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Declaración de Posición sobre
"Terapias Enfocadas sobre Intentos de Cambiar la Orientación
Sexual (Terapias Reparativas o de Conversión)"
Preámbulo
 En
Diciembre 1998, se emitió una declaración de posición con respecto a que la
American Psychiatric Association (APA) se opone a cualquier tratamiento psiquiátrico, tal como terapia
reparadora o de conversión, que se base sobre asumir que la homosexualidad
per se es un desorden mental o en
el supuesto que el paciente debería cambiar su orientación sexual homosexual
(ver Apéndice1). Con esto la APA se
unió a muchas otras organizaciones profesionales que se oponen o son críticas
con las terapias reparadoras.
La siguiente Declaración de Postura se explaya y elabora sobre la
declaración emitida a fin de dirigirse más a preocupaciones públicas y profesionales
sobre terapias dirigidas al cambio de orientación o identidad sexual del paciente.
Aumenta la declaración de 1998 más que reemplazarla.
Declaración de Postura
En el
pasado, definir a la homosexualidad como una enfermedad atrincheraba el oprobio moral de
la sociedad con las relaciones entre el mismo sexo. En el clima social actual, declarar
que la homosexualidad es un desorden mental surge de los esfuerzos para desacreditar una
creciente aceptación de la homosexualidad como variante normal de la sexualidad
humana. Consecuentemente, la cuestión de cambiar la orientación sexual se ha
politizado mucho. La integración de gays y lesbianas al cauce principal de la sociedad
Americana encuentra la oposición de aquellos que temen que tal integración esté mal
moralmente y sea dañina para la trama social.
Los debates políticos y morales que rodean a este tema han oscurecido la información
científica al cuestionar los motivos y hasta el carácter de individuos en ambos lados de
la cuestión. Este documento intenta esclarecer en algo este punto candente.
La validez, eficacia y ética de intentos clínicos para cambiar la orientación sexual
del individuo han sido desafiadas. A la fecha, no existen estudios de resultado con rigor
científico para determinar la eficacia actual o el daño por los tratamientos
reparadores. Hay escasos datos científicos sobre los criterios de selección, riesgos
contra beneficios del tratamiento y consecuencias a largo plazo de las terapias
reparadoras. La literatura consiste de informes anecdóticos de individuos que sostienen
haber cambiado, personas que afirman que intentos de cambios les fueron dañinos, y otros
que afirmaron haber cambiado y luego se retractaron de sus afirmaciones.
Con poca información sobre pacientes, no es posible evaluar las teorías que racionalizan
la conducta de terapias reparadoras o de conversión . En primer lugar, están
en desavenencia con la postura científica de la Asociación
Americana de Psiquiatría que ha sostenido, desde 1973, que la homosexualidad, en sí
misma, no es un desorden mental. Las teorías de terapistas reparadores
definen a la homosexualidad como una detención de desarrollo, una severa forma de
psicopatología, o alguna combinación de ambas. En años recientes, conocidos
practicantes de terapia reparadora han integrado abiertamente teorías
psicoanalíticas más viejas que patologizan la homosexualidad con creencias religiosas
tradicionales que la condenan.
Las primeras críticas científicas de las primeras teorías y creencias religiosas
informando terapias reparadoras o de conversión, vinieron en primer lugar de
parte de investigadores en Sexología. Posteriormente, las críticas también surgieron de
fuentes psicoanalíticas. Incluso ha habido un pensamiento religioso en aumento
argumentando contra interpretaciones tradicionales, bíblicas, que condenan la
homosexualidad y que subyacen en tipos religiosos de terapia reparadora.
Recomendaciones:
1. APA
afirma su posición de 1973 sobre que la homosexualidad per se no es un desorden mental diagnosticable.
Esfuerzos recientemente publicitados para repatologizar a la homosexualidad afirmando que
puede ser curada, frecuentemente están motivados no por la investigación científica o
psiquiátrica rigurosa, sino a veces por fuerzas religiosas y políticas que se oponen a
derechos civiles plenos para hombres gay y para lesbianas. Se recomienda responder pronto
y apropiadamente como organización científica cuando se emitan afirmaciones que la
homosexualidad es "una enfermedad curable", hechas por grupos políticos o
religiosos.
2. Como
principio general, un terapista no debería determinar la meta del tratamiento
coercitivamente ni a través de una influencia sutil. Modalidades psicoterapéuticas para
convertir o reparar la homosexualidad se basan en teorías desarrollistas cuya
validez científica es cuestionable. Es más, informes anecdóticos sobre
curas están equilibrados por afirmaciones anecdóticas sobre daño
psicológico. En las últimas cuatro décadas terapeutas reparadores no han
producido ninguna investigación científica rigurosa para substanciar sus afirmaciones de
cura.
Hasta tanto no esté disponible tal investigación, APA recomienda que los practicantes
éticos eviten intentar cambiar la orientación sexual de individuos, recordando el
dictado médico de "Primero, no dañar"
(primun non nocere)
3. La
literatura sobre terapias reparadoras usa teorías que hacen que sea difícil
formular criterios de selección científica para su modalidad de tratamiento. Esta
literatura no solo ignora el impacto del estigma social en la motivación de esfuerzos
para curar la homosexualidad, es una literatura que además la estigmatiza activamente.
La literatura sobre terapias reparadoras también tiende a sobreafirmar los
resultados del tratamiento mientras descuida los riesgos potenciales para los pacientes.
APA estimula y apoya la investigación en el NIMH (Instituto de Salud Mental) para que la
comunidad de investigación académica determine mejor los riegos de las terapias
reparadoras en relación a sus beneficios.
Apéndice 1
Declaración de posición de la Asociación
Americana de Psiquiatría sobre Tratamiento Psiquiátrico y Orientación Sexual.
Diciembre 11, 1998
El Consejo de Apoderados de la APA retiraron la homosexualidad del DSM en 1973, después
de revisar la evidencia de que no era un desorden mental. En 1987, la homosexualidad
egodistónica no estaba incluida en el DSM-III-R después de una revisión similar.
La Asociación Americana de Psiquiatría actualmente
no tiene una posición formal de postura sobre tratamientos que intenten cambiar la
orientación sexual de las personas, también conocida como terapia reparadora o de
conversión.
Hay un comunicado de APA en 1997 sobre "Temas Homosexuales y
Bisexuales", que afirma que no hay ninguna evidencia científica publicada que
sostenga la eficacia de terapia reparadora como tratamiento para cambiar la orientación
sexual.
Los riesgos potenciales de la terapia reparadora son grandes, incluyendo estos la
depresión, ansiedad y conductas auto-destructivas, ya que la alineación terapista con
los prejuicios sociales contra la homosexualidad pueden reforzar el odio contra sí mismo
ya experimentado por el paciente. Muchos pacientes que han pasado por terapia reparadora
relatan que se les dijo incorrectamente que los homosexuales son individuos solitarios e
infelices que nunca logran aceptación ni satisfacción. La posibilidad de que la persona
pueda lograr la felicidad y encontrar relaciones interpersonales satisfactorias como
hombre gay o lesbiana no está presentada, ni son discutidos los enfoques alternativos
para tratar los efectos de la estigmatización social.
La APA reconoce que, en el transcurso del tratamiento psiquiátrico, puede haber
indicaciones clínicas apropiadas para intentar cambiar conductas sexuales.
La Asociación Americana de Psiquiatría ya ha
tomado posturas claras contra la discriminación, el prejuicio y el tratamiento no ético
sobre variedad de temas, incluyendo la discriminación basada en la orientación
sexual.
Se agradece la traducción a Mrs. Valerie Dowding
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