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En
1998 se presentó la medicación oral para la disfunción
eréctil conocida en todo el mundo como Viagra (citrato de
sildenafil). A pesar de la conmoción que trajo, tanto en
el ámbito profesional como mediático y popular, en
un primer momento las ventas no fueron las esperadas y la aceptación
por parte de los pacientes era con cierto temor y reticencia.
CÁPSULA BLANDA DE SILDENAFIL
El desconocimiento del médico general y de muchos especialistas
también hacía lo suyo.
En mi calidad de médico psiquiatra y sexólogo clínico
debo decir, que el sildenafil es un medicamento que, tanto en las
etapas de investigación como en el uso clínico, ha
demostrado una alta eficacia (la respuesta en los pacientes es notable)
con pocos efectos colaterales.
Remarco que es un medicamento para una condición médica
y psicológica específica: la disfunción eréctil
aunque actualmente hay personas que lo usan para mejorar su rendimiento
sexual. También ha sido estudiado su uso en mujeres y utilizado
en cuadros de insuficiencia pulmonar.
En ese entonces comienzan a circular frases hechas como: "afecta
al corazón y a la vista", "se quedaron ciegos...
se mueren al usarlo", "los ancianos lo van a tomar y correrán
riesgos", "va a dejar a la esposa para irse con varias
mujeres o con una más joven"; de tal manera que la escena
deseable se convertía, para ambos miembros de la pareja,
también en lo más temido.
Aún hoy, en 2011, hay pacientes que nos preguntan si
“les hará mal al corazón” o creen
que no lo pueden tomar “porque son hipertensos”.
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Las falsas creencias sobre los problemas inducidos por el medicamento
se instauraron, en ese entonces, en el imaginario social pero hizo
pensar que, entre la disfunción eréctil y su resolución,
deberían mediar algunos pasos indispensables y sucesivos:
animarse a pedir la consulta
sexológica, ir a la misma (de la decisión a la
concurrencia muchas veces dista un largo lapso), pasar por la ineludible
e insoslayable etapa diagnóstica (¿por qué
iría a ser distinta que en otras consultas?) para luego tener
que pasar por otra escena temida: ir a la farmacia y vencer el pudor
de comprar, receta mediante, el sildenafil.
Es frecuente escuchar a pacientes que nos dicen: "yo no voy
a comprarlo sin que me hayan estudiado las causas de mi impotencia",
lo que habla que muchos quieren "hacer las cosas bien".
Este proceso, vuelvo a repetirlo, como en otras especialidades médicas
tuvo que llevar su necesario tiempo en oposición a la fantasía
que el medicamento salía a la venta y el consumidor lo arrebataba
irreflexivamente (no olvidemos que se usaron títulos como:
“la píldora mágica” o “la pastilla
de la felicidad”).
En el farmacéutico imperaban ciertos temores y, acostumbrados
algunos a vender productos de venta bajo receta archivada sin la
presentación de la misma (como es el caso de los antibióticos,
que están en la misma lista), se encontraron que con este
medicamento debían tener más precauciones, debido
a la repercusión social del mismo.
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En pocas palabras: creo que no se está actuando correctamente
cuando se vende un remedio (incluso psicofármacos)
sin la prescripción médica.
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Desde el médico se presentaban varios niveles de conflicto:
no saber cómo ni cuándo indagar sobre la vida sexual
de sus pacientes sin aparecer como intrusivo, inoportuno o se lo
sospeche de seductor, y sabemos que los pacientes no siempre refieren
espontáneamente sus dificultades sexuales, por lo cual quedan
sin diagnosticar; a veces tienen problemas con la temática
(prejuicios, desconocimiento y falta de formación, valores
y creencias, su propio pudor) y por eso no preguntan; los médicos
no tenían armas tan eficaces, seguras y de sencillo uso para
la disfunción eréctil como lo es el Sildenafil –y
ahora el Tadalafilo y el
Vardenafilo- ; tenían
un cierto temor que el medicamento al cual, como con la patología,
aún no conocían bien, trajera efectos secundarios
severos o fatales, entonces prefirieron esperar a que su uso fuera
más extendido y probado antes por los especialistas que dominaran
el tema.
En mi opinión el uso racional de este novedoso y útil
medicamento sorteó una etapa fundamental de la práctica
médica: el correcto diagnóstico y la experimentación
clínica, amplia y dilatada en el tiempo, luego de tener el
conocimiento científico, y esto ya se ha conseguido.
Creo que fue el camino correcto para que este producto se impusiera
en el tratamiento de la disfunción eréctil, que los
varones viven con frustración, vergüenza y angustia,
pero que, no obstante, prefieren en muchos casos sufrir en silencio
a develarla frente a un profesional.
El sildenafil no es un afrodisíaco, no actúa en el
cerebro ni en el corazón, sino en los cuerpos cavernosos
del pene en presencia del deseo y del estímulo sexual; tiene
-como todos los medicamentos- contraindicaciones (tal es el uso
conjunto de nitritos y nitratos –un tipo de vasodilatadores
coronarios-) y precauciones que hay que conocer y respetar, p. ej.
en retinopatías; que muchas veces deberá asociarse
a los tratamientos psico-sexológicos
A trece años de su aparición podemos decir que
muchos de los fantasmas, prejuicios y falsas creencias fueron
eliminados y hoy tanto los médicos como los pacientes
saben mucho más del sildenafil.
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El citrato de Sildenafil se ha constituido en uno de los medicamentos
más usados (en los últimos años aumentó
sus ventas en la Argentina de una manera vertiginosa, tanto como
en el resto del mundo); incluso ahora disponemos de variantes de
este inhibidor de la 5-fosfodiesterasa, como el Tadalafilo con mayor
duración (36hs) en cuanto a su efecto y el Vardenafilo con
mayor rapidez y especificidad de acción.
También, en algunos casos estamos indicando en toma
diaria de 25mg de Sildenafil o 5mg de tadalafilo, en lugar de
la toma a demanda. Actualmente, las ventas en la Argentina, de todos
los fármacos orales para la impotencia (Sildenafil, Vardenafilo
y Tadalafilo) superaron los 30.000.000 de comprimidos en el año
2010.
Hoy disponemos de tres formulaciones: en comprimidos, en
forma masticable y en cápsulas blandas.
CÁPSULA BLANDA DE SILDENAFIL
Solamente de Viagra se venden más de 10 comprimidos por segundo
en los países donde está registrado. En Argentina
es uno de los fármacos que más aumentaron las ventas.
También estamos usando planes de toma
diaria de sildenafil 25 mgr o tadalafilo 5 mgr, sobre
todo en operados de próstata, diabéticos o pacientes
con problemas vasculares (disfunción endotelial).
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Ahora se están investigando formulaciones sublinguales e
inhalatorias, fármacos de acción central (a nivel
de los centros cerebrales), y también ha aparecido un fármaco
específico para la Eyaculación
precoz como la dapoxetina.
El Sildenafil es un medicamento que cambió la historia de
la Farmacología y la Medicina, marcando un camino del cual
no se volverá: el hecho de conocer el mecanismo íntimo
de la erección y la acción específica del fármaco
en el lugar específico, augura a los varones que no descuiden
otros factores indispensables del erotismo -que no pasa sólo
por las pastillas ni por sus partes genitales o por el falo erecto-
una larga y satisfactoria vida sexual.
* DR. ADRIÁN SAPETTI, médico psiquiatra, psicoterapeuta,
sexólogo clínico, director del Centro Médico
Sexológico, Bs. As., Argentina, 4552-0389/ 4555-6865. Autor
del “Nuevo manual de sexualidad masculina” y de “Confesiones
íntimas”
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