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“No desciende a mis párpados
el sueño;
Mis ojos no se cierran, mas los mojan
Mis lágrimas de fuego”.
Heinrich Heine (1797-1856), de “Insomnio”
“¿Qué es el insomnio? La
pregunta es retórica; sé demasiado bien la respuesta.
Es temer y contar en la alta noche las duras campanadas fatales,
es ensayar con magia inútil una respiración regular,
es la carga de un cuerpo que bruscamente cambia de lado, es apretar
los párpados, es un estado parecido a la fiebre y que ciertamente
no es la vigilia, es pronunciar fragmentos de párrafos leídos
hace ya muchos años, es saberse culpable de velar cuando
los otros duermen, es querer hundirse en el sueño y no poder
hundirse en el sueño, es el horror de ser y de seguir siendo,
es el alba dudosa”.
Jorge L. Borges (1899-1986), de “Dos formas
del insomnio”
Goya, “El sueño de la razón engendra monstruos”
Muchas veces al problema del insomnio
se le agregan otros trastornos del sueño como las somniloquias
(hablar durmiendo), sonambulismo (deambular mientras se duerme,
más frecuente en niños, aunque la literatura –por
ejemplo Lady Macbeth- y el cine hayan descripto el fenómeno
casi siempre en adultos), pesadillas recurrentes, dolores de cabeza
al despertar, apnea del sueño y ronquidos.
Füssli, “Lady Macbeth sonámbula”
Se producen por el pasaje del aire que hace vibrar
los tejidos blandos del paladar y vías respiratorias superiores.
Se calcula que casi un 45% de la población, de ambos sexos
(aunque más frecuente en varones), padece de ronquidos durante
las horas de sueño lo que muchas veces genera problemas con
los otros miembros convivientes del roncador o con la pareja de
éste.
Hoy incluso se habla de roncopatías, como
una entidad clínica definida de patología de los ronquidos.
Pueden ir asociados con apnea del sueño
y ésta es un factor de riesgo para problemas sexuales como
la disfunción
eréctil.
Los ronquidos son variables en su intensidad
y en el tipo de sonido emitido y dependen de la posición
(se ronca más estando acostado boca arriba), de la cantidad
de aire que atraviesa las vías aéreas, de la presencia
de factores obstructivos, de la estructura del paladar y de los
huesos de la nariz.
Johan Füssli, “El silencio”
El roncar puede ir asociado con la apnea del sueño
(es como una sensación de que falta el aire mientras se duerme
y que dura unos 15 segundos) y en este caso pueden ser de gran volumen
e ir acompañado por ahogos, bufidos, jadeos y sacudidas de
los miembros superiores o del cuerpo. En otros casos sólo
tienen ronquidos pero no apnea del sueño.
Suele ser un conflicto en una pareja pues el
cónyuge que no ronca muchas veces no puede dormir por lo
que termina moviéndolo en la cama al que ronca para que gire
a otra posición donde lo haga menos, llegan a cambiarse de
lecho o de pieza, incluso quieren separarse si el roncador no busca
alguna solución.
H. Rosseau, “El sueño”
Algunos consejos higiénico-dietéticos
para evitar los ronquidos:
• Disminuir el exceso de peso
• La cena debería ser liviana
• No acostarse a dormir recién terminado de cenar
• Deben esperar unas 3hs antes de acostarse
• El desayuno debería ser más importante y variado
• No acostarse boca arriba, se ronca más en esa posición
y menos de costado
• Elevar la almohada unos 10 cm
• Evitar la ingesta alcohólica a la noche
• Hacer actividad física aeróbica
• No tomar sedantes pues relajan los músculos laríngeos
y extralaríngeos produciendo más ronquidos
• No fumar
Hay estudios diagnósticos específicos
(polisomnografía, oximetría, estudios por imágenes,
fibrolaringoscopía, examen otorrinolaringológico,
examen psicológico o psiquiátrico) para descartar
una apnea del sueño y problemas psicopatológicos en
un individuo que ronca, así como se disponen diversos recursos
terapéuticos (quirúrgicos, radiofrecuencia, dispositivos
de uso bucal) pero deben ser indicados por un profesional que entienda
del tema. No hay medicamentos efectivos para las roncopatías.
“Ser o no ser, ésta es la cuestión...
Morir, dormir; no más. Y con un sueño, damos fin a
los pesares del corazón, y a los miles de naturales conflictos
que padece nuestro cuerpo. Éste es un término que
deberíamos solicitar con ansia. Morir, dormir... dormir,
tal vez soñar…”.
W. Shakespeare, “Hamlet “
Rafael, “El sueño del caballero”
En muchos casos por las crisis de pareja que produce
puede llevar a que duerman en habitaciones separadas o que lleguen
a divorciarse lo que implica que es un tema que no debe ser librado
al azar ni tomarlo como algo risible sino que hay que abordarlo
de una manera integradora y multidisciplinaria.
* Dr. Adrián Sapetti, médico especialista
en psiquiatría y sexólogo clínico.
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