En
la prestigiosa revista de Psiquiatría, The American Journal
of Psychiatry, Volume 159 (6) June 2002, fue publicada
una reseña de James Merikangas, M. D., sobre el libro "Hitler:
Diagnosis of a Destructive Prophet", de Fritz
Redlich M. D., donde este psiquiatra –que vivió en
Viena en el mismo momento que Hitler- intenta encontrar
diagnósticos médicos y psicopatológicos que expliquen, en
parte, las conductas destructoras y criminales de este siniestro
personaje.
Redlich se lamenta que nada
sabemos de la educación en la infancia y el contenido de
sus sueños, pero formula la opinión difundida de que Hitler
padecía una malformación congénita del pene (hipospadias)
y espina bífida. Una autopsia hecha por los rusos encontró
que tenía un solo testículo, hecho que no reportó ninguno
de los profesionales que lo examinaron en vida. Claro que,
como dice Merikangas, de una malformación genital a la invasión
a Polonia hay un gigantesco salto.
Otros han desarrollado la teoría
del “complejo del Mesías”, “síndrome del
hijo mayor encapsulado”, “personalidad borderline”
o que era -según la explicación psiquiátrica de Hershman
y Lieb- una “persona paranoide, megalomaníaca maníaco
depresiva, cuya enfermedad lo llevó a cometer los más monstruosos
crímenes”.
Como parte de una patobiografía
el libro señala:
-
Que perdió
varios meses de la escuela debido a una seria enfermedad
pulmonar (aparentemente no fue tuberculosis).
-
El hermano,
Edmund, murió de encefalitis cuando Adolf tenía 11 años
(¿él se habría contagiado?, ya que sabemos que estos cuadros
pueden producir cambios en el “control moral”).
-
Tuvo enfermedad
de Parkinson (también conocemos que ciertos tipos de encefalitis
de la temprana edad pueden llevar a parkinsonismos en
la mediana edad).
-
Tenía
cambios violentos en el humor, ideas paranoides y mesiánicas,
falta de compasión moral.
-
Está bien
documentada su adicción a las anfetaminas lo que pudo
haber incrementado su paranoia y deteriorado su juicio,
sobre todo si preexistía un síndrome cerebral orgánico.
-
Tuvo un
ataque de ceguera histérica semanas después de ser atacado
con gas venenoso en las trincheras durante la 1era Guerra
Mundial. La “milagrosa” recuperación de la
vista y ciertas alucinaciones auditivas habrían contribuido
a los delirios de este personaje.
-
Hitler
fue un orador con gran dosis de histrionismo y una prodigiosa
memoria para los detalles. Él mismo se ufanaba de manera
pedante que “....cada movimiento social tuvo su
crecimiento por los grandes oradores y no por los grandes
escritores”.
-
Era un
fanático del vegetarianismo.
-
Malformaciones
congénitas a nivel genital: hipospadias, ausencia de un
testículo. Hay quien asegura que era estéril aunque esto
no está probado.
-
Espina
bífida.
Redlich rotula
a Hitler como “un profeta destructivo” que se
consideraba a sí mismo como el Mesías. Escribió su manifiesto
Mein Kampf estando en la prisión de Landsberg;
en este libelo sienta las bases de su paranoia antisemítica
y anticomunista y diseña su plan para la “purificación
racial” a través de la eugenesia.
James Merikangas
señala que el libro no da el diagnóstico que promete en el
título, al final –luego de más de 400 páginas- Redlich
nos dice con sus propias palabras que Hitler “fue una
mala persona” (“Er war ein schlechter mensch”
–“He was an evil man”).
Creo que no
se deberían olvidar los factores sociopolíticos, culturales,
coyunturales y económicos a la hora de intentar explicar un
fenómeno de esta naturaleza que terminó en un genocidio sin
parangones.
Tal vez como conclusión podríamos decir que, a pesar de
tantos ensayos que se han escrito, es muy complejo poder
explicar las causas por las que un ser humano llegue a tamaños
actos indignos, y quizás no lo logremos nunca, pero por
lo menos que nos ayude a tener los recursos para no dejar
que, estos hechos aberrantes en contra de la Humanidad,
no se vuelvan a repetir.
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