva
de la cura de la neurosis.
Para pensar esta cuestión, me valdré de las operaciones de alienación
y separación de la enseñanza de Lacan, que plantea en el Seminario: “Los
cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis”(18) y en el escrito:
“Posición del Inconsciente”. (19)
La alienación es entre el ser o el sentido, produciéndose en la neurosis,
una elección forzada hacia el sentido, padeciendo de falta en ser, y en la psicosis,
al no consolidarse la operación de alienación, se establece una dirección hacia
el ser, un ser petrificado, y padece de insensatez. En el Seminario: “Lógica
del fantasma” (20), Lacan propone un cuadrángulo que nos permite situar
el movimiento de la operación de alienación. Allí las opciones se establecerán
en términos de: o no pienso o no soy. La elección forzada será hacia el no pienso
donde se sitúa el Ello freudiano, y el objeto “a” lacaniano en su estatuto de
plus de goce. Mediante la operación verdad y la transferencia, habrá un segundo
movimiento hacia el no soy, donde se sitúa el inconsciente freudiano, y el objeto
“a” lacaniano operando como “- j “, es decir: falta y causa.
Por lo tanto, el primer movimiento de la alienación supone el efecto
de falta del sujeto, fading, afánisis. Alienación al significante binario caído
bajo la represión primaria. Es decir que la alienación será al S2, al sentido.
Para suplir este efecto de falta, el sujeto se identifica con el objeto causa
del deseo del Otro; otorgándole esta posición un pseudo self, para Lacan, siempre
el self es falso, ya que su consistencia es la de este objeto postizo, con el
que se identifica el sujeto, para sostener, al mismo tiempo al Otro. (21)
Como advertirán, estamos pensando en la operación de alienación y
su relación con la constitución del fantasma.
Bien, si articulamos ahora esta operación de alienación, con los temas
que venimos trabajando, entendemos de manera lógica y precisa lo que Freud quiso
decir al situar la causa de las inhibiciones en el plano del amor y en el plano
laboral en “fijaciones infantiles”. Más allá de la lógica edípica, más allá
del padre, hay el lenguaje. Entonces, las ”fijaciones infantiles” coinciden
con la operación de alienación, constitutiva de todo sujeto neurótico, y es
la que provoca la inhibición en ambas capacidades.
A) En el amor: el sujeto
al estar identificado al objeto causa del deseo del Otro, en realidad está mas
sometido a las vicisitudes de la demanda de amor al Otro para ser, que a la
posibilidad de amar. Esto nos evoca la afirmación lacaniana: "el
amor es contingente” (22) , agregamos: el problema es que el
neurótico pretende hacerlo necesario.
B) En el plano del trabajo
con satisfacción: a su vez, el sujeto al estar alienado al sentido, le supone
al Otro el saber. El Otro es el que ilusoriamente tendrá el significante que
le falta para restituirle el ser. Lo que estructuralmente lo hace apto para
un análisis, y por ende, para el funcionamiento en el dispositivo, del Sujeto
Supuesto Saber (23), pero lo inhibe para la producción, la creación,
y más allá, la invención, ya que el Otro es el que sabe.
Para concluir, y recogiendo
el guante que Freud nos legara, considero que devolver, (y a esta altura podríamos
reemplazar el significante devolver por el de adquirir), la capacidad de amar
y trabajar, estará relacionado con la operación de separación, segundo paso
lógico de una cura analítica. Ya que estos pasos lógicos constitutivos de la
subjetividad, se reeditan en el devenir de un análisis, lo que coincide con
la afirmación freudiana que concibe al mismo, como una suerte de “segundo
nacimiento”. (24)
Dijimos que el primer paso lógico es el de Falta del sujeto, solidario
a la operación de alienación; el segundo será el de Pérdida del sujeto como
objeto causa del deseo del Otro. Pérdida que implicará una decisión ética de
la que solo cada quién será responsable, adquiriendo el grado de libertad posible
al que conduce el trabajo analítico y que Lacan formula en los siguientes términos:
“SI el sujeto quiere lo que se desea”. (25)
Si éste, elige perderse del lugar de objeto causa del deseo del Otro, tenemos
dos consecuencias: descompleta la ilusoria consistencia del Otro, y le trastabilla
el pseudo ser, proceso no sin el atravesamiento de lo que propongo considerar
como la más radical angustia y tal vez el más desolador desamparo, que evoca
aquel hilflosigkeit, (desamparo originario) (26), que mencionara
Freud. Sólo allí, y como consecuencia de esta operación de separación se arribará
al tercer paso lógico: la Causa del deseo: pasando por fin, el sujeto de la
posición de amado, (demanda de amor), a amante, (posibilidad de amar),
contingentemente. Pasando también de suponerle al Otro el saber, a la destitución
subjetiva, la creación, y más allá, por qué no, la invención.
Pasando de la alienación al sentido, a la separación, y a la libertad
del sin sentido. Como escribiera Homero Expósito en el estribillo de su tango
“Naranjo en Flor”, que podemos escuchar, tal vez, como metáfora del
recorrido de un análisis:
Primero hay que saber sufrir
después amar,
después partir,
y al fin andar sin pensamientos.
Estos pasos lógicos:
Falta, Pérdida y Causa, fueron excelentemente desarrollados por Diana Rabinovich,
en su libro: El deseo del analista. Determinación y libertad.
(27)
Por último quiero vaciar de todo propósito Ideal ambas cuestiones, ya
que no se trata de la banalidad de que el sujeto por fin disfrute con un trabajo
que se adapte a una propuesta neo - liberal de producción, ni que forme una
familia feliz. Una suerte de “yupie” con futuro promisorio para formar
una familia “Ingals” , a la manera del American way of life. Es decir un sujeto
“fálico” por excelencia, pero también “genital y maduramente adaptado”. Me parece
que una vez más, podemos percibir la sabiduría freudiana, desplegando
con su habitual precisión, los puntos de alienación de la neurosis, que después
de todo tan bien resumió en su frase axiomática: “Donde Ello era, el
Yo debe advenir”, (28) y que dividió en dos aguas la teoría
y sus consecuencias clínicas. Por un lado la clínica americana: la ego psicology,
con su supuesto fortalecimiento del Yo a lo “Rambo” o “Terminator”, y por
otro, la clínica lacaniana, con la propuesta de modificar el concepto de Yo
por el de sujeto: “Dónde Ello era, el sujeto debe advenir”. Operación
inversa ya que el Yo adviene por identificación, es decir por su-gestión, la
gestión del terapeuta, chamán, hipnotizador; y el sujeto adviene por confrontación
con la castración.
Más allá de todo ideal, es mucho si logramos que dónde Ello era, el deseo
del Otro, y el sujeto como objeto, sosteniéndolo, rebajando el deseo a la demanda,
advenga un sujeto que pueda elegir, y tal vez, operación de separación mediante,
pueda devenir amante, es decir ni más ni menos que deseante, más allá de los
derroteros y horizontes del deseo de cada quién.
Quiero finalizar con algunas breves citas del libro de Colette Soler:
“La maldición del sexo”, (29) en el que efectúa un excelente
diagnóstico de la situación actual, y cierta esperanza advertida, en el porvenir:
“Mi tesis es que
ya no tenemos mitos del amor. Los amores míticos, paradigmáticos, que se produjeron
en el pasado, están muertos para nosotros. Ya no tenemos el amor homosexual
a la antigua..., una forma, una figura que une al hombre maduro y al adolescente,
en una relación que es también educativa, pedagógica, iniciática. Ya no tenemos
el amor cortés, esa gran invención de la literatura de una época. Y si hay algo
que se produce en una escena, es sin duda el amor cortés. Ya no tenemos
el amor precioso, de las preciosas del siglo XVII, que es seguramente una variante,
un eco lejano del amor cortés; el punto común es que ambos juegan con el aplazamiento
del encuentro al final ... Del amor divino, tampoco hablamos más. Sigue habiendo
creyentes, pero ya no los tenemos tampoco en sus formas paradigmáticas de los
siglos pasados, cuando podían motivar la afrenta de tantas vidas. Y ya no tenemos
el amor glorioso de los clásicos.”
“ ... ya no tenemos paradigma del Ideal del amor, ni del Ideal del Otro.
Y sin embargo aún tenemos amores, en plural, y mi diagnóstico es éste: tenemos
amores sin modelos. Amores sin modelos, algo nuevo en la historia. Todas las
parcelas de historia estudiadas tenían sus modelos”.
“Nosotros ya no tenemos modelos del amor, y puede pensarse que tal vez
sea algo afortunado, porque podremos inventarlos, caso por caso. Los amores
sin modelos son amores a merced de los encuentros”...“el amor está ahora a merced
del azar”.
El propósito de este
trabajo, y en consonancia con este diagnóstico, es el de pensar las condiciones
para la producción de esos encuentros, para que no sólo queden librados al azar,
sin desconocer el estatuto contingente de todo encuentro.
Y en lo referido a disfrutar con el trabajo, la creación y la invención,
la posibilidad de cierto corrimiento de la mas generalizada depresión que habita
a los países subdesarrollados, porque si la realidad es el fantasma, posiblemente
pueda cumplirse la creencia desesperanzada de imposibilidad de acción.
Recuerdo aquí un diálogo
Zen entre un maestro y su discípulo:
Discípulo: - maestro,
¿usted cree en la suerte?
Maestro: - La creo.
Una vez
más propongo finalizar con los poetas, que, con tanta belleza condensan lo que
intentamos teóricamente mostrar y demostrar.
Escuchemos en estas estrofas de Eduardo Galeano, la relación entre el
vencimiento del horror al incesto, la castración, la libertad, el goce, la entrega,
la muerte, y por fin la posibilidad de permitirnos algo más que solo durar:
vivir.
La pequeña muerte (30)
“No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto
de su vuelo: en lo más hondo, en lo mas alto, nos arranca gemidos y quejidos,
voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene
de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman
en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos
nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande,
muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.”
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BIBLIOGRAFÍA
1) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “La degradación general de la vida erótica”.
2) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Carta a Romain Rolland: Un trastorno de la
memoria en la Acrópolis”.
3) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Sobre un tipo especial de elección de objeto en el hombre”.
4) Lacan Jacques. Escritos. Editorial Siglo
XXI. “Intervención sobre la transferencia”.
5) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 3. “La
Psicosis”. Paidos. “La pregunta histérica”.
6) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 3. “La
Psicosis”. Paidos. “¿Qué es ser una mujer?.”
7) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 23.
“Joyce, el Síntoma”. Inédito.
8) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Sobre sexualidad femenina”.
9) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 22.
“R.S.I.”. Inédito.
10) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 19.
“O peor”. Inédito.
11) Lacan Jacques. El Seminario. Libro
23. “Joyce, el Síntoma”. Inédito.
12) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “La degradación general de la vida erótica”. Obra
citada.
13) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Carta a Romain Rolland: Un trastorno de la memoria
en la Acrópolis”. Obra citada.
14) Lacan Jacques. “Poesía y Verdad. El mito
individual del neurótico.” Intervenciones y textos. Editorial Manantial.
15) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. “La degradación general de la vida erótica”.Obra citada.
16) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Carta a Romain Rolland: Un trastorno de la memoria
en la Acrópolis”. Obra citada.
17) Soler Colette. Finales de Análisis. Editorial
manantial.
18) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 11.
“Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Paidos.
19) Lacan Jacques. Escritos. Posición del
Inconsciente.
20) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 14.
“La lógica del fantasma”. Inédito.
21) Rabinovich Diana. El deseo del psicoanalista.
Determinación y libertad. Editorial Manantial.
22) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 20.
“Encore”. Paidos.
23) Lacan Jacques. El Seminario. Libro 11.
“Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Paidos. Obra citada..
24) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. Escritos técnicos.
25) Lacan Jacques. Escritos. Editorial Siglo
XXI. Posición del Inconsciente. Obra citada.
26) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “Proyecto de Psicología para neurólogos”.
27) Rabinovich Diana. El deseo del psicoanalista.
Determinación y libertad. Ed. Manantial. Ob. cit.
28) Freud Sigmund. Obras completas. Biblioteca
nueva. Madrid 1973. “El Yo y el Ello”.
29) Soler Colette. La maldición del sexo.
Editorial Manantial.
30) Galeano Eduardo. “El libro de los Abrazos”.
Editorial Siglo XXI.
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