CAMBIOS DE HÁBITOS (Parte 3):
CONTROL
DE SITUACIONES QUE ESTRESAN*
*Dr. Daniel Sidelski
D-
Control del ritmo alimentario
1- Si bien
en la próxima sección del capítulo, bajo el título de “ritmos
vitales”, se presentará con mayor profundidad la
importancia práctica que encierra el conocimiento de los
ritmos cotidianos para toda actividad humana nos adelantaremos
aquí para referirnos a los ritmos alimentarios en particular.
2- En relación
a la alimentación, se mencionarán dos aspectos respecto
del ritmo alimentario:
A. El
ritmo diario de alimentación
B. El
ritmo en cada ingesta
3- El ritmo
diario se refiere a los intervalos ingesta/ ayuno e incluye:
la cantidad de comidas diarias habituales, el agregado de
colaciones, el “salteo” por falta de tiempo,
y todo aspecto vinculado con el intervalo de tiempo transcurrido
entre una comida y la siguiente.
4- El ritmo
de cada ingesta se refiere al tiempo que una persona destina
a cada comida en particular, la velocidad de ingestión,
la postura corporal (de pie, sentado, acostado), el tiempo
de “masticación” previo a la deglución del bocado,
la temperatura del bocado y cualquier otro factor vinculado
a cada episodio concreto de ingestión de alimentos.
5- Aquellas
personas para quienes este tema revista un particular interés,
los invitamos a la investigación por cuenta propia, de otros
ritmos alimentarios como ser los ritmos semanales (por ejemplo
la diferencia entre la alimentación en los días de semana
respecto de los fines de semana) o los ritmos estacionales
(las diferencias entre la alimentación de verano, otoño,
invierno y primavera).
El ritmo
diario
1-
La vida cotidiana transcurre naturalmente en un ritmo en
el que alternan períodos de ingestión de alimentos y asimilación
de energía, con momentos de utilización y gasto de energía.
Siguiendo este ritmo, la vida, transcurre en un cambio constante,
que se mueve en péndulos permanentes, como las mareas del
mar, o el día y la noche de la Tierra.
El organismo
asimila energía, para luego consumirla. Así una y otra vez,
cada día.
2- Siguiendo
este modelo, los organismos vivos, han repetido durante
miles de años cotidianamente este esquema de absorción y
consumo de energía en forma regular, que ha generado ciertos
hábitos biológicos que sincronizan la activación / desactivación
de diferentes sistemas del organismo, generalmente mediante
la liberación de diferentes grupos de hormonas en determinados
horarios de forma regular. En nuestro planeta, el gran organizador
de dichos ritmos biológicos es el ritmo de luz /sombra provocado
por la duración día/ noche. (Este tema será abordado nuevamente
en la próxima sección del presente capítulo).
3- Respecto
de la alimentación también se han generado ritmos que guardan
relación con la regularidad con que dicha persona disponga
sus horarios de alimentación. De ese modo, a determinados
horarios el organismo comienza a “prepararse”
para la asimilación.
4- En este
sentido, cuando una persona se dispone para la ingestión
de alimentos en horarios regulares, suele “sentir
hambre” cada día en dichos horarios. Del mismo modo,
tras la ingestión de alimentos, el organismo requiere de
cierto reposo muscular y mental a fin de poder disponer
de toda su atención en su tarea de asimilación.
5- Por el
contrario, cuando los horarios que se disponen para la ingestión
de alimentos se vuelven irregulares día tras día, entonces
el organismo no consigue anticipar la preparación para la
asimilación, razón por la cual sus sistemas biológicos deben
acelerar dicho proceso en forma poco ordenada. De igual
modo, cuando la persona no dispone de cierto tiempo para
realizar la digestión, y requiere volver a actividades de
cierta intensidad, entonces dos sistemas antagónicos- el
de asimilación y el de consumo- deben funcionar simultáneamente
generando un alto gasto de energía para el organismo.
6- Si bien
los conceptos presentados no suelen resultar extraños a
la
mayoría de
las personas, el acelerado ritmo de vida moderno ha conducido
paulatinamente tanto una disminución del tiempo concedido
a la digestión(sobremesa) como a la desorganización del
horario de alimentación. De acuerdo a mi experiencia, es
conveniente generar cierto patrón repetitivo en el hábito
alimentario (así como en el de actividad / descanso) ya
que ello favorece a la estabilidad en todo el organismo,
tanto a nivel físico como emocional, hecho que genera mayor
resistencia a la hora de afrontar otros cambios.
El
ritmo en cada ingesta
1- Se refiere
básicamente a la velocidad con que se produce la ingestión
de los alimentos. Ello involucra, en primer lugar, al período
comprendido entre haber tomado la decisión de comer hasta
el que inicia el proceso de ingestión. En numerosas ocasiones,
ya sea por estados de ansiedad, por haberse prolongado excesivamente
el período de ayuno (que lleva a la persona a la sensación
de “famelia”) o por hábitos instalados en el
comportamiento, la persona comienza una rápida ingestión
sin permitir al organismo una preparación adecuada.
2- En segundo
lugar, el ritmo en cada ingesta, involucra la velocidad
excesiva
en el proceso de masticación previo a la deglución. Ello
lleva a una formación deficiente del “bolo alimentario”
lo cual no prepara adecuadamente el alimento antes de ingresar
al estómago. Por otra parte, dicha “voracidad”
provoca un acortamiento del tiempo total de comer, que suele
repercutir de diferentes maneras en el aspecto social de
la comida; uno de ellos consiste en favorecer la sobreingestión
o ingestión de mayor cantidad de alimentos que la persona
en realidad desea o necesita.
3- El tercer
aspecto involucrado se refiere al tiempo total destinado
a cada comida. Ello repercute de múltiples maneras. Por
un lado influye en los dos aspectos señalados anteriormente:
cuanto menor sea el tiempo destinado, menor suele ser el
tiempo de preparación y mayor la velocidad de ingestión.
A su vez, suele estar acompañado de cierta tensión corporal.
Inclusive muchas veces se asocia al hecho de comer de pie,
por ejemplo, hecho que no favorece la relajación necesaria
para recibir el alimento en forma adecuada; ello suele acarrear
malestar digestivo en numerosas ocasiones.
4- Un cuarto
aspecto que voy mencionar se haya vinculado al intervalo
disponible entre la finalización de la comida y el reinicio
de actividades intensas. El hecho de “tener que salir
corriendo” genera un esfuerzo en el organismo que
provoca tanto una digestión como un rendimiento menos efectivo
en la tarea.
5-Por todos
estos motivos se invita al lector a observar el propio
proceso de ingestión, así como el de sus allegados. Prestando
atención, podrá ud. mismo evaluar qué elementos desea conservar
y cuáles modificar.
Por otra
parte, puede diseñar pequeñas estrategias que le permitan
acercarse a una manera saludable de ingerir los alimentos.
Algunas preguntas
guía para explorar sus hábitos de alimentación.
1- ¿Se sienta
a comer en horarios regulares? ¿Describa cuál es el motivo?
2- ¿Suele
comer mientras desempeña las tareas laborales? ¿Cuál es
el motivo?
3- ¿Dispone
de un espacio específico dónde comer? ¿Cuál es el motivo?
4- ¿Suele
ingerir alimentos velozmente? ¿Cuál es el motivo?
5- ¿Suele
ingerir alimentos de modo tal que en las horas posteriores
su rendimiento disminuye de manera significativa?
6- ¿Encuentra
dificultades en lograr mantenerse en un peso corporal deseado?
Describa el motivo.
7- ¿Puede
comer lo que desea? ¿Cuál es el motivo?
8- ¿Cree
que vale la pena generar conductas – y luego hábitos-
alimentarios saludables? ¿Cuál es el motivo?
9- ¿Cree
que puede lograr modificar alguna conducta en particular
y transformarla en un hábito? ¿Cuál es el motivo?
10- ¿Qué
está dispuesto a hacer y cuando?
3-Ritmos
vitales
1- Todo ritmo
resulta de un patrón de repetición de un acontecimiento
o un comportamiento. Alguno de dichos patrones son regulares
(se repiten de la misma manera una y otra vez), mientras
que otros no lo son. La importancia de los ritmos radica
en que la periodicidad que ellos proporcionan permite generar
ciertas estructuras que posibilitan la manifestación de
la vida. Por ejemplo, la existencia de una molécula, surge
de la periodicidad regular del movimiento de unión–desunión
de los átomos que la componen.
La estructura
“aparentemente” estable de un hueso del brazo
de un ser humano, por ejemplo, resulta del ritmo estable
y permanente de generación y resorción ósea realizada por
las células correspondientes de dichas funciones. En otras
palabras, ciertas estructuras que aparentemente son fijas
e inmutables, en realidad resultan de un equilibrio dinámico
permanente de la repetición de ciertos ciclos.
2- En relación
a la vida del ser humano y su fortaleza psicológica, en
el presente capítulo se mencionan tres ritmos:
A. Ritmo
vigilia /sueño
B. Ritmos
del comportamiento
C. Ritmo
ingesta/ ayuno
3- Con respecto
al primero, me referiré en un sentido amplio y con un propósito
práctico, al ritmo que se genera entre el estado de vigilia
(el estar despierto) y el estado de sueño (el estar dormido).
Incluiré también bajo ese título aquellos ritmos generados
entre las actividades de esfuerzo y los períodos de reposo.
Y todo ello lo relacionaré, a modo especulativo, con el
“vaivén” biológico acoplado al ritmo físico
de luz y sombra (día y noche) generado por la rotación de
la Tierra sobre su propio eje. Nota: quien estuviera interesado
en abordar este tema con mayor profundidad puede investigar
los aportes realizados por la disciplina científica denominada
Cronobiología. Quien desear profundizar en los estados
del sueño puede consultar la obra de Ken Wilber.
5- Con respecto
a los ritmos del comportamiento realizaré una descripción
similar a la efectuada con las conductas alimentarias pero
aplicadas a otro tipo de acciones como conversar o realizar
actividad física.
6- Finalmente,
respecto a los ritmos ingesta/ ayuno remito al lector a
la sección anterior. Aquí simplemente lo he mencionado
nuevamente para clarificar su relación con los ritmos vitales.
A- Ritmo
vigilia/ sueño
1- A lo largo
de la evolución biológica, los organismos vivos han ido
organizando sus funciones vitales en torno al ritmo de luz
/ sombra vinculado a la presencia o ausencia de luz y calor
que brinda la llegada de los rayos solares a la superficie
terrestre. El ritmo de rotación de la Tierra sobre su propio
eje, genera un patrón estable de intervalo luz/ sombra cuya
duración es de aproximadamente 24 horas.
2- Por otra
parte, la inclinación de dicho eje de rotación respecto
del Sol provoca que la llegada de los rayos solares no ocurra
de manera similar en toda la superficie terrestre. De este
modo, en ciertas zonas del planeta la duración del período
de luz (día) es mayor que la duración del período de oscuridad
(noche), en determinada época del año. Debido al movimiento
que realiza la Tierra alrededor del Sol (denominado translación)
dicho patrón se invierte medio año más tarde. De este modo
se generan los ritmos estacionales.
3- En otras
palabras: la biología de los organismos ha seguido dos ritmos
fundamentales a la hora de organizar sus propios ritmos
biológicos. Ellos son el ritmo diario y el ritmo estacional.
4- Ello quiere
decir, que toda persona presenta cambios en numerosos aspectos
de sus sistemas biológicos tanto a lo largo del día como
a lo a lo largo del año. Hecho que suele representar importantes
cuestiones prácticas a la hora de planificar el ritmo de
actividades tanto diarias como anuales.
5- El ser
humano, además de su condición biológica, como ser “cultural”
fue desarrollando ciertos ritmos sociales que presentan
vida propia y en aquellos casos en los que se contraponen
“frontalmente” a los ritmos biológicos, suelen
acarrear consecuencias negativas para la salud del organismo
y el bienestar y rendimiento de la persona.
6- En la
vida concreta del ser humano, el patrón luz / sombra natural
se alteró sustancialmente con la llegada a los hogares y
las ciudades de la luz eléctrica. Los ritmos de vigilia
/ sueño, que se fueron organizando a lo largo de miles de
años con un patrón sumamente regular, entraron en un período
de rápida adaptación ante los cambios que los ritmos sociales
“impusieron” a los biológicos.
7- Afortunadamente
los sistemas biológicos pueden adaptarse con una velocidad
extraordinaria. No obstante ello, se ha generado cierta
dificultad, de acuerdo a mi experiencia, debido a la extrema
irregularidad con que los comportamientos se despliegan
en la vida actual.
Las personas
que no adoptan un mínimo de regularidad, y llevan un calendario
sumamente aleatorio, suelen provocar cierta inestabilidad
en sus sistemas vitales que acarrea inestabilidad en diversos
aspectos de su personalidad así como en el estado de ánimo,
la capacidad de concentración, el rendimiento en sus quehaceres
cotidianos; y su resistencia a situaciones de estrés termina
comprometiéndose significativamente.
8- He observado
en algunos casos, que el ordenamiento en el hábito de conciliar
el sueño y despertar en horarios regulares durante un año
por ejemplo, incrementa la resistencia al estrés. Por lo
tanto, de manera especulativa me atrevo a decir que aquellas
personas que ordenen sus patrones de vigilia / sueño, incrementarán
su resistencia al estrés.
9- Una explicación
posible se relaciona con los niveles de hormonas durante
el día. Las numerosas hormonas que incrementan la actividad
del organismo, no se hallan en niveles constantes a lo largo
del día, sino que varían sus niveles sanguíneos organizados
bajo el patrón luz / oscuridad.
Por tal motivo,
en numerosas ocasiones, cuando las personas necesitan conciliar
el sueño en momentos diferentes al que su organismo biológico
lo tiene previsto, sencillamente lo encuentran dificultoso.
En otras palabras, cuando los ritmos sociales (y comportamentales),
se desacoplan de los ritmos biológicos, ciertas conductas
se tornar “en contra de la corriente”. En este
sentido, generar un patrón regular de vigila /sueño es el
modo de volver a acoplar el ritmo social (y comportamental),
al ritmo biológico.
10- Nota:
en el mundo de la psicología laboral se han reunido numerosas
evidencias de los efectos provocados en las personas debido
a horarios de trabajo rotativos. Quien estuviese especialmente
interesado en dicho tema, puede consultar la excelente obra
de José María Peiró y Fernando Pietro “Tratado de
Psicología del Trabajo” del proyecto editorial “Síntesis
psicológica” o ponerse en contacto con la SEAS (Sociedad
Española para el estudio de la de Ansiedad y el Estrés)
cuya sede se encuentra en la Universidad Complutense de
Madrid.
11- En resumen:
los ritmos biológicos se han organizado a lo largo de miles
de años de acuerdo a los ritmos de luz y de sombra de nuestro
planeta. Ello conduce a que los sistemas del organismo,
se hallen en mejores condiciones para actuar en determinados
horarios que en otros.
Dichos ritmos
se han alterado sustancialmente en los últimos años, básicamente
debido al desarrollo de la sociedad tecnológica que se ha
vuelto independiente de la luz solar para desarrollar sus
actividades cotidianas. Ello genera la necesidad en cada
persona de realizar un ejercicio de auto observación con
el fin de detectar cuáles son las condiciones ambientales
que mejor satisfacen sus necesidades biofísicas, psicológicas,
sociales y espirituales.
11- En ese
sentido, se ofrece a continuación una serie de preguntas
guía: