Poco
después de haber sido lanzado –en 1988- el famoso
sildenafil, medicamento específico para la impotencia,
en el marco del 152th Congreso de Psiquiatría de la American
Psychiatric Association, que transcurrió en 1999 en Washington
DC, USA, debatimos con un grupo de expertos de todo el mundo,
si esta medicación podría llegar a usarse para “mejorar
el rendimiento”, lo que los norteamericanos llaman
improvement (algo así como una función “mejoradora”).
Esto dio lugar a un encendido debate puesto que muchos colegas
sostenían que no se podía dar un medicamento para la disfunción
eréctil para un uso “recreacional o frívolo”,
como lo llamaron algunos. Los años han pasado, el Viagra
se constituyó en uno de los fármacos más vendidos en el
mundo, y ahora vemos que muchos varones lo toman para aumentar
su rendimiento, su potencia, el monto del placer, aunque
no padezcan de ninguna disfunción.
Esto que aun hoy es centro de
controversias ha sido zanjado por los usuarios, quienes lo utilizan para de
aumentar el hedonismo y el erotismo en sus relaciones amorosas.
A veces se equipara el sexo con
el trabajo, como una obligación más en la vida diaria, en lugar de verlo como
una trama en la cual dos personas se relacionan, disfrutan, se divierten,
tratando de tener el mayor placer y acercamiento posible. Hay varones que
lo toman como una prueba, un examen y sólo miran cuán rígido tienen el pene,
cuánto tiempo les dura erecto y cuántos orgasmos tuvo la pareja.
La preocupación de obtener los
objetivos que fija el ideal del yo lleva a elevados niveles de ansiedad, por
el temor de no poder alcanzar esos objetivos; como la ansiedad tiende a bloquear
la respuesta sexual, entramos en un círculo vicioso.
En muchas oportunidades le damos
mucho más jerarquía al trabajo que al placer. Es común ver como los varones
pueden llegar a trabajar hasta los fines de semana pero nos cuentan "que
no tienen tiempo para leer, escuchar música, hacer actividad física y menos
para el erotismo". Los norteamericanos, afectos a nominar todo,
llaman a estos personajes adictos al trabajo: "workaholics"
. Ante las dificultades sexuales siempre pueden tener la excusa del estrés,
de los problemas laborales, de la falta de tiempo.
Siempre me preguntan cuál es
la cantidad de relaciones que "hay que tener" y cuál es la
correcta, pensando en la competición. No hay forma correcta de hacerlo ni
metas especiales que alcanzar ni estadísticas que emular. Debería ser aquello
que cada uno quiere que sea, en el momento que sientan que es mejor y satisfaga
a ambos.
El período refractario es el
tiempo que tendrá que pasar -que no es igual para todas las personas- para
conseguir una nueva erección luego de un orgasmo. En esto se diferencia de
la mujer que puede tener orgasmos múltiples. Casi todos los varones jóvenes
tienen uno o dos orgasmos por encuentro, quedando muchas veces satisfechos
con el primero, y que si bien es cierto que en algunas situaciones se pueden
tener más, esto no significa un criterio de normalidad o anormalidad. Recordemos
que las relaciones sexuales no son meramente orgasmos sino también el momento
previo (juegos, caricias, besos, variaciones en la posición), ya fuera con
penetración o sin ella. Vemos con frecuencia a varones que dicen "sí,
un poco de juego está bien, pero yo prefiero ir a los papeles, sin la penetración
para qué sirven". Quizás sería bueno que experimentaran, y esto es
un consejo que les cabe a los varones con o sin problemas sexuales: juegos
eróticos sin la necesidad imperiosa, ineludible, impostergable de la penetración.
Algunos colegas piensan que
si alguien necesita tomar una medicación para mejorar sus
erecciones es “porque algo les estaba faltando”,
pero lo cierto es que muchos lo quieren tomar para lograr
mayor goce y duración en sus encuentros amorosos, para conseguir
más rápido sus erecciones, para llegar a tener más erecciones
en esos encuentros, para dar mayor satisfacción a sus parejas.
Y si alguien quiere tomar un medicamento para mejorar su
calidad de vida, ¿quién podría cuestionarlo? Si esta persona
ha sido, al menos una vez, controlada por un médico, instruida
en sus diferentes posologías y en su correcto uso (relación
con las comidas y con el alcohol, respecto a las interacciones
medicamentosas), creo que el sildenafil –al cual ahora
se le suman el tadalafilo
y el vardenafilo-
es un recurso eficaz para disfrutar del amor y el sexo.
El Viagra (citrato de sildenafil)
es un medicamento que cambió la historia de la Farmacología, la Sexología
y la Medicina, marcando un camino del cual no se volverá: el hecho de conocer
el mecanismo íntimo de la erección y la acción específica del fármaco en el
lugar específico, augura a los varones que no descuiden otros factores indispensables
del erotismo -que no pasa sólo por las pastillas ni por sus partes genitales
o por el falo erecto- una larga, placentera y satisfactoria vida sexual.
Dr. Adrián Sapetti
Psiquiatra, sexólogo clínico
Director de www.sexovida.com
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