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En
1998 el laboratorio Pfizer presentó la medicación
oral para la disfunción eréctil conocida en
todo el mundo como Viagra (citrato de sildenafil). A pesar
de la conmoción que trajo, tanto en el ámbito
profesional como mediático y popular, en un primer
momento las ventas no fueron las esperadas y la aceptación
por parte de los pacientes era con cierto temor y reticencia.
El desconocimiento del médico general y de muchos especialistas
también hacía lo suyo. En mi calidad de médico
psiquiatra y sexólogo clínico debo decir, que
el sildenafil es un medicamento que, tanto en las etapas de
investigación como en el uso clínico, ha demostrado
una alta eficacia (la respuesta en los pacientes es notable)
con pocos efectos colaterales. Remarco que es un medicamento
para una condición médica y psicológica
específica: la disfunción eréctil aunque
actualmente hay personas que lo usan para mejorar su rendimiento
sexual. También está siendo estudiado su uso
en mujeres y utilizado en cuadros de insuficiencia pulmonar.
En ese entonces comienzan a circular frases hechas como: "afecta
al corazón y a la vista", "se quedaron ciegos...
se mueren al usarlo", "los ancianos lo van a tomar
y correrán riesgos", "va a dejar a la esposa
para irse con varias mujeres o con una más joven";
de tal manera que la escena deseable se convertía,
para ambos miembros de la pareja, también en lo más
temido.
Aún hoy, en 2008, hay
pacientes que nos preguntan si “les hará
mal al corazón o porque son hipertensos”. |
Las falsas creencias sobre los problemas inducidos por el
medicamento se instauraron, en ese entonces, en el imaginario
social pero hizo pensar que, entre la disfunción eréctil
y su resolución, deberían mediar algunos pasos
indispensables y sucesivos: animarse a pedir la consulta
sexológica, ir a la misma (de la decisión
a la concurrencia muchas veces dista un largo lapso), pasar
por la ineludible e insoslayable etapa diagnóstica
(¿por qué iría a ser distinta que en
otras consultas?) para luego tener que pasar por otra escena
temida: ir a la farmacia y vencer el pudor de comprar, receta
mediante, el sildenafil.
Es frecuente escuchar a pacientes que nos dicen: "yo
no voy a comprarlo sin que me hayan estudiado las causas de
mi impotencia", lo que habla que muchos quieren "hacer
las cosas bien".
Este proceso, vuelvo a repetirlo, como en otras especialidades
médicas tuvo que llevar su necesario tiempo en oposición
a la fantasía que el medicamento salía a la
venta y el consumidor lo arrebataba irreflexivamente (no olvidemos
que se usaron títulos como: “la píldora
mágica” o “la pastilla de la felicidad”).
En el farmacéutico imperaban ciertos temores y, acostumbrados
algunos a vender productos de venta bajo receta archivada
sin la presentación de la misma (como es el caso de
los antibióticos, que están en la misma lista),
se encontraron que con este medicamento debían tener
más precauciones, debido a la repercusión social
del mismo.
En pocas palabras: creo que no se está actuando correctamente
cuando se vende un remedio (incluso psicofármacos)
sin la prescripción médica.
Desde el médico se presentaban varios niveles de conflicto:
no saber cómo ni cuándo indagar sobre la vida
sexual de sus pacientes sin aparecer como intrusivo, inoportuno
o se lo sospeche de seductor, y sabemos que los pacientes
no siempre refieren espontáneamente sus dificultades
sexuales, por lo cual quedan sin diagnosticar; a veces tienen
problemas con la temática (prejuicios, desconocimiento
y falta de formación, valores y creencias, su propio
pudor) y por eso no preguntan; los médicos no tenían
armas tan eficaces, seguras y de sencillo uso para la disfunción
eréctil como lo es el sildenafil –y ahora el
Tadalafilo y el Vardenafilo-;
tenían un cierto temor que el medicamento al cual,
como con la patología, aún no conocían
bien, trajera efectos secundarios severos o fatales, entonces
prefirieron esperar a que su uso fuera más extendido
y probado antes por los especialistas que dominaran el tema.
En mi opinión el uso racional de este novedoso y útil
medicamento sorteó una etapa fundamental de la práctica
médica: el correcto diagnóstico y la experimentación
clínica, amplia y dilatada en el tiempo, luego de tener
el conocimiento científico, y esto ya se ha conseguido.
Creo que fue el camino correcto para que este producto se
impusiera en el tratamiento de la disfunción eréctil,
que los varones viven con frustración, vergüenza
y angustia, pero que, no obstante, prefieren en muchos casos
sufrir en silencio a develarla frente a un profesional. El
sildenafil no es un afrodisíaco, no actúa en
el cerebro ni en el corazón, sino en los cuerpos cavernosos
del pene en presencia del deseo y del estímulo sexual;
tiene -como todos los medicamentos- contraindicaciones (tal
es el uso conjunto de nitritos y nitratos –un tipo de
vasodilatadores coronarios-) y precauciones
que hay que conocer y respetar, p. ej. en retinopatías;
que muchas veces deberá asociarse a los tratamientos
psico-sexológicos.
A nueve años de
su aparición podemos decir que muchos de los
fantasmas, prejuicios y falsas creencias fueron eliminados
y hoy tanto los médicos como los pacientes saben
mucho más del sildenafil. |
El citrato de sildenafil se
ha constituido en uno de los medicamentos más usados
(en los últimos años aumentó sus ventas
en la Argentina de una manera vertiginosa, tanto como en el
resto del mundo); incluso ahora disponemos de variantes de
este inhibidor de la 5-fosfodiesterasa, en productos de los
laboratorios Lilly (Tadalafilo –Cialis-)
y Bayer (Vardenafilo –Levitra-), con
mayor duración (36hs) en cuanto a su efecto –Tadalafilo-,
mayor rapidez y especificidad de acción -Vardenafilo-.
Actualmente, las ventas en la Argentina, de todos los fármacos
orales para la impotencia (sildenafil -sea el original o las
diferentes copias como el Magnus-, Vardenafilo
y Tadalafilo) superan los 29.000.000 de comprimidos
en el año 2007. Solamente de Viagra se venden más
de 10 comprimidos por segundo en los países
donde está registrado (sin contar con los comprimidos
que se venden de Cialis o Levitra). En Argentina es uno de
los fármacos que más han aumentado las ventas.
Ahora se están investigando formulaciones sublinguales
e inhalatorias, fármacos de acción central (a
nivel de los centros cerebrales), y también específicos
–como la dapoxetina- para la Eyaculación precoz
(LINK IDEM).
El sildenafil es un medicamento que cambió la historia
de la Farmacología y la Medicina, marcando un camino
del cual no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo
íntimo de la erección y la acción específica
del fármaco en el lugar específico, augura a
los varones que no descuiden otros factores indispensables
del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni
por sus partes genitales o por el falo erecto- una larga y
satisfactoria vida sexual.
* DR. ADRIÁN SAPETTI, médico
psiquiatra, psicoterapeuta, sexólogo clínico,
director del Centro Médico Sexológico,
Bs. As., Argentina, 4552-0389/ 4555-6865. Director de la Revista
Sexovida. Autor del “Manual de sexualidad masculina”
y de “Los
senderos masculinos del placer".
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