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Para esta nota se contó con el asesoramiento del médico
urólogo Dr. Claudio Rosenfeld.
Recuerdo que, recién aparecido
el sildenafil (medicamento oral para la disfunción eréctil),
un paciente se me presentó en el consultorio diciendo: "Dr.
vengo a que me recete el Viagra porque estoy con impotencia".
En el curso de la entrevista aparecen como datos que tenía
dolor al orinar y que, en alguna oportunidad, había padecido
un cuadro de hematuria (orinar sangre). Ante mi presunción
de que estaba ante una patología prostática le aconsejé que
viera a un urólogo, a los efectos de que le hiciera un tacto
prostático y una ecografía, además de pedirle un PSA
(antígeno prostático específico, análisis para descartar problemas
en esta glándula). El paciente me respondió que "no
había venido por ese tema y que sólo quería que yo le recetara
Viagra". A lo cual me negué e insistí en el pedido,
al cual aceptó con reservas. A mi vuelta de un Congreso me
lo encuentro en mi consultorio con un diagnóstico de cáncer
de próstata. Hoy está en tratamiento por esa patología - por
suerte evolucionó bien ya que fue asistido a tiempo - y por
la disfunción eréctil - que también fue buena la respuesta
gracias al sildenafil -. Quiero mostrar con esto que en Medicina
no se debe recetar sólo por la apariencia y que un paciente
con síntomas urinarios debe ser visto por un urólogo.
A partir de los 40 todos
los varones pueden estar expuestos a padecer alguna enfermedad
de la próstata y, aunque muchos ignoran para qué sirve y dónde
está ubicada, se ha comprobado que este tipo de anomalías
se presentan en el 50 % de la población masculina.
La glándula prostática está debajo
de la vejiga y recubre la uretra - el conducto que
va de la vejiga al pene y conecta con el exterior por el meato
uretral -, tiene forma redondeada y el tamaño de una almendra
grande. Por ella circulan la orina y el semen, y en este último
caso la próstata es quien produce el volumen mayor del eyaculado.
Al contraerse, en el momento del orgasmo, se descarga en el
conducto y el líquido que vierte va hacia el exterior. Es
importante remarcar que la próstata no produce espermatozoides
,sino los nutrientes que les dan alimento y sustento; también
sirve de vehículo para que esas células germinales salgan
a través de la eyaculación.
La gente se pregunta si la próstata
influye en la fecundidad y diré que no hay una relación directa
ya que son los testículos quienes producen los espermatozoides:
reitero que suministra el líquido donde ellos circulan y allí
se alimentan en su obstinado camino hacia el óvulo. Un componente
básico del líquido prostático es la fructosa, un hidrato
de carbono que es un combustible del cual se nutren los espermatozoides,
que se caracterizan por su movimiento y gran consumo de energía.
Si le faltan estos nutrientes pueden modificarse en su cantidad
o movilidad (aunque ésta no sea la única causa de tales alteraciones)
y en este sentido podrían alterar su capacidad procreante.
Otra pregunta usual es si hay
asociación entre la próstata y la impotencia. Si bien
existe una creencia muy generalizada al respecto, podemos
decir que no hay tal relación de causa-efecto directa. Es
posible que una persona, al padecer una prostatitis
inflamación -, experimente congestión, ardor o dolor,
trastornos urinarios, también pueda sentir inhibida su capacidad
eyaculatoria; pero sería la consecuencia del dolor y no por
acción directa de la próstata sobre los mecanismos erectivos.
Lo mismo podría ocurrir con otras patologías: si uno sufre
un cólico renal o un fuerte dolor de muelas tampoco tendrá
ánimo para una erección ni para mantener un encuentro erótico.
Más allá de lo descripto no hay correlación con la respuesta
erectiva, al punto que a muchos pacientes que se les extrajo
la próstata continúan teniendo erecciones sin dificultad.
Otros, en cambio, operados de cáncer de próstata pueden presentar
cuadros de disfunción eréctil (pasibles de ser tratados con
sildenafil).
En realidad participa de la eyaculación,
que es otra fase diferente en la respuesta sexual masculina.
La erección debe asociarse con la idea de una buena vasodilatación
de las arterias del pene, con los cuerpos cavernosos y un
sistema neurológico indemnes y con una secreción normal de
las hormonas, amén de una estimulación adecuada y un sano
psiquismo.
El agrandamiento de la próstata,
conocido como hipertrofia benigna o adenoma, conduce
a la aparición de una serie de síntomas que interfieren
en la micción, a tal punto que puede llegar a convertirse
en una verdadera tortura para quien la padece. Los más frecuentes
son:
- La dificultad manifiesta para orinar.
- El incremento en la frecuencia de
las micciones.
- La interrupción del descanso nocturno
para evacuar forzosamente la vejiga.
- Un goteo involuntario de orina.
- Trastornos renales por retenciones
urinarias crónicas.
Otro problema frecuente es la
prostatitis, inflamación o infección que puede ser debida
a una enfermedad de transmisión sexual como la gonorrea
(blenorragia) debida a una bacteria (gonococo),
a las clamidias y los micoplasmas entre otros gérmenes.
Por este motivo es muy común que se realicen espermocultivos
para determinar si existen bacterias o parásitos que produzcan
esa prostatitis, y en ese caso se usan antibióticos y sulfamidas.
También se puede señalar que
el agrandamiento de próstata o adenoma tiene que ver
con la edad: para tener una referencia gráfica hay que pensar
que la próstata hasta los 50 años tiene el tamaño de una almendra
grande, después de esta edad puede alcanzar el de una nuez.
A lo largo de la vida del varón, la próstata va sufriendo
cambios, aunque hasta la tercera o cuarta década éstos son
microscópicos.
A los 50, más de la mitad
de los varones pueden padecer enfermedades prostáticas y,
superados los 80, las manifestaciones del adenoma
puede alcanzar al 90% de ellos. Se piensa que este agrandamiento
está relacionado con el funcionamiento hormonal, concretamente
con la testosterona (andrógenos) que origina los citados
disturbios prostáticos. De ello se deduce el peligro de dar
hormonas masculinas a un varón sin controlar los valores
en sangre y el estado prostático: pueden agrandar aún
más al adenoma o encender un cáncer de próstata. Digo esto
porque algunos médicos, farmacéuticos, amigos de toda laya
y directores de gimnasios, indican testosterona, por
boca o inyectable, sin medir las consecuencias; que no son
sólo las prostáticas: su uso reiterado puede producir un aumento
de la presión arterial y una disminución de la producción
espermática.
El adenoma puede bloquear
el paso de la micción. Hay que recordar que la glándula envuelve
la uretra, por donde pasa la orina, entonces cuando la inflamación
de la misma comprime el conducto aparecen dificultades para
eliminar el líquido desde la vejiga, pudiendo llegar a la
retención urinaria. Esto puede estar precedido por algo opuesto
y es que el individuo experimenta una sensación de irritación
que lo obliga a ir muchas veces al baño. Es el motivo por
el que, en estos casos, no se aconseja el uso de antiespasmódicos
(anticolinérgicos) y de algunos antidepresivos: los primeros
colaboran a que las vías obstruidas se cierren todavía más
y los segundos pueden producir una retención severa de líquidos
(y también, por otro mecanismo, cuadros de impotencia).
Si bien los andrógenos inciden
en el adenoma, no quiere decir que la causa radique en la
poca o mucha actividad sexual que haya experimentado un individuo
a lo largo de su vida; como tampoco el mero agrandamiento
prostático condiciona la actividad sexual. Como dije antes,
sólo la existencia de dolor podría hacer que alguien evitara
el contacto sexual, pero su capacidad eréctil no se vería
directamente afectada.
El cáncer de próstata, también
llamado adenocarcinoma es una neoplasia (tejido
nuevo) que se forma, en la mayoría de los casos, después de
los 50. Es la segunda o tercera causa de mortalidad por cáncer
en el varón, después del cáncer de pulmón - propio de los
fumadores- y de colón. Pero es importante diferenciar el adenoma
o hipertrofia benigna, del cáncer o hipertrofia maligna.
Para lo cual los varones mayores de 45 deberían hacerse un
control prostático anual con un especialista, quienes suelen
solicitar análisis de sangre específicos, ecografías y tacto
prostático. Hay profesionales que aconsejan que sea después
de los 40 si hubo antecedentes familiares directos.
Sería práctico conocer los síntomas
de ciertos problemas prostáticos y en ese caso se hace indispensable
una interconsulta con un médico urólogo:
- Levantarse a orinar varias veces
a la noche.
- Imperiosos deseos de orinar con
mucha frecuencia durante el día.
- Debilitación del flujo de orina
en la micción.
- Mojar el piso del baño o los zapatos,
al orinar.
- Sensación de dolor o ardor en el
conducto urinario.
- Dolor al eyacular.
- En casos excepcionales la presencia
de sangrado.
De todos modos reitero que si
quieren evitar trastornos mayores deberán tomarse conductas
preventivas, entre ellas los mencionados controles urológicos.
Ciertas corrientes de la medicina natural nos orientan hacia
preceptos higiénicos y dietéticos que creo vale la pena conocer
porque apuntarían a mantener una adecuada salud prostática:
-
Evitar
las grasas animales saturadas, el café (con cafeína),
el té cargado, los picantes, el excesivo alcohol, el cigarrillo.
-
Aumentar
la ingesta de líquidos (agua, jugos, caldos) para estimular
la producción de orina.
-
Consumir
frutas y vegetales crudos, especialmente crucíferas
(repollo, coliflor, bróculi), cereales integrales.
-
Disminuir
la ingesta tanto de carnes rojas como de lácteos enteros
y preferir los pescados de mar.
-
Consumir
unas pocas piezas diarias de semillas de zapallo, sésamo
o lino, nueces, almendras, castañas o avellanas (que aportan
aceites vegetales insaturados, vitamina E y Zinc
-que es uno de los nutrientes prostáticos necesario además
para la movilidad de los espermatozoides-).
-
Agregar
una adecuada y balanceada dosis de antioxidantes a través
de la dieta (vitaminas C y E, betacaroteno).
-
Hay
varias hierbas medicinales que ayudan a desinflamar la
próstata: congorosa, uva ursi (gayuba), buchu, fresno,
entre otras, que pueden darse en infusión o en comprimidos.
-
El
polen bien procesado y conservado, y los extractos
vegetales de Serenoa repens y de Pygeum Africanum,
son una eficaz ayuda complementaria para mejorar ciertos
procesos. Para que se tenga en claro la utilización de
estos elementos fitoterapéuticos, se puede citar el caso
de la Serenoa repens, cuyos frutos se someten a
un proceso de secado y, luego de una clasificación, se
obtiene el extracto con el cual se elaboran los comprimidos.
Este extracto se emplea en diversos países desde hace
más de 10 años, habiendo demostrado su eficacia en pacientes
con agrandamiento benigno de la próstata.
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Jamás
se deberán emplear hormonas (testosterona) sin
análisis y controles previos ya que es bien conocida su
relación con la patología prostática.
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Hoy
disponemos de medicamentos que interfieren en el ciclo
hormonal y que, muchas veces, pueden detener los agrandamientos
prostáticos y evitar la cirugía. Se pueden emplear cuando
otros tratamientos no han sido del todo eficaces. Muchos
de estos medicamentos, por un efecto antiandrogénico (bloquea
a las hormonas sexuales), pueden traer aparejado como
efecto colateral, una disminución de la libido o episodios
de disfunción erectiva. En estos casos también encontramos
de utilidad el uso del Viagra. Hay otros medicamentos
alfa bloqueantes -como la terasozina o la doxazosina-
muy efectivos en la hiperplasia benigna de próstata
(HPB) que logran la reducción de su tamaño.
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En
el caso de infecciones se podrán utilizar antibióticos
o sulfamidas, además de descongestivos, pero nunca por
automedicación o sin análisis previos.
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Los
controles periódicos (el par diagnóstico: tacto prostático
y PSA, a los cuales podríamos comparar con el Papanicolau
y la colposcopía de las mujeres), tanto como el suministro
de suplementos o medicamentos específicos deberán hacerse
bajo supervisión médica y no por consejo del vecino o
de un familiar.
En los casos donde el crecimiento
del adenoma es tan desmedido que obstruye el conducto urinario
y han fracasado las terapias medicamentosas e higiénicas,
o debido a que el paciente consultó en un estado avanzado,
puede ser necesario encarar un abordaje quirúrgico.
En cuanto al cáncer de próstata,
además de recurrir a la cirugía, se apunta a reducir la producción
de andrógenos que, como ya señaláramos, la afectan marcadamente,.
Aunque parezca paradójico e irónico, la misma hormona que
nos permite ser viriles gracias al desarrollo muscular, tener
relaciones sexuales y gozar, es la misma que agrava la hipertrofia
maligna de próstata. Esto puede ser una llamada de atención
para los deportistas que consumen anabólicos derivados
de los andrógenos para mejorar su rendimiento.
Otras personas que deben cuidarse
de este tipo de medicación son aquellos que padecen problemas
de impotencia o falta de deseo: muchos profesionales recurren
a los andrógenos en forma apresurada y cuando se trata de
varones mayores de 40, las consecuencias pueden ser poco gratas.
Aquellos que se vean obligados a inyectarse hormonas deberían
hacerse un examen médico (tacto prostático y ecografía) cada
6 meses. Hablando en manera llana: si un individuo tiene un
cáncer incipiente y se le indica testosterona es como querer
apagar el fuego arrojándole nafta.
En cuanto a la cirugía de próstata,
podríamos decir que pueden dejar cuadros de disfunción erectiva
como secuela, debido al traumatismo quirúrgico; a veces con
corte de los nervios pudendos (responsables de la erección),
especialmente si se trata de una extirpación radical (prostatectomía
total). Distinta suele ser la del adenoma de próstata
,que es la más frecuente y se hace por vía abdominal o endoscópica
(por el orificio de la uretra), en el cual el porcentaje de
impotencia residual por la operación es mínima. Aunque bien
sabemos que las operaciones en la zona genital pueden tener
un fuerte impacto psicológico y acarrear disfunciones sexuales
de causa emocional. También se utiliza la radioterapia
y la braquiterapia (aplicación de una semilla radiactiva
en la próstata). Incluso en Estados Unidos se está ensayando
un vacuna para elevar el sistema inmunológico. Ya sea que
se presente una impotencia orgánica o psicógena, debido a
la cirugía prostática, la Sexología cuenta con soluciones
para esa problemática.
Estar atentos a todas estas recomendaciones
harán mantener sana nuestra próstata: siempre es más barato
y benéfico hacer medicina preventiva y, en caso que se presenten
patologías, poder tomarlas a tiempo es la oportunidad de solucionarlas
de manera rápida y eficaz.
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